Antes de que arrancara la acción del segundo Grand Slam del año, Iga Swiatek era una de las grandes candidatas a levantar el trofeo femenino sobre el polvo de ladrillo de Bois de Boulogne y regalarle una corona más al tenis de su país. Pero la ex número 1 y cuatro veces campeona en París fue eliminada sorpresivamente en octavos de final. Sin embargo, el sueño polaco sigue vivo en Roland Garros de la mano de Maja Chwalinska, la gran revelación de la edición 2026 del certamen, que este miércoles se metió en las semifinales e igualó la actuación histórica que había firmado Nadia Podoroska hace seis temporadas.
Chwalinska, 114ª del ranking, entró al cuadro principal tras superar la fase previa, y gracias a su victoria en cuartos por 7-6 (7-3) y 6-3 ante la rusa rusa Anna Kalinskaya, 25ª de la clasificación, se convirtió en la segunda jugadora surgida de la qualy en meterse entre las cuatro mejores del certamen en la Era Abierta. La primera había sido la rosarina en 2020, cuando el torneo se jugó entre fines de septiembre y principios de octubre por la pandemia de coronavirus.
La polaca es además la sexta tenista proveniente de la clasificación en alcanzar las semis de un "grande". Solo una de esas seis consiguió luego ganar la final, la británica Emma Raducanu en el US Open 2021.
"Honestamente, no sé qué está pasando. Sé que me repito en cada entrevista, pero cada partido acá es una locura para mí. Solo trato de ganar cada partido. No estoy pensando en mi confianza o en mis posibilidades de conseguir resultados. Estoy jugando contra las mejores del mundo y no me comparo con ellas", reflexionó tras eliminar a Kalinskaya y dar otro paso más en un torneo que le cambiará la vida y la carrera y que es un premio a su resiliencia.
Maja's dream run continues 🇵🇱
— Roland-Garros (@rolandgarros) June 3, 2026
Here are the best points from the Chwalinska-Kalinskaya matchup ⚡️#RolandGarros pic.twitter.com/O5EDI4Kni6
Es que el camino de Chwalinska hasta esta semis de Roland Garros no fue nada sencillo. Nacida en Dabrowa Gornicza hace 24 años, comenzó a jugar al tenis cuando tenía siete y recorrió toda la etapa juvenil de la mano de su amiga Swiatek. Cuando juntas fueron finalistas en dobles del Australian Open junior de 2017, todos aseguraban que el dúo era el futuro del tenis polaco. Pero tras dar el salto al profesionalismo, Iga se encaminó rápidamente a la elite, mientras que para Maja -que destacaba por un tenis con "golpes mágicos" y más vistoso que el de su compañera de ruta- las cosas no fueron tan fáciles, al punto que cayó en una profunda depresión.
"En 2019 empecé a sentirme mal", recordó hace unos años en una entrevista con el sitio de la WTA. "Primero en la cancha, pero después también empecé a sentirme mal fuera de ella, y eso me llevó a la depresión. Lo que más disfrutaba se convirtió de repente en una fuente de sufrimiento. Asociaba el tenis con la presión, el estrés y el llanto".
Tras dos años de luchar en silencio, tocó fondo. Y una semana después de caer eliminada en la primera ronda de la qualy de Wimbledon 2021, anunció que se tomaría un descanso indefinido del tenis. Su parón duró cuatro meses, en los que se alejó del circuito y volvió a vivir con sus padres. Y en un entorno familiar, rodeada de personas que la "apoyaron mucho y no me presionaron en absoluto", dejó de reprimir sus sentimientos, se animó a contar qué le pasaba y se dio tiempo para sanar.
"La pausa no fue tan dura, los momentos difíciles fueron antes de tomarla. Estaba luchando mucho, al principio intenté seguir adelante, pensé que solo necesitaba ser fuerte, dura y continuar entrenando, pero llegó un momento en el que ya ni siquiera podía levantarme de la cama. Honestamente, me sentía sin vida. Supe que necesitaba parar, porque si no, ni siquiera podía vivir. Necesitaba ese descanso y sinceramente no sabía si volvería o no. Después de unos meses decidí regresar. Necesitaba ordenar algunas cosas en mi cabeza, y volví. Me alegro de haberlo hecho", recordó este miércoles ante los medios en París.
La emoción de Chwalinska tras llegar por primera vez a las semis de un Major. Foto EFE/EPA/YOAN VALAT
Volvió a jugar a principios de octubre de 2021, con otra mentalidad y con muchas herramientas para cuidar su salud mental. "En primer lugar, no soy tan estricta conmigo misma. No me castigo. Intento controlar mi monólogo interior. Antes, cuando fallaba un golpe, me decía 'Soy un auténtico desastre'. Son cosas fáciles de decir, pero cuando las repetís, se vuelven realmente abrumadoras. Hago ejercicios de respiración e intento controlar mis pensamientos o simplemente dejarlos ir", explicó.
Chwalinska recuperó la paz y la alegría dentro de la cancha, aunque los buenos resultados se hicieron desear. Este año, antes de Roland Garros, solo había entrado una vez al cuadro principal de un WTA, en febrero, en el torneo 250 de Cluj-Napoca, donde alcanzó los cuartos. El resto de la temporada había jugado eventos del ITF World Tour y el WTA 125 (equivalente al Challenger masculino), en el que en abril ganó un título en Oeiras, Portugal.
Nunca había roto la barrera del top 100 -su mejor ubicación, el 113° lugar- y desembarcó en París con apenas un triunfo en el main draw de un Grand Slam, que consiguió en Wimbledon 2022, en su debut absoluto en esa categoría, meses después de regresar a la competencia. En poco más de una semana, todo cambió.
Sobre el polvo de ladrillo francés lleva ocho triunfos seguidos (contando los de la fase previa), tres de los cuales fueron los primeros de su carrera ante rivales del top 50. Los consiguió en segunda ronda ante la belga Elise Mertens (21ª); en la tercera frente Maria Sakkari (49ª) y en cuartos ante Kalinskaya (24ª). En los cinco partidos jugados en el cuadro principal, apenas cedió un set, ante la griega. Y se coló entre las mejores 30 del mundo en el ranking en vivo de la WTA.
Chwalinska llegó a París con apenas un triunfo en el cuadro principal de un Grand Slam. Foto REUTERS/Benoit Tessier
El impacto económico que tendrá esta actuación en Roland Garros también será enorme. Hasta antes de este certamen, llevaba ganados 864.030 dólares. En el "grande" parisino ya tiene asegurado un premio de 870.000. "Espero tener suficiente plata para pagar unos días más de hotel. Porque lo que llevo ganado acá todavía no está en mi cuenta", había bromeado tras ganarle a Sakkari para meterse en octavos. Una preocupación que será ahora cosa del pasado.
"Mi objetivo principal este año era entrar en el top 100. Y en París, mi meta era clasificarme al cuadro principal. Sentía que estaba haciendo un buen trabajo, que estaba haciendo las cosas correctas y que solo necesitaba paciencia para que todo encajara, pero obviamente no esperaba que sucediera de esta manera, aunque no me quejo", comentó entre risas quien chocará en semis ante la rusa Diana Shnaider, que bajó a la bielorrusa Aryna Sabalenka, número uno del mundo.
Y cerró: "Estoy muy orgullosa porque es un torneo muy largo. Llevo acá casi tres semanas, cada día es diferente, cada partido es distinto, las condiciones cambian. Tuve que adaptarme mucho y pude podido hacerlo, creo que eso es algo de lo que puedo sentirme orgullosa. Y estoy muy feliz, pero sé que necesito concentrarme en el trabajo. Quiero irme de Roland Garros este año sin arrepentimientos, quiero darlo todo".
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