El estadio Jordan-Hare es un ícono del football americano universitario. Está camino a cumplir 90 años en 2029 y ha visto miles de hazañas deportivas, incluidos los más dramáticos finales de partidos de ese deporte, y tiene un detalle que la distingue de todas las demás canchas de la NCAA (National Collegiate Athletic Association). Pero jamás, desde que se construyó en 1939, ese campo de juego recibió un encuentro de fútbol. Argentina e Islandia, este martes a partir de las 22:00 (hora argentina), serán los protagonistas de esta primera vez, que además incluirá seguramente al menos unos minutos a Lionel Messi, el mejor de la historia.
Hogar de los Tigers de la Universidad de Auburn (dos veces campeones nacionales en 1957 y 2010) en cuyo campus está ubicado este escenario con capacidad para 88,043 personas, se convirtió luego de varias remodelaciones -la última con una inversión de 13,9 millones de dólares- en el undécimo estadio más grande a nivel universitario de los Estados Unidos. En 1973 fue rebautizado con el nombre que se lo conoce en la actualidad.
Fue en honor a Ralph "Shug" Jordan y Clifford Leroy Hare. El primero fue legendario entrenador de fútbol americano de Auburn durante más de dos décadas, se retiró en 1975 como el coach con más victorias en la historia de la universidad. El segundo, por su parte, formó parte del primer equipo de fútbol americano de Auburn en 1892, luego se convirtió en decano de la Facultad de Química y químico estatal entre 1930 y 1948.
Hay un toque que lo hace único en toda la superficie de los Estados Unidos: tiene la pantalla de video más grande de todo el fútbol americano universitario. Tiene 58 x 17 metros e impacta por el solo hecho de verla encendida. En 2025, incluso, se le agregó una segunda pantalla diametralmente opuesta de 46 x 14 metros.
Otro punto importante es que, al igual que ocurrió en el encuentro amistoso del sábado ante Honduras disputado en el Kyle Field de College Station, en Texas, el campo de juego deberá ser remarcado y adaptado. Es que los campos de football americano tienen medidas más chicas, por lo que la zona de los laterales puede verse mucho más afectada en la superficie, ya que es por donde transitan los multitudinarios cuerpos técnicos, las y los denominados cheerleaders (porristas/animadores) y obviamente los jugadores suplentes o de formaciones especiales. Eso puede complicar el desempeño de los futbolistas, más allá que el estado del césped sea óptimo.
Asimismo, tal como ocurrió en College Station, la ciudad de Auburn, ubicada a una hora en auto de Montgomery, la ciudad cabecera del estado de Alabama, tiene menos habitantes que butacas en las tribunas de la cancha. Según la estimación del último censo, en 2024, serían 83,757 las que viven allí.
Si Messi ingresa, desbloqueará otro escenario y ciudad en su carrera. Veremos si junto al entrenador Lionel Scaloni decide tener minutos y jugar su partido 199 con la camiseta de la Selección Argentina y llegar al número "redondo" en el estreno mundialista.
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