Siguen las polémicas en Estados Unidos a menos de dos meses del comienzo oficial de la fase final del Mundial 2026, que se iniciará el jueves 11 de junio con dos partidos en México. En medio de reclamos en el Congreso por los elevados precios de las entradas y las dudas en relación a la escasa demanda hotelera que se observa en las sedes, ahora el foco está puesto en el transporte de los miles de hinchas que prometen acercarse a los estadios.
En Boston, el servicio de micros de larga distancia que durante la temporada de NFL conecta esa ciudad con Foxboro, el pueblo donde se encuentra el Gillette Stadium, costaba 20 dólares. Sin embargo, durante la Copa del Mundo, viajar ida y vuelta esos casi 50 kilómetros costará 95 dólares, cifra que ya preocupa a los fanáticos de Inglaterra y Francia, que ya empiezan a hacer cuentas de los gastos que deberán afrontar en junio cuando sus equipos jueguen en ese escenario ante Ghana y Noruega, respectivamente.
Se calcula que 10 mil personas se movilizarán en cada encuentro, generando una cifra que trasladada a las siete fechas pautadas dará un total estimado que supera por largo los 6 millones de dólares. Un dinero que incluye un impuesto que va directo a las arcas del estado.
Según medios locales, las ciudades anfitrionas intentan recuperar ingresos para compensar los enormes gastos que afrontaron para recibir a la fiesta máxima del fútbol planetario. Un contraste fuerte con los beneficios anunciados por Gianni Infantino, presidente de la FIFA. El mandamás europeo habló de 11 mil millones de dólares en ingresos procedentes de los tickets, la TV y más consumos. En Estados Unidos se preguntan si ese dinero llegará a sus contribuyentes.
Infantino y Trump: en diciembre, el presidente de la FIFA le dio un premio de la paz al líder republicano. Foto: Jia Haocheng / Pool Photo via AP.
En las últimas horas, la que tomó la voz cantante en esta polémica fue la gobernadora del estado de Nueva Jersey, territorio donde se encuentra el Met Life Stadium, que albergará nada menos que la final del Mundial el 19 de julio, y otros siete partidos incluidos los que en la fase de grupos jugarán gigantes como Brasil, Francia, Alemania e Inglaterra, en ese orden.
El transporte a los estadios, foco de controversias en Estados Unidos. Foto: REUTERS / Eduardo Munoz.
La demócrata Mikie Sherrill arrasó en las elecciones de noviembre, las mismas que en Nueva York confirmaron a Zohran Mamdani al frente de la alcaldía, en medio de una oleada opositora contra la administración de Donald Trump. A los 53 años de edad, graduada de la Academia Naval en 1994, con nueve años de servicio en la Armada y un pasado como piloto de helicóptero, asumió su cargo en enero como la primera mujer en llegar a ese puesto. “Está haciendo todo esto mientras cría a cuatro hijos”, señaló el expresidente Barack Obama en un acto de campaña, destacando su capacidad de liderazgo y compromiso. Ahora le apuntó a la FIFA.
El miércoles por la noche publicó un video en el que dejó clara su posición respecto al Mundial de fútbol, un deporte que no es el más popular en esa zona del planeta y mucho menos en una urbe donde conviven el futbol americano, el béisbol, la NBA y hasta el hockey con franquicias que cuentan más de un siglo de historia.
"Hola soy la gobernadora Mikie Sherrill", comienza diciendo en español la funcionaria, aunque luego sus planteos contra Infantino los desarrolla en su idioma original. "Nuestra administración heredó un acuerdo donde la FIFA no aporta ni un solo dólar para el transporte durante el Mundial, cero", señala con contundencia.
Una de las estaciones del servicio ferroviario de Nueva Jersey. Foto: AP Photo / Richard Drew.
"Eso deja a NJ Transit con una factura de 48 millones de dólares para transportar en forma segura a 40 mil fanáticos desde el estadio hacia donde vayan. Al mismo tiempo, la FIFA está generando 11 mil millones de dólares con este Mundial y cobrando hasta 10 mil dólares por una sola entrada para la final", apunta la estadounidense.
En el cierre del video, la gobernadora avisa que no hará cargo de ese gasto a los contribuyentes de su estado. "Eso no es justo", afirma en su breve discurso. Y agrega: "La FIFA debe cargar con el costo del transporte pero si no lo hacen yo no voy a permitir que Nueva Jersey salga perdiendo en esto".
Ante la falta de respuestas de la FIFA y el Comité Organizador del Mundial, la empresa a cargo de los trenes que unen Nueva York y Nueva Jersey ya evalúa fuertes aumentos para los pasajes en los días de partido. Según se estima, el viaje de 29 kilómetros que en jornadas normales cuesta 12,90 dólares, ida y vuelta, valdrá por encima de los 100 dólares cuando se trate de llegar a ver el Mundial.
A menos de dos meses para el comienzo del Mundial, todos estos cortocircuitos de índole económica que atraviesan a los estadounidenses y a los hinchas que viajarán al país del norte se suman a otros de mayor magnitud y gravedad, como las políticas antimigratorias propias de la gestión Trump o el conflicto bélico en Medio Oriente, con la selección de Irán jugando en el país que bombardea su tierra. La pelota empieza a rodar el jueves 11 de junio.
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