Marcelo Culotta todavía no había terminado de acomodarse en el sillón presidencial de San Lorenzo cuando recibió una de esas noticias que funcionan como un recordatorio inmediato de la realidad que atraviesa el club de Boedo. A pocas horas de haber asumido oficialmente como máxima autoridad azulgrana, el flamante mandatario se encontró con cinco nuevas inhibiciones impuestas por la FIFA por distintas deudas pendientes. Un estreno lejos de la tranquilidad para la nueva gestión.
Según pudo saber Clarín, cuatro de esas sanciones corresponden a montos menores y tienen origen administrativo. La más importante está vinculada al futbolista colombiano Jaime "Chichi" Peralta, por una deuda cercana a los 70 mil dólares. En total, las cinco inhibiciones suman alrededor de 85 mil dólares.
Si bien la cifra está lejos de los números millonarios que suelen sacudir el mercado de pases internacional, representa un nuevo problema para una institución que viene arrastrando complicaciones económicas desde hace varios años. Además, se trata de un obstáculo concreto para los planes inmediatos de la nueva conducción.
Es que Culotta ya sabe que, antes de pensar en incorporaciones para reforzar el plantel de Gustavo Alvarez, deberá cancelar estas obligaciones para conseguir el levantamiento de las inhibiciones. Mientras las sanciones permanezcan vigentes, San Lorenzo no podrá inscribir futbolistas.
Chichi Peralta inhibió a San Lorenzo.
La situación se transformó así en el primer desafío de gestión para el presidente que ganó las elecciones por el 29 por ciento de los votos el 30 de mayo y que asumió formalmente el jueves pasado junto a la nueva Comisión Directiva, que este lunes definió la repartija de cargos.
En Boedo esperaban comenzar la reconstrucción institucional y económica con una agenda cargada de reuniones y planificación. Sin embargo, la FIFA se encargó de marcarle desde el arranque cuál será una de las prioridades.
El escenario no sorprende dentro del club. Las inhibiciones se habían convertido en una constante durante los últimos años y obligaron en más de una oportunidad a realizar gestiones contrarreloj para poder habilitar refuerzos. Ahora, la historia vuelve a repetirse, aunque con montos considerablemente más bajos que otros expedientes que debió afrontar la institución.
De todos modos, la señal es clara: la herencia económica continúa pesando sobre San Lorenzo. Y la primera bienvenida que recibió Marcelo Culotta como presidente fue una nueva cuenta por pagar. Antes de salir a buscar jugadores, deberá salir a levantar inhibiciones. Porque en Boedo, una vez más, la urgencia económica aparece por delante de cualquier proyecto deportivo.
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