De Samuel "Chiche" Gelblung se han recordado y asegurado cosas de distinto tipo y distintas épocas este miércoles, cuando murió a los 82 años. Pero es probable que la abrumadora mayoría de los pensamientos sobre la vida y obra del periodista estuvieran musicalizados con un ritmo inconfundible: el de la cortina musical de su ciclo Memoria, que se extendió por casi toda la década de los noventa y los primeros años del nuevo milenio.

La historia de Gonzagueando, la canción de la banda brasileña Cama de Gato que pasó de ser un tema más de un disco a la cortina icónica de un hito periodístico.

Cama de Gato, un grupo de música instrumental formado en Río de Janeiro en 1982, llevaba ya tres discos en las calles brasileñas cuando en 1993 editó y publicó Dança da lua (Danza de la luna). La banda ahondó desde sus inicios en la fusión de géneros propios de Brasil, como la bossanova y otros más regionales, e internacionales, como el jazz o el funk; y siempre imprimió un cariz instrumental a sus canciones.

Para Dança da lua, un álbum de nueve temas, la banda decidió elegir Gonzagueando como canción de apertura. Se trata de un tema aportado por el pianista, arreglista y compositor Jota Moraes (78), que había entrado a la banda en 1992, cuando Cama de Gato quedó conformado como un quinteto. El disco lleva, casi al final de la lista, un tema en homenaje a Buenos Aires y Astor Piazzolla, un detalle a tener en cuenta para más adelante.

Cuatro minutos y cuarenta y tres segundos dura Gonzagueando, con un repertorio de géneros aunados para dar forma a la melodía. Un baião eléctrico y sofisticado, tocado como jazz-fusion, con piano/teclados, bajo eléctrico, batería, percusión y una melodía de viento particularmente brasileña.

Moraes, el autor del tema, un excelso músico sesionista de Brasil, había tocado durante los setenta y ochenta con artistas locales de la talla de Caetano Veloso, Chico Buarque, Elis Regina o Gal Costa. Y a pesar de que participaba de festivales nacionales e internacionales de jazz y géneros que lo maridaban, incluso en Nueva York, lo cierto es que la fama le llegaría desde Buenos Aires, de una mano inesperada.

El empujón más notable para el arte de Moraes no vino de ningún productor musical, ni músico ni nadie relacionado a ese ámbito, sino que vino de parte de un periodista porteño. Samuel Gelblung trabajaba ese mismo 1993 en la producción y posterior emisión de su ciclo Memoria, que saldría desde ese año hasta 2002 por la pantalla de Canal 9.

Gelblung estuvo acompañado durante los primeros tiempos por la también reconocida periodista y presentadora Silvia Fernández Barrio, aunque luego quedó como único conductor del ciclo. Entre los entrevistados ilustres del programa se cuentan Ernesto Sábato, Alberto Closas o Emily Schindler, mientras que en los hitos del programa pueden contarse la implementación de la máquina de la verdad, una especia de polígrafo o detector de mentiras al que se sometieron otros personajes tales como Guillermo Luque (que estuvo acusado por el crimen de María Soledad Morales) o John Bobbitt (que fue castrado por su mujer Lorena).

Fue en ese mismo programa donde cubrió el caso del doping positivo de Diego Maradona durante el Mundial de 1994, la triste historia de Jorge Barón Biza (el escritor de la novela "El desierto y su semilla") o la historia del soldado Carrasco. También la pretendida autopsia a un extraterrestre que se transmitió en televisión abierta.

Durante los nueve años en que Memoria salió al aire, cada vez que iniciaba, iba y volvía de un corte o terminaba, se escuchaba el clímax instrumental de Gonzagueando. Con los años, el tema pasó a ser, por antonomasia, "la canción de Chiche Gelblung". La composición que buscaba los escenarios jazzeros de Nueva York y de Río de Janeiro terminó alcanzando la fama, asociada a la cara de un periodista porteño.

BPO