El mundo del deporte despide a Alex Zanardi, una de las figuras más inspiradoras de las últimas décadas, fallecido el viernes a los 59 años tras una vida marcada por la velocidad, la tragedia y una capacidad de superación extraordinaria que lo convirtió en un símbolo global.

Piloto de Fórmula 1 en dos etapas (1991-1994 y 1999 con Williams) y doble campeón del campeonato norteamericano CART (1997 y 1998), Zanardi construyó primero su nombre en el automovilismo. Pero su historia trascendió definitivamente el deporte motor a partir del 15 de septiembre de 2001.

Foto: AP

Ese día, en el circuito alemán de Lausitzring, sufrió un accidente devastador durante una carrera de IndyCar. Tras un trompo, su auto quedó detenido en la pista y fue embestido a más de 300 km/h. El impacto fue brutal: perdió ambas piernas y estuvo al borde de la muerte. Su corazón se detuvo varias veces y recibió la extremaunción en la pista. En el hospital de Berlín fue sometido a quince operaciones.

“Cuando me desperté, no pensé en mis piernas. Pensé en la mitad de mí que quedaba”, diría años después. Para él, su segunda vida empezó allí, en esa cama de hospital.

Zanardi, en el Maratón de Roma de 2017. Foto: EFE

De la tragedia a la reinvención

Lejos de retirarse, Zanardi transformó la adversidad en motor. Primero volvió a manejar autos adaptados, pero pronto encontró en el ciclismo una nueva pasión. Con una handbike —bicicleta impulsada con los brazos— inició una carrera que lo llevaría a lo más alto del deporte paralímpico.

En 2007 sorprendió al mundo al terminar cuarto en el maratón de Nueva York. Cuatro años más tarde, ya era campeón: ganó esa misma prueba en 2011 y se proyectó hacia los Juegos Paralímpicos.

Foto: AP

En Londres 2012 consiguió dos medallas de oro (contrarreloj y ruta) y en Río 2016 sumó otros dos títulos, además de preseas de plata. En total, acumuló cuatro oros paralímpicos y se convirtió en uno de los grandes referentes del deporte adaptado.

Su carisma, su sonrisa permanente y su capacidad para reírse incluso de su propia tragedia —como cuando bromeó sobre “tener las piernas temblando” en su primera aparición pública tras el accidente— lo volvieron una figura querida en Italia y en todo el mundo.

Una segunda caída y la lucha hasta el final

En junio de 2020, Zanardi volvió a sufrir un grave accidente, esta vez mientras competía en bicicleta en la Toscana. Fue operado varias veces y permaneció en estado delicado, aunque nunca dejó de pelear, según destacaron los médicos.

Ese episodio reavivó el afecto y la admiración hacia su figura. El papa Francisco le escribió entonces: “A través del deporte, nos enseñaste a vivir una vida en primera línea, haciendo de la discapacidad una lección de humanidad”.

Un legado que trasciende el deporte

Zanardi no solo fue un campeón. Fue un comunicador, escritor y referente social. Popularizó su “regla de los cinco segundos”: resistir un poco más cuando todo parece terminado. “Ahí es donde los demás ya no pueden”, sostenía.

Italia lo despidió con honores. La primera ministra Giorgia Meloni lo definió como “un hombre extraordinario, capaz de convertir cada prueba en una lección de valentía”. El presidente Sergio Mattarella destacó su “personalidad extraordinaria” y su capacidad de inspirar incluso después del accidente.

Foto: Reuters

La Federación Internacional del Automóvil (FIA) lo recordó como “uno de los competidores más admirados del deporte y un símbolo imperecedero de coraje y determinación”.

Fuente: agencias