Tanto arriba como abajo del escenario, sus once años entran en duda. Se la ve enorme, y no por contextura física. Enorme por su talento, por su parada frente a las cámaras, por su modo de hablar y, especialmente, de agradecer. Pero la realidad se impone cuando se le cuela esa inocencia típica de los chicos de su edad, esa ternura que este martes conmovió a un teatro Opera colmado, el lugar elegido por Guido Kaczka para realizar en vivo la final de Es mi sueño (a las 21, por El Trece) y que quedó en manos de la salteña Margarita Ponce, la nena que está intentando aprobar su sexto grado.

Tras el boom que fue Buenas noches, familia en 2025, este año el conductor decidió cambiar de formato y apostar por un certamen musical, con figuras fuertes en el jurado (Abel Pintos, La Mona Jiménez, Jimena Barón y Joaquín Levinton, con Carlos Baute, Natalie Pérez y Ángela Leiva como reemplazos), y unos 400 participantes en el arranque.

El programa comenzó el 9 de marzo y de inmediato se transformó en lo más visto del canal. Y entre el pelotón de candidatos estaba ella, con su sonrisa permanente, su adorable tonada salteña y su alegría. Para esta niña, presentarse en lo de Guido era como ir a jugar, aunque lo haya hecho tan seriamente que terminó ganándoles a todos. Fue ovacionada por el público del teatro, elogiada por el jurado y la más votada entre los espectadores.

Entre las ocho opciones para la gente que quería elegir a su candidato, ella se impuso con el 32,09 por ciento de los votos (fue por código QR y gratuito).

Maragarita con su trofeo y su alegría, acompañada por buena parte de su familia.

A las 22.50, Kaczka anunció que había ganado tras su gran interpretación de La arenosa (inspirada en la versión que Mercedes Sosa popularizó en 1972). Hubo lágrimas, abrazos compartidos, mucha emoción y una interminable lluvia de papelitos sobre el escenario.

Un rato después, ya con el teatro casi despejado, la campeona habló a solas con Clarín, con su madre, Cecilia, cerca, como corresponde a su edad.

La emoción el primera persona

-¿Qué sentís, Margarita?

-Una mezcla de cosas. Pero siento una felicidad "a borde", mucho nerviosismo y todavía me quedó un poquito de miedo.

-¿Miedo y nervios?

-Sí, porque fue un camino largo y hermoso y hoy pasé un día muy fuerte, y ver a tanta gente y estar en un teatro como éste me tomó todo el cuerpo y estuve nerviosa de a ratos. Y de a poco se me está yendo eso y estoy sintiendo pura alegría y emoción. Y estoy, me parece, más relajada.

-En algún momento de todo este recorrido ¿imaginaste que podías llegar a ganar?

-No, señora, nunca. Cuando me presenté en la audición, a principios de año, ni siquiera pensaba que podían seleccionarme. Y cuando al tiempito me llamaron no lo podía creer. Con mis familia nos queríamos morir de la alegría.

Guido Kaczka presentó a Margarita como una de las grandes artistas que pasaron por su programa. Ella, vestida de rosa, sonrió y agradeció... no imaginaba lo que le esperaba.

La nena habla del casting al que fue en Salta, su provincia natal, en un lugar frente a la Plaza 9 de julio, en pleno centro. Cuenta que fue porque su sueño "siempre fue ser cantante. Y cuando supimos de esa convocatoria la quise aprovechar". Corría febrero, hacía mucho calor y ella disfrutaba de sus últimos días de vacaciones escolares.

En marzo ya estaba subida a un avión para su primer viaje a Buenos Aires, junto a su mamá y su papá: "El primero lo hicimos los tres juntos, los otros ya venía sola con mi mamá porque era mucho gasto... también nos quedábamos en un hotel". Así fue pasando por todas las instancias hasta quedar entre los ocho mejores.

Y, antes del último show, se realizó un sorteo para ver el orden en el que participarían frente al jurado (esta vez integrado por Pintos, La Mona, Natalie Pérez, Barón y Levinton) y al público. A ella le tocó el número 8.

-Si vos no te veías ganadora, ¿quién creías que podía ser el elegido?

-Me gustaban los siete y me hice amiga de todos, pero creía que el público iba a votar por Toto, que es un personaje y canta divino. Nos llevamos muy bien, me divierte mucho él.

Margarita habla de Tomás Cochello, uno de los tres que eligió el jurado para competir en la segunda temporada del programa, que arranca este miércoles con participantes famosos. Los otros dos son Ailén Peralta y Diego Detona. Este martes, el tribunal televisivo no tuvo injerencia en el voto del ganador, pero por sus reacciones se intuye que Margarita estaba entres sus favoritos.

Desde su primera presentación hasta al última, Margarita conquistó al jurado con su talento y su carisma.

De las muñecas a la Calle Corrientes

Durante estos cinco meses y pico, la nena fue y vino a Salta para poder competir y para no perder el año escolar: "Dentro de todo me va bastante bien, pero me tengo que esforzar mucho para aprobar. Tengo compañeros muy buenos que me pasan sus carpetas y todas las señoritas se han portado muy bien conmigo, entienden esta situación. Si apruebo todo es ahí nomás".

Habla como una mujer madura, con voz de nena. Y se percibe más feliz por los besos y abrazos que recibe que por el dinero que le entregarán a su mamá.

-¿A qué jugás en tu casa?

-A las muñecas, tengo muchas y las cuido.

-¿Tenés una favorita?

-Sí, Daisy, que es como una mini Barbie.

-¿Y a ellas las sentás como si fuera tu público y les cantás?

-No, mi público en casa son los peluches, tengo un montón y los amo... pero ahora no juego tanto porque me han descubierto una alergia a los ácaros y tengo que evitar mucho contacto con ellos. Por eso los lavamos muy seguido.

A la nena le gustaría poder comprarles una casa a su mamá y a su abuela, porque, cuenta "alquilan donde vivimos ahora".

Cuenta que sus papás están separados y que ella vive con su mamá y su abuela materna, a la que uno de sus primos le puso "Mamita" de apodo. En la platea estaban casi todos, menos su abuelo Ángel que no pudo viajar: "Me llamó para felicitarme y me puso re contenta. Mi familia es lo mejor que tengo. Ellos se dieron cuenta que me fascinaba esto cuando un día me puse a cantar en el quincho de mi tío".

-¿Pensaste que vas a hacer con el premio?

-La verdad es que no, lo va a manejar mi mamá, pero si me alcanza me gustaría comprarles una casa a ella y a Mamita porque alquilan el lugar donde vivimos ahora.

-¿A quién saliste tan educada y con tan buen lenguaje?

-Mis papás me enseñaron a ser agradecida. Mi abuela fue directora y vice de una escuela y es muy culta, y mi mamá es muy educada y respetuosa. Y yo trato de seguir el ejemplo de ellos.

Antes de ir a cumplir una suerte de segundo sueño ("ir a comer una hamburguesa a McDonald's"), se despide con una "muchas gracias por esta nota, señora Silvina". Eso no habla de quien escribe esta nota, habla de ella.