Iban 78 minutos de un partido deslucido del Manchester City, errático, concesivo e irregular, capaz de ponerse dos veces en ventaja y de dejar que lo igualaran entre fallas impropias de sus aspiraciones, cuando Elliot Anderson, como impulsor y pasador, y Erling Haaland, definidor, marcaron la diferencia final en el 3-2 frente al RB Leipzig. Previamente, Enzo Fernández, la figura de la cancha, había marcado el 2-1 parcial, su primer tanto con los Citizens en la Champions League.
No es casualidad, porque son futbolistas de una clase descomunal. Anderson, de 23 años, con 21 partidos con el seleccionado inglés y 135 millones de euros de traspaso este verano desde el Crystal Palace, apareció imponente en la conducción para superar las líneas y puso el centro perfecto en el lugar justo para el enorme Haaland, que se lanzó y definió a ras del piso con el arquero ya superado.
Fue demasiado premio para el City y un castigo injusto para el Leipzig, pero es lo que pasa cuando se cuenta con unos jugadores (y un presupuesto) u otros. Al equipo de Enzo Maresca le alcanza para disimular algunas falencias que todavía no consigue resolver. Ganó por dos individualidades conectadas en el tercer gol, no como equipo. Suma nueve puntos y está séptimo.
El Manchester City tenía por delante un examen complejo. El Leipzig sabe a lo que juega, más aún frente a un rival de esa dimensión. El conjunto alemán logró imponer las condiciones durante muchos tramos del partido, pero igual se quedó sin nada, pese a haber remontado dos veces el marcador en contra.
¡EL ANDROIDE NO PARA! ¡Erling Haaland apareció SOLO tras una gran jugada colectiva y anotó el tercero del City vs. Leipzig!
— SportsCenter (@SC_ESPN) November 4, 2026
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La puesta en escena del City, prometedora, duró apenas nada: hasta un remate desviado de Rayan Cherki, en el minuto 8. El equipo, habitualmente de camiseta celeste y hoy todo de negro con detalles amarillos, no volvió a patear al arco hasta el 36, con un disparo de Phil Foden. Perdió fuerza, control y posesión, y Haaland, visiblemente frustrado, casi no tocó la pelota en el primer tiempo. Sin embargo, se puso en ventaja de manera imprevista, por un golpe de suerte o un error tremendo de Lukeba, que se tiró al piso cuando no debía, no logró despejar el peligro y terminó mandando la pelota hacia su propio arco.
No fue un punto de inflexión. El City se sintió seguro por un rato y manejó la pelota hasta el descanso, pero el complemento fue todo lo contrario: el Leipzig salió tan convencido de su capacidad que lo igualó todo en apenas cuatro minutos. Donnarumma, salvador instantes antes con la mano izquierda, se equivocó cuando pensó que Baku iba a tirar el centro en su irrupción por la banda derecha, y el lateral local aprovechó el espacio en el palo con un simple toque de interior.
Pero hay tantos recursos en el City que nadie puede darse por dominador frente a él: Haaland tuvo el primer balón, de rebote, en el 54, y su derechazo lo rechazó con una gran atajada Vandervoordt. Lo confirmó Enzo Fernández, cuyo cabezazo, tras el centro de Ndiaye, fue incontenible, en el 57. Tres minutos después, con facilidades defensivas del City, Nusa cruzó el 2-2. Vuelta a empezar.
Haaland corre a celebrar su gol. Foto: EFE/EPA/Filip Singer
Entonces surgió Elliot Anderson para definir el partido, con su pase y con el mencionado remate de Haaland, a doce minutos del final. Todavía tuvo que sobrevivir a otro error de Donnarumma que enmendó el travesaño, y hasta dispuso de alguna ocasión más para haber ampliado una victoria que quizá ni siquiera mereció. El Leipzig sigue con tres puntos.
Con información de EFE.
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