El regreso de Esequiel Barco a Independiente sigue en marcha. Después de una semana cargada de gestos, avances y negociaciones, en Avellaneda mantienen intacta la ilusión de concretar la vuelta de uno de los hijos pródigos más queridos por los hinchas. Todavía faltan resolver cuestiones importantes, pero tanto el jugador como la dirigencia creen que el desenlace puede ser favorable. ¿En qué se avanzó y qué falta para sellar su retorno?
El último capítulo ocurrió el viernes pasado en el predio de Villa Domínico. Allí, Barco participó del acto en el que se bautizó con su nombre la nueva cancha de césped sintético. El homenaje tuvo además un significado especial: sirvió para cerrar definitivamente el conflicto judicial que se había originado por el incumplimiento de la dirigencia anterior, que nunca había construido las canchas comprometidas con el dinero que el futbolista dejó en el club tras su transferencia a la MLS.
Mientras se desarrollaba ese reconocimiento, la negociación por su retorno seguía avanzando por carriles paralelos. En los últimos días continuaron los contactos entre Independiente, el Spartak Moscú y el propio futbolista para intentar destrabar una operación que tiene la dificultad principal de encontrar un punto de acuerdo con los rusos.
En el medio apareció Cruzeiro. El club brasileño intentó seducir al extremo de 27 años, pero la posibilidad fue descartada rápidamente por el propio jugador. Barco tiene una prioridad clara y así lo dejó en evidencia el viernes, cuando le manifestó a Clarín su deseo de volver a vestir la camiseta roja. Entre los motivos que impulsan su decisión aparece uno tan personal como determinante: la distancia con su hija de apenas dos años.
Esequiel Barco volvió a Villa Domínico y está cada vez más cerca de Independiente. Foto: InfiernoRojo/Ariana Morales
La buena noticia para Independiente es que Spartak está dispuesto a escuchar el pedido del futbolista y facilitar una salida. Sin embargo, en Moscú también fijaron condiciones. La primera tiene que ver con el contrato del jugador. Antes de cualquier préstamo, Barco deberá renovar el vínculo que actualmente vence a mediados de 2027. Allí todavía resta definir si la extensión será por dos o tres temporadas más.
Después aparece el aspecto económico. La semana pasada Independiente presentó una propuesta para incorporarlo a préstamo, sin cargo y con una opción de compra por el 50 por ciento de su ficha. La oferta fue rechazada por el club ruso, aunque no significó una ruptura en las conversaciones.
De hecho, el diálogo continúa abierto y el principal punto de discusión pasa por el cargo del préstamo. Mientras en Avellaneda intentan sostener una ingeniería financiera acorde a sus posibilidades, en Moscú pretenden una compensación mayor para liberar al futbolista. Esa diferencia es hoy el obstáculo más importante que separa a Barco de su regreso.
En cambio, entre Independiente y el jugador prácticamente no quedan asuntos pendientes. Las condiciones contractuales están acordadas de palabra y existe plena sintonía entre ambas partes. Por eso, toda la atención está puesta ahora en las negociaciones con Spartak.
A pesar de las dificultades, nadie pierde el optimismo. Ni Barco ni los dirigentes consideran caída la operación. Al contrario, creen que los avances de los últimos días permiten mantener viva la esperanza de concretar un retorno que hace tiempo seduce a los hinchas de Independiente y que el propio futbolista está decidido a empujar hasta el final.
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