Cuando Alexander Zverev dio el primer gran golpe de efecto en el circuito más importante del tenis profesional, al ganar las ATP Finals de 2018 con apenas 21 años, muchos auguraron que había llegado para liderar la nueva generación que tomaría la posta del poderoso Big 3. Pero fueron pasando los años y las enormes expectativas que había alimentado en sus primeras temporadas se fueron diluyendo. Opacado primero por ese trío inoxidable integrado por Roger Federer, Rafael Nadal y Novak Djokovic y luego por una Next Gen tan ambiciosa como talentosa encabezada por Jannik Sinner y Carlos Alcaraz, el alemán se convirtió en la promesa que, aún con grandes logros, nunca había terminado de explotar y parecía condenado a ser el "eterno tercero en discordia". Pero en este 2026, Sascha transformó el escenario del tenis y ahora, ya con dos Grand Slams en sus vitrinas, se dará el gusto de subirse a lo más alto del ranking y cerrar el año como número 1.
"Hay muchísimo trabajo y esfuerzo puesto para conseguir este objetivo. Ha sido una temporada fantástica para mí ganando en París y Nueva York. Saber que terminaré el año en la cima del ranking es un sueño hecho realidad", afirmó luego de que la derrota de Alcaraz ante Zizou Bergs en la tercera ronda del Masters 1000 de Shanghai le asegurara el salto a lo más alto.
Las estadísticas dicen que Zverev será el 30° jugador de la historia en alcanzar el número 1, del que se adueñará, como muy temprano, el 2 de noviembre. Y el primer representante de su país en ocupar ese puesto al cierre de una temporada, porque antes que él, hubo solo un alemán que llegó a liderar el ranking ATP, Boris Becker, quien estuvo en la cima durante 12 semanas entre enero y septiembre de 1991. Aunque si se tiene en cuenta tambien la clasificación WTA, Sascha -que sí fue top 5 en la última actualización del año en cinco ocasiones- seguirá los pasos de Steffi Graf, que pasó 377 semanas y cerró ocho años en esa posición.
El año de Sascha 👑
— ATP Tour en Español (@ATPTour_ES) October 12, 2026
🇩🇪 @AlexZverev asegura el ATP Year-End No. 1 presented by PIF, siendo el primer alemán en conseguirlo. pic.twitter.com/VwqEaXkg0j
Un repaso por el camino recorrido por el germano, que no sale del top 10 desde septiembre de 2023, deja en evidencia que este logro será un premio a la resilencia de un tenista tenaz, con unas condiciones físicas excepcionales para la práctica del tenis y un talento fuera de lo común, que se cayó mil veces y siempre se levantó. Pero también de un jugador controvertido, cuestionado muchas veces por actitudes reprochables en las canchas y dueño de una reputación salpicada por acusaciones de violencia doméstica que siguen haciendo sombra a sus grandes éxitos.
Nacido el 20 de abril de 1997 en Hamburgo, Zverev se crió en los vestuarios del circuito ATP, mientras acompañaba en los viajes a su hermano mayor Mischa. ex 25° del ranking mundial, y arrancó su carrera profesional a pasos agigantados. A los 18 años irrumpió en el top 100 y con 20 ya estaba instalado entre los diez mejores del mundo. En 2017 conquistó sus primeros trofeos importantes, en los Masters 1000 de Roma (venció en la final a Djokovic) y de Montreal (con triunfo ante Federer). Y en 2018, se recibió de “Maestro” en el torneo de final de temporada en Londres, donde superó al suizo en semis y al serbio en el duelo decisivo.
Afianzado en la elite, el siguiente paso lógico parecía ser levantar un trofeo "grande" y meterse en la discusión por el número 1, que por entonces se iban pasando de manos Nole, Roger y Rafa. Nadie se imaginaba que habría que esperar casi diez años para que lo lograra.
Los Grand Slams se fueron transformando en una pesadilla para el alemán, que dejó pasar muchas buenas oportunidades de pelear por los títulos en esa categoría y fue alimentando su frustración, sobre todo porque sus derrotas en esas citas no solo llegaron en manos de rivales del nivel de Djokovic, Nadal, Alcaraz o Sinner, si no de jugadores que, en los papeles, eran inferiores a él.
Su desilusión más grande fue quizás Roland Garros 2022. En las semifinales de esa edición del "grande" parisino estaba dominando a Nadal, el mejor de todos los tiempos en polvo de ladrillo, cuando en una caída se rompió siete ligamentos y dos huesos del tobillo derecho y se fue de la cancha en muletas y quebrado emocionalmente.
Esa fue una de las mayores pruebas que le puso su cuerpo, junto a la diabetes que le diagnosticaron cuando tenía cuatro años y que, como contó cuando hizo pública su enfermedad en 2022, solía limitarlo a veces en cancha.
Zverev se destrozó el tobillo en la semis de Roland Garros 2022 cuando estaba dominando a Nadal en cancha. Foto EFE/EPA/YOAN VALAT
El año pasado, después de caer en la final de Australia ante Sinner, llegó a decir que pensaba que no era "lo suficientemente bueno" para vencer a un rival del nivel del italiano y gritar campeón en un Major. Y meses después confesó que estaba luchando con problemas de salud mental. "Me siento vacío y muy solo en la vida. Me voy a dormir sin motivación por levantarme al día siguiente. He pasado por muchas dificultades a lo largo de mi trayectoria personal y profesional, pero nunca me había sentido tan vacío como ahora. He perdido la alegría en todo lo que hago", explicó quien es dueño de 26 títulos.
Pero no se rindió Zverev, no bajó los brazos, y en este 2026 se alinearon los planetas para que él pudiera romper nuevas barreras.
Esta temporada llevó su tenis a un nivel excepcional y consiguió una regularidad que le había faltado en años anteriores. Pero además supo aprovechar la mala fortuna de sus principales rivales. Porque Alcaraz estuvo cerca de cinco meses inactivo por una lesión en la muñeca derecha que sufrió en abril en Barcelona y Sinner está alejado de las canchas desde julio por un problema en la rodilla derecha que apareció tras Wimbledon y no volverá a jugar este año.
Tres meses después de conquistar Roland Garros, Zverev ganó el US Open. Foto EFE/EPA/CRISTOBAL HERRERA-ULASHKEVICH
Sascha, que venía haciendo culto a la paciencia desde hacía mucho tiempo, primero se sacó de encima la mochila de los Grand Slams y levantó los trofeos de Roland Garros, en la que fue su cuarta final en la categoría, y el US Open. Y ahora, gracias a las sangrías de puntos que sufrieron y sufrirán el español y el italiano, se aseguró el ascenso a la cima del ranking.
Sus detractores dirán que el título en París llegó en un torneo en el que no estuvo Carlitos y en el que Jannik fue eliminado en segunda ronda, afectado por las duras condiciones del certamen. Que el de Nueva York fue sin el italiano en el cuadro y con un murciano que recién había vuelto de su lesión. Que entre los dos apenas tuvo que jugar con un top 10, Ben Shelton, en la final de Flushing Meadows. Y que quizás con Alcaraz y Sinner en plenitud, nunca habría conquistado esas citas ni el número 1.
También habrá voces volverán a traer a la memoria las acusaciones de violencia de género que hicieron en su contra dos ex novias. La primera, en 2020, fue una denuncia pública de Olga Sharypova, que aseguró que el tenista la había agredido física, verbal y psicológicamente durante su relación. La segunda, de Brenda Patea, con quien Zverev tiene una hija, llegó a juicio en 2024 y se resolvió finalmente por un acuerdo económico entre ambas partes. Aunque él siempre sostuvo su inocencia, esos polémicos episodios eclipsan un poco cada una de sus conquistas deportivas.
Pero pese a las lesiones físicas, a las decepciones deportivas, a los problemas personales y a las muchas pruebas que le pusieron adelante la vida y el deporte, Zverev -que fue número dos por primera vez en 2024 y volvió a esa posición en julio, tras ganar Roland Garros y ser finalista en Wimbledon- cumplirá su sueño. Ese que hasta principios de este año parecía imposible para un miembro de la "olvidada" generación del '90, que nunca tuvo su momento para dominar el circuito y apenas había podido festejar en dos "grandes" (Dominic Thiem en el US Open 2020 y Daniil Medvedev en el mismo torneo en 2021) y posiconado a un jugador en lo más alto del ranking (el mismo Medvedev). Tras años y años de espera, trabajo, esfuerzo y sufrimiento, Sascha por fin se sumará al exclusivo club de los N° 1.
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