De pronto, los insultos y se cambiaron por sonrisas y muecas de alegría. Y si bien todavía hubo algunos silbidos por reproches de algunas esquirlas que quedan del frustrado segundo ciclo de Marcelo Gallardo, en Núñez el escenario cambió rápidamente en poco más de un mes. Y mucho tiene que ver este arranque furioso de Eduardo Coudet, con cuatro victorias consecutivas y una mejora en el juego que se evidenció con el 3-0 a Belgrano, en la antesala del debut en la Copa Sudamericana, que será este miércoles (a las 21.30) contra Blooming en Bolivia. Hay estadísticas que reflejan este cambio repentino.
En primer lugar, hay que reflejar que Coudet se metió rápidamente en los libros de historia del club al igualar a otros técnicos con este mismo arranque triunfal. La última vez que River había conseguido cuatro victorias consecutivas en el inicio de un nuevo mandato de técnico fue hace trece años en el tercer y último ciclo de Ramón Díaz, entre fines de 2012 y principios de 2013, cuando el Millonario venció a San Martín de San Juan, Belgrano de Córdoba, Estudiantes de La Plata y Tigre.
Anteriormente, otros cinco entrenadores habían logrado la misma marca: Arnoldo Watson Hutton (1934), José María Minella (en su segundo ciclo en 1963), Didí (1970), Juan Eulogio Urriolabeitía (1972) y Reinaldo Merlo (1989). Y ahora el Chacho va por Hutton y Minella, quienes llegaron a las cinco seguidas en 1934 y 1963, respectivamente.
El pibe Galván metió un doblete el domingo.
Foto: Maxi Failla
A su vez, Coudet logró que River volviera a ganar cuatro partidos consecutivos, algo que no se daba hace un año (con Marcelo Gallardo) con las victorias a Boca (2-1), Vélez (4-1), Barcelona (3-2) y Barracas (3-0). En ese momento hubo un quinto triunfo al hilo, ante Independiente del Valle (6-2).
Pero no son las únicas estadísticas que le sonríen a Coudet en este arranque como técnico de River. Hay otras que marcan también un cambio en la postura del equipo, que ahora juega a bordo de un esquema 4-1-3-2 y parece sentirse más seguro en cada presentación.
De hecho, desde su llegada, a River le hicieron apenas un gol y fue de penal, en el 2-1 del debut contra Huracán como visitante. Después llegaron otras tres victorias en las que Santiago Beltrán terminó con la valla invicta: 2-0 sobre Sarmiento de Junín, 2-0 a Estudiantes de Río Cuarto y 3-0 a Belgrano.
De esa manera, el promedio de goles recibidos bajó considerablemente y está en 0,25, cuando en el segundo ciclo de Gallardo se había clavado en 0,80 producto de que le hicieran 69 tantos en 86 encuentros. Y también creció la efectividad en el arco rival. Venía de un promedio de 1,28 (110 goles en 86 partidos) y en este inicio de la era Coudet saltó a 2,25 (9 tantos en 4 encuentros).
De todos modos, todavía es incipiente para hablar de números pero sí ya se pueden identificar algunos conceptos que van definiendo a este equipo de Coudet, que buscar crecer a partir del dominio de la pelota, ser punzante y directo cuando encuentra los espacios, y sostenerse con presión, dinámica e intensidad.
Entre las primeras decisiones del Chacho, se remarcan algunos cambios, como por ejemplo, que Fausto Vera juegue por delante de Aníbal Moreno y no al costado; que Tomás Galván (jugando unos metros más adelante y por la banda derecha) e Ian Subiabre (arrancando desde más atrás a lo que estaba acostumbrado, por la izquierda) sean titulares y Juanfer Quintero sea suplente y que Facundo Colidio aparezca como segunda punta y no como extremo.
Otra cuestión a destacar es que de a poco va sumando más presencia de juveniles en el equipo. No solo con Subiabre desde el arranque, sino también con los ingresos de Joaquín Freitas y la reaparición de Juan Cruz Meza. Un dato: ninguno de los dos había ido a la pretemporada a San Martín de los Andes con el Muñeco. A su vez, Chacho hizo debutar al primer pibe de su ciclo. Fue el delantero Lautaro Pereyra, quien entró por Galván a los 39 minutos del segundo tiempo en la victoria a Belgrano.
“Es muy importante la competencia interna. Eso es lo que va a elevar los niveles individuales. Me pone contento, indiferentemente de quién haga los goles, que podamos ir creciendo. Hoy lo que vimos fue una mejora muy grande desde lo futbolístico. Es a lo que apuntamos”, destacó el Chacho Coudet tras la goleada al Pirata cordobés.
E inmediatamente, subrayó el exigente trabajo que realizaron en la mini pretemporada que se dividió entre Cardales y Ezeiza y al cambio de actitud en los jugadores: “Tuvimos 15 días de trabajo. Nos vinieron bien. Hay que seguir creciendo. Yo no le regalo nada a nadie. Todo el mundo se gana lo que consigue. Hay que seguir trabajando. Intentamos entrenar como jugamos. Se ha visto una diferencia desde lo físico. No pasa por estar mejor físicamente, sino porque cuando estás más fresco de la cabeza podés reaccionar. Necesitamos esa parte física para poner jugadores de buen pie”.
Con este panorama, River tendrá la posibilidad de seguir escribiendo su historia en el inicio de la Sudamericana, ante Blooming, este miércoles y el domingo cuando se mida ante Racing en Avellaneda. En caso de conseguir dos triunfos más, las marcas de otros técnicos de antaño, sino que además alcanzará su mejor racha en el último tiempo, consolidando definitivamente el arranque de la era Coudet.
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