El 26 de abril de 2026 quedará grabado en la historia del deporte por la proeza del keniano Sabastian Sawe, el primer atleta en bajar la barrera de las dos horas en un maratón con un tiempo otrora utópico de 1h59m30. Una hazaña que confirma la profunda evolución del atletismo de fondo, impulsada en gran parte por los avances tecnológicos en el calzado, especialmente las zapatillas con placa de carbono, además de mejoras en nutrición, suplementación y métodos de recuperación.

Sawe, en apenas el cuarto maratón de su carrera -tras sus victorias en Valencia 2024, Berlín y Londres 2025-, hizo realidad el gran sueño del atletismo moderno. Con su marca mejoró los 2h00m35 logrados en Chicago 2023 por su compatriota Kelvin Kiptum, muerto trágicamente en febrero de 2024 en un accidente de tránsito.

Foto: REUTERS/Matthew Childs

Pero Sawe además hizo trizas la 1h59m40 del también keniano Eliud Kipchoge que logró en Viena, en 2019, en una prueba diseñada específicamente para bajar las dos horas que no homologada por World Athletics. ¿El motivo? No cumplía las reglas reglamentarias: circuito cerrado, auto guía, liebres que reducían el viento y aprovisionamiento en movimiento.

A los 31 años, Sawe lideró una carrera que quedará en los libros del deporte no solo por su registro, sino porque los otros dos integrantes del podio, el etíope Yomif Kejelcha (1h59m41) y el ugandés Jacob Kiplimo (2h00m28), también bajaron el anterior récord mundial. Una prueba extraordinaria que dejó al descubierto el impacto decisivo del nuevo calzado de alto rendimiento en el atletismo de élite.

Desde la irrupción de las llamadas “súper zapatillas” a mediados de la década pasada, el running de fondo cambió para siempre. A diferencia del calzado tradicional -pensado casi exclusivamente para amortiguar el impacto-, estos modelos combinan espumas ultralivianas y altamente reactivas con placas rígidas de fibra de carbono que actúan como un sistema de palanca. El resultado es una mejora comprobada de la economía de carrera cercana al 4 por ciento, lo que se traduce en recortes de varios minutos en la distancia de maratón.

Tigst Assefa y Sabastian Sawe con sus súper zapatillas. Foto: REUTERS/Matthew Childs

“Hace unos años no imaginaba ver a un hombre bajar de las dos horas en un maratón oficial, pero con la evolución de la prueba empecé a creer que era posible. Se juntaron todos los factores: atletas excepcionales, calzado revolucionario, alimentación e hidratación personalizadas y condiciones climáticas ideales”, explicó a la agencia EFE Martín Fiz, campeón mundial en Gotemburgo 1995.

“Estos atletas iniciaron una nueva era. El calzado con placa de carbono funciona como un resorte: la lámina rígida insertada en la mediasuela genera un efecto palanca y un rebote que impulsa cada zancada, reduce el gasto energético y retrasa la fatiga muscular. Eso antes no existía”, agregó el español.

Otro referente histórico, Abel Antón, doble campeón mundial en Atenas 1997 y Sevilla 1999 y vencedor en Londres 1998, también señaló al calzado como factor determinante frente a los modelos tradicionales. “Siempre creí que se podía bajar de las dos horas. Si un medio maratón se corre en 57 minutos, la clave era sostener el ritmo. Pero hoy es evidente que las zapatillas de carbono permiten correr entre tres y cuatro minutos más rápido. Antes el calzado absorbía impacto; ahora también devuelve energía y mejora la biomecánica”, sostuvo.

“En 1998 gané Londres con 2h07m57 sobre el mismo circuito. La diferencia es abismal. Y va a seguir pasando: pronto se correrá por debajo de 1h59”, anticipó.

Foto: REUTERS/Matthew Childs

El madrileño Yago Rojo, olímpico en París 2024 y tercero en el Maratón de Madrid 2025, coincidió en el diagnóstico y profundizó sobre la revolución tecnológica. “El calzado evolucionó de manera extraordinaria. Hoy combina placas rígidas con espumas capaces de almacenar y liberar energía en cada apoyo, optimizando la transición y reduciendo el desgaste. A eso se suman mejores métodos de entrenamiento y recuperación. Sabíamos que iba a suceder”, afirmó.

En esa carrera silenciosa por la innovación, la competencia tecnológica entre Adidas y Nike sumó un nuevo capítulo. Esta vez ganó la firma alemana, como antes lo había hecho la estadounidense con Kipchoge, en una puja donde el desarrollo del calzado resulta tan determinante como el talento del atleta.

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Las zapatillas utilizadas por Sawe, las Adidas Adizero Adios Pro Evo 3, pesan apenas 97 gramos y fueron diseñadas para maximizar ese efecto elástico: una placa de carbono ultraliviana combinada con espumas de altísimo retorno energético, que transforman cada apoyo en impulso hacia adelante. Se consiguen desde hoy a cambio de 590 dólares.

Sawe, nacido en la remota aldea de Cheukta, en el oeste de Kenia, pasó de trabajar en el campo a convertirse en una figura mundial. El atletismo cambió su vida, pero no su vínculo con sus orígenes. Y no se detiene. Su próximo objetivo ya está en marcha: “Quiero correr más rápido. Lo de Londres me demuestra que, en el futuro, todo es posible”, anticipó.

Con información de EFE