No sucede en el cien por ciento de los casos, pero las buenas películas de terror, o de horror, como es el caso de La noche del demonio: Están entre nosotros, meten miedo porque tienen suspenso. Es una premisa que tanta película slasher olvida o deja de costado.
Aquí, no.
La pequeña Maya no la pasa nada bien en la sexta de la saga. Fotos Sony/UIP
La sexta de la saga que inició James Wan allá por 2010, luego de dirigir la primera El juego del miedo (2004) y antes de El conjuro (2013) tarda en explicar la aparición del personaje del título. Y lo bien que hace.
Con suspenso genuino
La noche del demonio: Están entre nosotros comienza con un suspenso genuino. La pequeña Gemma regresa de la escuela, ingresa a su casa, ve el teléfono (de línea: estamos en 1999) descolgado repitiendo la hora y a una persona sentada, con el cuerpo tirado sobre la mesa. Es su madre, que tras largos momentos que elevarán la tensión, le dirá "aléjate de mí" y, con un cuchillo de cocina en mano, irá de la cocina hasta el baño, y en la ducha golpeará con fuerza su cabeza contra la pared, manchando la cortina del baño.
Elise (Lyn Shaye), que estuvo en todas, y la primeriza Gemma (Amelia Eve).
Pero ¿le hablaba a Gemma?
Pasan 20 años y Gemma (Amelia Eve) sigue viviendo en esa casa, ahora con su hijita Maya (Island Austin), que es la que va a la escuela. Gemma ha guardado muchos recuerdos de su madre en cajas, y no habla de ella, elude el tema cuando Maya le pregunta.
Todo parece más o menos normal hasta que un trío de personajes ancianos deambulan por la vereda de enfrente.
El trío de ancianos, acólitos del personaje del título...
¿Temor al dentista?
Si a usted no le gusta, teme ir al dentista, ésta no es su película. Y no porque Gemma, que es odontóloga, sea una mala profesional. Vea lo que le saca de la boca a uno de los ancianos cuando va a atenderse a su consultorio.
La cosa es que los sueños que tiene Gemma son tremebundos. Y la primera parte de la película, cuando no todo está dicho, es ciertamente la mejor. Cuando las ¿alucinaciones? parecen reales, y jugar y meterse en el laberinto de almohadones en el living de la casa puede resultar una pesadilla. Y tiene a una niña como coprotagonista y hasta un perrito.
El director Jacob Chase quizá, tal vez, en una de ésas, fue aconsejado por Wan, en esto de infundir temor sin apelar a lo macabro. Por eso La noche del demonio: Están entre nosotros funciona. Porque tiene suspenso, y habrá quien no se atreva a mantener los ojos en la pantalla, por temor lo que pueda ocurrir.
El personaje endemoniado que desea dejar el Más allá y gobernar entre nosotros.
Luego, sí, la trama nos devolverá a la presencia maléfica, a los acólitos del demonio del Más allá, a los muertos que quieren volver a este plano y el regreso de Elise (Lyn Shaye), el único personaje que aparece en todas y en cada una de las películas de la saga, hace saltar de alegría a los más fanáticos.
Elise murió hace tiempo, y es la que al menos intentará ayudar a Gemma a que el malvado de turno se quede donde debe estar -en el Más allá- y no logre atravesar la puerta roja (¿recuerdan la quinta película?) y permanecer entre nosotros.
Muertos que desean regresar abundan, pero no cansan, en "La noche del demonio: Están entre nosotros".
Porque por más que Mendoza (Brandon Perea, Angel en ¡Nop!), el novio policía de Gemma, quiera entenderla y socorrerla, hacen falta otros elementos y experiencias para enfrentar al Mal.
Los mundos o realidades paralelas han arruinado muchas películas, y no estamos hablando exclusivamente de las del género del terror. Por eso, cuando La noche del demonio: Están entre nosotros surfea por el lado del suspenso consigue los mayores sustos. Después, sin estar para nada mal, navega por aguas conocidas.
"La noche del demonio: Están entre nosotros"
Buena
Terror. Australia / Estados Unidos, 2026. Título original: "Insidious: Out of the Further". 122'. De: Jacob Chase. Con: Amelia Eve, Island Austin, Lin Shaye, Sam Spruell. Salas: Cinemark Caballito, Palermo y Dot, Cinépolis Recoleta, Showcase Belgrano, Norcenter y Rosario.
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