Una adolescente de 15 años quedó detenida este jueves en los Países Bajos, acusada de haber asesinado a sangre fría a sus dos padres y de reenviar fotos de ambos, todavía vivos pero heridos, por WhatsApp a sus compañeros de colegio.

Las dos víctimas fueron identificadas como Johan y su esposa Matilda, quienes vivían en el barrio de Meerstad, en la ciudad de Groningen. El crimen ocurrió durante la madrugada del jueves.

Según el diario neerlandés The Telegraaf, la policía llegó al lugar tras recibir una denuncia. Según compañeros de la adolescente, una amiga de la chica llamó a los oficiales después de recibir imágenes violentas que ella misma le había enviado por WhatsApp. Las fotos mostraban a los padres en el piso y en la cama, con signos visibles de violencia.

"Se veía a sus padres tirados en el suelo, con los ojos abiertos. Su padre estaba en el piso, su madre en la cama. Había sangre y un cuchillo", relató una alumna del Liceo Vocacional Montessori, el colegio al que asistía la adolescente, en declaraciones al Telegraaf.

Otros estudiantes dijeron haber visto las fotos y videos, o conocer a personas que los recibieron. Varios describieron el material como "perturbante". También apuñaló al perro de la familia, un golden retriever que sobrevivió al ataque.

En la escuela, los compañeros de la adolescente la describieron como alguien con problemas de identidad. Según varios estudiantes, pedía que la llamaran con pronombres masculinos y, más adelante, comenzó a identificarse como Therian.

"Llevaba cola, orejas de perro y guantes. Y a veces también ladraba", contó un compañero al Telegraaf. La adolescente formaba parte de un grupo de jóvenes con comportamientos similares. "Durante el recreo se comportaban como perros. Gateaban por el suelo y ladraban", describió otra alumna.

Quienes la conocían en el colegio señalaron que Johan y Mathilda eran una pareja afectuosa y que a la estudiante no le faltaba nada.

El vecindario de Meerstad, que los vecinos citados por el medio local describen como "tranquilo", quedó sacudido por el crimen. Frente a la casa de la familia todavía hay un cartel de venta: la pareja había comprado la propiedad en 2017 por casi medio millón de euros y estaba a punto de mudarse a otra vivienda del mismo barrio.

La policía confirmó estar al tanto de la circulación de las imágenes y pidió que no se difundan. "Debido a la importancia de la investigación, no haremos más comentarios al respecto. Si existen imágenes relacionadas con delitos, solicitamos que se las comuniquen a la policía", indicaron según el Telegraaf.