La crisis de Racing tiene diferentes chivos expiatorios. Por un lado, los hinchas le apuntan a la dirigencia, y sobre todo a la secretaría técnica por el armado del plantel. Por el otro, empiezan a enfocar su bronca en Juan Pablo Vojvoda, que apenas lleva una decena de partidos pero parece no encontrarle la vuelta porque el equipo está último en la Zona B y en el 24° puesto sobre 30 clubes que participan del Torneo Clausura. La respuesta, de todos modos, parece estar dentro de la cancha. Los jugadores, que también se llevan los reclamos de las tribunas, están en un bajísimo nivel. Fundamentalmente, sus delanteros.

Vojvoda. Foto Marcelo Carroll - CLARIN

Es cierto que el ciento por ciento de la responsabilidad ofensiva no puede cargarse sobre la espalda de los atacantes. El fútbol es mucho más amplio y los volantes pisan el área. Sin embargo, la anemia del ataque explica el presente. Racing tenía un superávit de goles y hoy sufre un déficit de contundencia que es alarmante.

En 2024, cuando el equipo fue campeón de la Sudamericana, la Academia llegó a 103 goles. Fue la sexta vez en su historia que superó la centenaria marca, algo que había logrado en 1915 (119), 1933 (112), 1934 (100), 1938 (102) y 1958 (103).

En 2025, ya durante la gestión de Diego Milito, con la Recopa en su haber y un protagonismo que lo llevó a las semis de la Libertadores y a la final del Torneo Clausura, pegó 78 gritos.

En 2026, después de un primer semestre lamentable y un arranque mucho peor, Racing anotó 43 tantos. Hasta ahora, tiene asegurados nueve partidos más, 8 por el campeonato local y uno por los cuartos de final de la Copa Argentina. Sin embargo, el promedio de gol hace difícil imaginar que será posible alcanzar las marcas de los últimos años.

A fin de cuentas, la Academia no solo sumó 5 de 24 puntos disputados; además, apenas marcó 7 goles en el Torneo Clausura y solo uno de ellos fue convertido por un delantero. Fue Duvan Vergara ante Tigre, el 1° de agosto, cuando el equipo de Victoria se impuso por 3 a 1 en el Cilindro. Todo un síntoma de que los hombres del ataque están famélicos cada vez que pisan el área.

Duvan Vergara.

El número es abrumador cuando se engloba a los ocho delanteros que Vojvoda tuvo disponibles desde que asumió en julio para el Torneo Clausura. Además de Vergara, que disputó 131 minutos y fue el único que marcó un gol, Tomás Conechny acumuló 355 sin convertir; Lautaro Díaz, 388; Adrián Maravilla Martínez 291; Santiago Solari -ya transferido a Newell's- 157; Alberto Campo 73; Elías Torres 47 y Francisco Fraga 36. En total son 1.478 minutos y un solo grito.

"La responsabilidad es nuestra. Acá en el club nos tratan muy bien, pero antes estas cosas no nos pasaban. Siempre teníamos eso de que, por ahí, terminábamos ganando los partidos en el último minuto, pasaba en la Copa Libertadores, y hoy no se nos da. Racing tiene que apuntar a ganar todo, te exige todo, estamos últimos, lo bueno es que este campeonato te permite clasificar entre los ocho primeros. Tenemos que levantar", dijo Maravilla tras la derrota del domingo ante Atlético Tucumán.

Foto: EFE/ André Coelho

El caso del artillero es paradigmático. Casi en concordancia con un equipo al que se le diluyó la capacidad goleadora, fue decayendo. En 2024, marcó 30 goles en 49 partidos y se metió en la historia del club. Entró en el top ten de futbolistas que llegaron a esa cifra (o la superaron) en un solo año. Quedó debajo de Alberto Ohaco (40 en 1915); Evaristo Barrera (34 en 1934 y 31 en 1936); Delfín Benítez Cáceres (33 en 1940); Alberto Marcovecchio (3 veces, 30 en 1915, 32 en 1915 y 1917) y Albérico Zabaleta (32 en 1921).

En 2025, hizo 22 goles en 45 partidos, casi el 30% del total de su equipo. En 2026, en cambio, lleva 9 en 27, con ausencias recurrentes por las expulsiones que sufrió en los playoffs del Torneo Apertura contra Rosario Central y en la 4ª fecha del Clausura ante Argentinos, que le valieron cuatro fechas de suspensión. En este segundo semestre, solo hizo un gol, contra Defensa y Justicia por la Copa Argentina.

¿Será una solución Leandro Córdoba, el extremo que llegó el homónimo cordobés? Al menos, resultará una variante más en ese ataque que se fue desinflando, que supo ser un canto a la contundencia y hoy está más flaco que nunca.