El primer ministro británico Keir Starmer está pasando horas difíciles, decidiendo su futuro político en Chequers, su casa de campo, junto a su familia. Podría renunciar mañana. Una resolución complicada después que Andy Burnham, el alcalde de Manchester, consiguiera ser flamante diputado en una elección parcial y puede disputarle su cargo de jefe partidario y premier en un desafío parlamentario.
El partido prefiere reemplazarlo por una acordada “coronación” para evitar una elección anticipada, donde puede ganar Reforma, el partido de ultraderecha de Nigel Farage.
Trump anunció la renuncia
Pero lo insólito en esta shakesperiana tragedia política británica es que el presidente norteamericano Donald Trump intervino. Afirmó que Starmer “dimitirá como primer ministro mañana” y que le “desea lo mejor”.
Donald Trump se ha pronunciado en su red social Truth. "Fracasó estrepitosamente en dos temas muy importantes: INMIGRACIÓN Y ENERGÍA", añadió el presidente estadounidense en mayúsculas.
Trump también pidió al Reino Unido que "ABRA EL PETRÓLEO DEL MAR DEL NORTE" en letras mayúsculas. Trump tiene inversiones en Escocia y una madre escocesa.
Expectativa en Reino Unido por la posible renuncia de Keir Starmer. Foto: Reuters
En marzo, Starmer insistió en que su relación seguía siendo sólida. Pero durante una rueda de prensa horas después, el presidente norteamericano lo criticó duramente por no haber ofrecido más apoyo en relación con la guerra. El fracaso del Reino Unido en el despliegue de buques de guerra en Oriente Medio fue, según él, "terrible". Trump acusó al primer ministro de "debilidad" y afirmó que "no era ningún Winston Churchill".
En mayo, Trump advirtió que el puesto del primer ministro corría peligro, ya que estaba "fracasando estrepitosamente en materia energética", al no impulsar la extracción de petróleo en el Mar del Norte, acusándolo además de "llevar al país a la ruina". También calificó las políticas de inmigración británicas de "una locura" y afirmó que Gran Bretaña estaba siendo "invadida".
Las especulaciones del presidente Trump sobre la posible dimisión de Sir Keir Starmer llegan apenas un mes después de que advirtiera de que sería "difícil" para él mantenerse como primer ministro. La relación entre ambos, antes estrecha, se ha vuelto tensa a raíz del tema de Irán, aunque Trump ha elogiado recientemente a Starmer como un "buen hombre".
Trump se enfrentó a Starmer, un ex procurador del tesoro y abogado de derechos humanos que llegó a la política a los 50 años, porque se negó a que sus aviones aterrizan en las bases americanas en Gran Bretaña durante la guerra en Irán y se negó a acompañarlo, junto con la OTAN. Desde entonces Trump ha iniciado una campaña desprestigiándolo mientras Starmer resiste estoicamente sus insultos.
El riesgo de las elecciones anticipadas
A sus críticas se sumó Nigel Farage, el líder de Reforma, sugiriendo que el legado del primer ministro se ha visto afectado por algo más que sus políticas de inmigración y energía, que él mismo calificó de "fallidas".
Momentos después, el líder de Reform UK —a quien Starmer ridiculizó el pasado septiembre llamándolo "charlatán"— compartió los comentarios del presidente sobre X y escribió: "¡La lista es aún más larga!".
El diputado por Clacton declaró en abril que la credibilidad de Starmer estaba "hecha añicos" y que "se iría a finales de mayo", tras la polémica por el nombramiento de Lord Peter Mandelson.
"Cínicamente, nos convendría que se quedara hasta las próximas elecciones", añadió en aquel momento.
Se cree que la publicación de Trump en Truth Social se basa en informes de los medios, ya que él y Starmer no han hablado este fin de semana.
Otra diputada laborista leal al partido ha manifestado su apoyo a Sir Keir Starmer, a pesar de los rumores de que dimitirá mañana mismo.
"Espero que no ocurra en absoluto", declaró Samantha Niblett, elegida en South Derbyshire en 2024."No he ocultado mi apoyo al Primer Ministro. Estamos a mitad de este mandato y estamos seis puntos por detrás de Reform, lo cual es habitual en las encuestas para un gobierno en funciones. Estamos cumpliendo con el país".
Según declaró a Politics East Midlands: "Creo que la gente iba a tardar en notar los beneficios del gobierno laborista. Incluso con un candidato tan popular, que es brillante, y es fantástico que hayamos conservado el escaño de Makerfield. Incluso la popularidad de Andy Burnham bajó al llegar a Makerfield", dijo.
Una relación trasatlántica estallada
La histórica relación transatlántica entre Londres y Washington implosionó. En marzo, Starmer insistió en que su relación seguía siendo sólida. Pero durante una rueda de prensa horas después, el presidente lo criticó duramente por no haber ofrecido más apoyo en relación con la guerra. El fracaso del Reino Unido en el despliegue de buques de guerra en Oriente Medio fue, según él, "terrible". Trump acusó al primer ministro de debilidad y afirmó que "no era ningún Winston Churchill".
En mayo, Trump advirtió que el puesto del primer ministro corría peligro, ya que estaba "fracasando estrepitosamente en materia energética" al no impulsar la extracción de petróleo en el Mar del Norte, acusándolo además de "llevar al país a la ruina". También calificó las políticas de inmigración británicas de "una locura" y afirmó que Gran Bretaña estaba siendo "invadida".
Tras la victoria en Makerfield
Tras una contundente victoria en Makerfield, en Gran Manchester, el equipo del exalcalde y ex ministro de salud de Tony Blair, Andy Burnham se centra en reformar el Partido Laborista a su imagen y semejanza y en desbancar a Sir Keir Starmer.
Mike Tapp, diputado por Dover y Deal y ministro de la migración, dijo que habría que haber una ley para impedir el recambio de primeros ministros.
"Si un cambio de líder es forzado por el propio partido, entonces deben convocarse elecciones generales", escribió en redes sociales. "Eso detendría la constante rotación y centraría a todos los políticos en la gestión, en lugar de en las intrigas políticas. Estos interminables juegos de 'castillo de naipes' terminarían y el país se beneficiaría. Legislamos para que las personas se centren en lo importante".
Tapp había retuiteado previamente una publicación, que citaba a una fuente laborista ,que afirmaba que Starmer se sentía «traicionado» por el desafío a su liderazgo.
“Sir Keir Starmer debería poder retirarse con dignidad”, afirmó un veterano diputado laborista.
Cien diputados en contra de Starmer
La realidad es que 100 diputados apoyan la llegada de Andy Burnham, egresado de Cambridge, católico, exitoso alcalde de Gran Manchester y casado con una holandesa, a Downing St. Ivette Copper, la canciller británica , también le ha pedido la renuncia a Starmer y sugiere que debería ser una mujer quien dirija el partido laborista.
Casi 100 diputados más son miembros del gobierno, lo que significa que, por convención, no pueden pronunciarse y pedir la dimisión de Starmer.
Esto deja a unos 200 diputados laboristas, que no han pedido públicamente la dimisión de Starmer, pero que tienen la posibilidad de hacerlo sin tener que renunciar a su cargo en el gobierno.
Oficialmente Starmer asegura que el ha sido nominado masivamente dos años atrás y aun tiene más tiempo antes de las elecciones generales. Pero el crecimiento de la ultraderecha en Gran Bretaña, el rechazo al Brexit, la migración, el desfinanciamiento de las fuerzas armadas le ha generado problemas de liderazgo a este abogado tranquilo, rico y que apoya con absoluta convicción la guerra en Ucrania y a su presidente, Volodimir Zelenski.
Algunos sostienen que Starmer renunciará mañana con un calendario acordado con Burnham, que le permitía llegar en el cargo hasta septiembre, cuando termina el verano europeo.
El periódico The Observer ha informado de que Starmer está considerando anunciar mañana su intención de dimitir como líder laborista.
D.D.
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