Con un brillante estreno y una más que bienvenida reposición, el Ballet del San Martín continua esta temporada 2026 que comenzó en febrero pasado.

La reposición de Bailando en la oscuridad, de Ana María Stekelman, nos lleva justamente al programa del mes de febrero, consagrado enteramente a esta coreógrafa argentina y que se vio por primera vez en 1988.

En cuanto al estreno, su título es Postales de Rossini (Rossini's Cards) y fue creada por el coreógrafo italiano Mauro Bigonzetti, que ya había montado con el Ballet del San Martín su jubilosa Cantata. Esta obra se estrenó en 2022, se repuso en una temporada posterior, tuvo un inmenso éxito de público y, entre muchas cosas para recordar, figura el hecho de que los espectadores salían bailando del teatro contagiados de su alegre efervescencia.

Dos obras muy distintas y un mismo autor

Tanto Postales de Rossini como Cantata fueron creadas por Bigonzetti para la Compañía Aterballeto de la que fue intérprete, coreógrafo y también director durante un período. Aún con todas las diferencias que puede encontrarse entre ellas, hay varios aspectos que las asemejan: por un lado, y para decirlo rápidamente, ambas son italianas hasta la médula.

Cantata se apoya en tradiciones, música y celebraciones rústicas del sur de Italia; Postales de Rossini está inspirada en el más popular de los compositores académicos italianos durante el siglo XIX y hasta hoy.

"Postales de Rossini": 18 bailarines reproducen, como otros tantos comensales maquinales, acciones repetitivas y muy cómicas relacionadas con el acto de comer. . Foto: Prensa Teatro San Martín in

Ambas son también y sobre todo, obras grupales; pero en las dos se incluyen igualmente solos, dúos o tríos finamente elaborados.

Y por último, Bigonzetti tiene una manera muy propia de yuxtaponer escenas humorísticas con otras graves o incluso herméticas.

Y con todo esto, Cantata y Postales... presentan dos universos completamente diferentes. En la primera, aparece un mundo primitivo e incluso salvaje, tanto en los personajes como en las situaciones. En la segunda, hay refinamiento, elegancia y en determinadas escenas carencia de personajes o de circunstancias narrativas.

¿Pero por qué compararlas? Una respuesta podría ser el interés por adentrarse en los modos y herramientas de creación de un coreógrafo, más allá de la posibilidad de ver sus obras en vivo; es decir, acercarse a la comprensión de su “lenguaje” y a sus modos de comunicar aquello que le interesa como motor de sus obras.

Rossini en persona

Postales de Rossini no es una biografía del compositor contada con la danza. No, es en todo caso lo que este compositor, con su singular personalidad y sus gustos, ha inspirado en Bigonzetti.

Devoto de la buena cocina, cocinero él mismo e inventor de platos que hasta hoy llevan su nombre (¡pensemos solamente en los “canelones a la Rossini”!), amante de las bellas mujeres y compositor ultra prolífico, Gioacchino Rossini (Pesaro-1792. París-1868) recorrió una existencia dividida entre un trabajo musical absorbente y el disfrute de los grandes placeres de la vida.

Así –una idea genial de Bigonzetti-, Postales... descorre el telón sobre una larga mesa en la que dieciocho bailarines reproducen, como otros tantos comensales maquinales, acciones repetitivas y muy cómicas relacionadas con el acto de comer. Y luego seguirán una serie de escenas diferentes como la que aparece después de la primera: un dúo intensamente sensual pero no menos misterioso que interpretan David Millán e Ivana Santaella.

Daniela López y Antonella Zanuto, en un dúo de "Postales de Rossini", por el Ballet del San Martín, en el Teatro Cervantes: Foto Prensa Teatro San Martín

Más adelante habrá otro dúo interesantísimo y de un carácter aún más enigmático encarnado por Antonella Zanutto y Daniela López.

La obra transcurre, de este modo, en esta alternancia de ideas, sentidos y atmósferas (incluida una receta de macarrones dicha en vivo por una bailarina) que culmina en una regocijante escena colectiva sobre la obertura de la famosa ópera de Rossini La urraca ladrona.

Con sus cambiantes entradas y salidas de escena, con sus diseños coreográficos imaginativos y a la vez muy gráficos y precisos, con su energía siempre alta, Bigonzetti cierra una obra en la que los propios bailarines parecen disfrutar -o mejor dicho, disfrutan- tan rematadamente bien como el público.

Para el montaje de Postales de Rossini llegó a la Argentina Vincenzo Capezzuto, elegido por Bigonzetti como repositor y que conoce su repertorio desde adentro. Su trabajo en esta ocasión revela no sólo ese conocimiento cabal, sino también la manera de volcarlo en los bailarines.

Una escena de "Bailando en la oscuridad", la bellísima obra de Ana María Stekelman. Foto Carlos Furman

Una labor nada fácil tratándose de una obra como Postales..., pero para la que contó con esa extraordinaria compañía que es el Ballet del San Martín, con su excelencia técnica e interpretativa siempre presentes y que en este programa reveló una vez más su enorme ductilidad: un gran talento individual y colectivo que les permite pasar de las escenas íntimas y casi secretas de la bellísima Bailando en la oscuridad –una obra que ya hemos criticado aquí y podría verse un infinito número de veces- a la gozosa Postales de Rossini.

Ficha

Calificación: Excelente

Compañía: Ballet Contemporáneo del San Martín Directores: Andrea Chinetti y Diego Poblete Programa: “Postales de Rossini”, estreno, coreografía de Mauro Bigonzetti, música instrumental y operística de Rossini; “Bailando en la oscuridad”, reposición, coreografía de Ana María Stekelman Teatro: Presidente Alvear. Corrientes 1659 Funciones: de jueves a domingo a las 20, hasta el 9 de abril y desde el 7 hasta el 24 de mayo.