Netflix encendió la expectativa este 15 de abril al lanzar el tráiler oficial de la cuarta temporada de Envidiosa, la serie que se convirtió en uno de los fenómenos más fuertes de la plataforma. Con estreno confirmado para el 29 de abril, la ficción se despide con diez episodios que prometen cerrar -y sacudir- la historia de Vicky.

Cómo terminó la tercera temporada y qué se espera para la nueva entrega

La tercera temporada, estrenada en noviembre de 2025, cerró con una Vicky en plena tensión entre lo que desea y lo que realmente puede sostener. Más allá de acercarse a una relación más estable con Matías, también arrastraba dudas profundas sobre la maternidad, un tema que la interpelaba cada vez más de cerca.

En paralelo, atravesaba un gran momento laboral como arquitecta, con logros que parecían ordenar al menos una parte de su vida. Sin embargo, ese aparente equilibrio seguía siendo frágil con inseguridades, comparaciones y decisiones a medio camino la dejaban en un lugar incómodo, fiel a su esencia.

Vicky, interpretada por Griselda Siciliani quiso casarse, tener hijos y mudarse con Matias en la tercera temporada. Foto: Captura de video

En contraste, la cuarta temporada promete romper justamente esa ilusión de estabilidad. Lo que parecía un cierre más o menos encaminado se desarma con la irrupción de nuevas (y viejas) tensiones. Si la tercera mostraba a una Vicky intentando encajar en una vida más “armada”, la última entrega la empuja a aceptar que nada es tan lineal: ni el amor, ni la familia, ni sus propias expectativas.

Ahora, con el avance recién estrenado, queda claro que el cierre no va a bajar la intensidad, sino todo lo contrario.

De qué tratará la cuarta temporada de Envidiosa

En esta última entrega, Griselda Siciliani se vuelve a poner en la piel de una Vicky que se anima a dar el paso de convivir con Matías, pero la convivencia rápidamente se convierte en un nuevo caos. A la relación se suma Bruno, el hijo de nueve años de él, junto con una dinámica familiar completamente inesperada.

El adelanto muestra que Vicky entra en crisis con Bruno, convencida de que el nene no la quiere, que la detesta. Esa inseguridad se transforma en una obsesión que la desborda, y que termina procesando, como siempre, en charlas intensas con sus amigas y sesiones con su psicóloga Fernanda.

La protagonista tendrá que lidiar no solo con esta nueva realidad, sino también con la presencia constante de Nora -la madre del chico- y con sus propios fantasmas. En ese cruce, aparece una versión de la maternidad que nunca había considerado.

Por todos estos dilemas, en el ya clásico espacio del consultorio, que funciona como termómetro emocional de la serie, Vicky decide llevar a Matías a su terapia. Lo que hasta ahora era un terreno íntimo y casi exclusivo de ella, empieza a abrirse a su vida en pareja, sumando una nueva dinámica que promete incomodidad, cruces y verdades difíciles de esquivar.

En paralelo, el pasado vuelve a golpear la puerta. Nicolás, interpretado por Benjamín Vicuña, reaparece con un proyecto laboral que podría cambiar su rumbo profesional, pero también reactivar viejas tensiones.

Como si fuera poco, su entorno -amigas y familia- también atraviesa sus propias crisis, lo que refuerza una idea central de la serie: la vida nunca es como una la imagina.