Francesc Fábregas Soler es muchas cosas al mismo tiempo.
Si nos guiamos por la estricta actualidad donde mandan las redes sociales, Cesc Fábregas es el exitoso conductor del sorprendente Como 1907, el que ayuda a Nico Paz a desplegar su zurda y al mismo tiempo el amigo de Messi que le regaló la camiseta del equipo italiano que el pequeño Ciro luce con orgullo.
Foto: Reuters
Es también el técnico que primero pidió a sus jugadores que bajaran el ritmo durante el baile (estaban 4-0 arriba) al Manchester United por la Champions League y después se arrepintió públicamente.
Si nos guiamos por los números, Cesc Fábregas también es el exitoso conductor del sorprendente Como 1907 que el miércoles goleó 9-1 en su último partido de la Champions League, como visitante del Lens francés, que marcha cuarto en la tabla de posiciones (solo superado por Paris Saint-Germain, Real Madrid y Arsenal), que sostiene esa misma posición en la Serie A italiana (solo superado por Lazio, Inter, su próximo rival, y Roma). Y todo esto condimentado con un juego ofensivo y vistoso que aporta más cualidades al asombro de las estadísticas.
Pero si salimos un rato de la euforia de las redes sociales y de la realidad de los números, nos volvemos a encontrar con aquel volante ofensivo y talentoso que empezó en la Masía junto a Leo (se conocieron a los 13 años), se fue al Arsenal inglés a los 16, volvió al Barcelona, y entre varios logros ganó dos Eurocopas y un Mundial con España (asterisco: suyo fue el pase-gol para que Andrés Iniesta definiera la final ante Holanda en 2010). La camiseta número 10 también lo definía entonces y sigue definiendo su estilo.
Pero sobre todo, Cesc Fábregas es un distinto, como lo fue como jugador. Esos que ven antes que otros un pase, un espacio, un jugador libre, también una oportunidad. En 2022, cuando a los 35 años se sumó al Como siendo todavía jugador (había pasado por Chelsea y Mónaco), vislumbró algo diferente: un proyecto a largo plazo. Hay que decir que el equipo estaba en la Serie B (hoy juega la Champions League por primera vez), firmó por dos temporadas y al mismo tiempo se convirtió en accionista minoritario del club.
“Estoy aquí para traer al Como a la Serie A, este club me ha ofrecido un proyecto a largo plazo donde también puedo crecer fuera del campo”, explicó el catalán en ese momento. Pocos le creyeron. “No buscaba dinero, sino que solo quería casarme con un proyecto que me ilusionara: el de Como es muy interesante, le veo futuro a largo plazo, no sólo para disputar mis dos años de contrato, sino como alternativa para el mañana”, agregó.
Foto: Reuters
El sueño en ese momento de los hermanos Michael y Robert Hartono, los multimillonarios indonesios dueños del club desde 2019, era devolver al Como a la máxima categoría del fútbol italiano, de la que estaba ausente desde la campaña 2002-2003. Hasta ese entonces el equipo había participado en trece ocasiones en el campeonato de la Serie A y 33 veces en la Serie B.
En la temporada 2025-26, bajo la conducción de Cesc Fábregas, Como terminó cuarto en la tabla de la Serie A y se clasificó por primera vez en su historia para la Champions League.
Volvamos al tema de la camiseta que Ciro Messi luce sonriente en una foto junto a su famoso padre. "Yo fui quien le regaló esa camiseta. Nuestras esposas, nuestros hijos y nosotros somos muy amigos desde hace muchos años, y les he enviado muchas camisetas del Como", contó Cesc. "Es mi camiseta. Detrás lleva el nombre de Fábregas y el número es el 4, por supuesto".
Fábregas y Messi fueron compañeros en el Barcelona desde los 13 y se volvieron a encontrar cuando Cesc volvió al club ocho años después. En la máxima categoría del Barça jugaron juntos 123 partidos, ganaron LaLiga en la temporada 2012-2013 y la Supercopa de la UEFA en 2011.
Ahora, casi como un capricho del destino, le toca apadrinar a otro zurdo, joven y distinto: Nico Paz.
Foto: REUTERS/Daniele Mascolo
Sobre quien muchos se apuran en considerarlo el heredero, Cesc dijo después del 4-1 a Manchester United: "Estuvo absolutamente sensacional. Dos goles y una asistencia hablan por sí solos, pero su creatividad, gambeta e inteligencia futbolística estuvieron en otro nivel. Tiene la visión, la técnica y la mentalidad para convertirse en un jugador excepcional. El chico es verdaderamente especial".
Genuino producto de la Masía, Cesc Fábregas formó parte de la ya mítica Generación del 87 del Barcelona, junto a Messi y Gerard Piqué. Fue un volante ofensivo, un enganche que a los 16 partió hacia el Arsenal inglés donde conoció al primer entrenador de mayores que lo marcó: el francés Arsene Wenger. Alguna vez Cesc lo incluyó entre sus referentes, incluso como una de sus mejores épocas porque lo dejaba jugar libre, sin tantas ataduras. También destacó a Luis Aragonés, Vicente del Bosque, Pep Guardiola, José Mourinho y a otros, que no nombró, pero que con cosas negativas ayudaron a su formación según su explicación.
El adn Barsa es más que evidente y no son pocos los que lo imaginan en el banco culé en un futuro no tan lejano (tanto Hansi Flick como él tienen contratos hasta 2028). Su estilo de juego es cruyffista, guardiolista y aragonista, porque no hay que olvidar que Luis Aragonés fue clave en la virtuosa transición española de La Furia hacia un fútbol que pasa por el control de la pelota y que llega hasta el actual campeón del mundo. De los tres tiene, además, la valentía, el riesgo, la ausencia de miedo.
Foto: Reuters
Pero todo eso que algunos insisten en definir como lirismo tiene varios costados prácticos. Una de las características más sorprendentes es lo que Cesc hace con los dueños del Como 1907: 24 horas antes de cada partido, los dirigentes reciben por escrito el plan táctico de juego. Cómo va a salir el equipo con la pelota, quién baja a recibir para abrir espacio, quién hace de señuelo, quién corre a dónde. No es para que lo aprueben. Es para que entiendan lo que van a ver. Hace docencia también hacia arriba. El técnico quiere que los dueños entiendan más allá del resultado. Lo explica con un ejemplo: cuando casi todos los presidentes del mundo dicen “es que el delantero no convirtió”, Cesc contesta: "hoy no tenía que convertir, tenía que llevarse a dos centrales. Si no sabes eso, no has visto el partido, has visto el marcador".
Después del partido en cuestión llega otro informe, comparativo: qué se hizo según el plan, qué no salió.Tal vez Cesc Fábregas pueda conseguir que estos hombres que lucen trajes caros se interesen un poco más por el juego y que no estén solo pendientes del resultado, aunque por ahora con los números los está dejando más que conformes.
Todavia no hay comentarios aprobados.