Los rescatistas sacaron el viernes a sobrevivientes cubiertos de un lodo marrón oscuro y helicópteros trasladaron a personas varadas a zonas seguras mientras Nepal y China se apresuraban a responder a las catastróficas inundaciones repentinas que se han cobrado la vida de más de 500 personas y dejaron más de 1.500 desaparecidos.

La Autoridad Nacional de Reducción y Gestión del Riesgo de Desastres de Nepal dijo que la cifra de muertos en el país subió a 538, y que más de 3.700 personas han sido rescatadas. Más tarde, la policía de Nepal elevó el número de fallecidos a 547.

En el lado chino de la frontera, donde la cifra de víctimas mortales se incrementó a cinco el viernes, había poca información sobre los sobrevivientes, mientras la prensa estatal mostraba evacuaciones de aldeas y los esfuerzos de los líderes por dirigir el operativo de ayuda.

Los medios estatales de China habían reportado previamente que 558 personas estaban en paradero desconocido. Al otro lado de la frontera, la agencia de gestión de desastres nepalí indicó el viernes que 977 personas seguían desaparecidas. Cientos de ellas eran extranjeros que estaban en la zona para trabajar, hacer excursiones o peregrinar a un monte sagrado.

Autoridades advierten de más inundaciones procedentes de un nuevo lago. La policía de Nepal emitió una nueva alerta el viernes después de recibir información acerca de la rotura de una represa del lado del Tíbet. Se indicó al personal de seguridad y a los equipos de rescate y ayuda que se mantuvieran en máxima alerta y se trasladaran de inmediato a un lugar seguro si fuera necesario.

No está claro si la rotura de la presa está relacionada con los temores de inundaciones ligados a un lago de contención que se formó después de las inundaciones repentinas iniciales, en lo alto de la cordillera del Himalaya en China. La televisora estatal china CCTV apuntó que el lago se encontraba a 2.950 metros (9.680 pies) de altitud.

Las autoridades nepalíes y chinas habían advertido previamente de más inundaciones procedentes de ese nuevo lago, que ya se estaba desbordando. Instaron a la gente que está en zonas que podrían verse afectadas a trasladarse a lugares más seguros.

El portavoz de la policía de Nepal, Abi Narayan Kafle, dijo a The Associated Press que la operación de rescate continuaba, pero con un nivel de alerta máximo. “No se ha detenido”, afirmó.

Aunque el lago nuevo está ubicado a más de 10 kilómetros (6 millas) del puerto de Gyirong, el cruce fronterizo con Nepal que quedó bajo el lodo y el agua de la crecida del miércoles, se ordenó a los rescatistas que se dirigían a la zona del desastre que se detuvieran temporalmente el viernes por la mañana por miedo a un desbordamiento.

Tras mucho esfuerzo, unos 680 rescatistas llegaron finalmente a pie y en balsas a la zona más afectada en Gyirong. Algunos bajaron desde drones enviados a la zona, según mostraron las imágenes de CCTV.

Miles de personas fueron evacuadas, otras esperan ser rescatadas Los rescatistas del ejército de Nepal trabajaban para ayudar a los atrapados en un túnel hidroeléctrico en Rasuwa, que forma parte del Proyecto Hidroeléctrico Upper Trishuli-1 .

Videos del lugar mostraban a los equipos ayudando a un hombre, cubierto de un lodo marrón oscuro, a salir del túnel tirando y empujando. Era una de las probablemente decenas de personas atrapadas allí.

El vocero del ejército nepalí, el general de brigada Raja Ram Basnet, dijo a la AP que la atención estaba centrada en los sobrevivientes.

“Es complicado encontrar los puntos de entrada y salida del túnel porque todo ha quedado cubierto de lodo”, afirmó Basnet. “Nuestra primera prioridad es rescatar a las personas varadas”.

La agencia de gestión de desastres nepalí reportó que 3.253 personas han sido evacuadas por aire en helicóptero desde la zona de la catástrofe. Los sobrevivientes, incluyendo heridos, fueron llevados a la capital, Katmandú, y a otros lugares.

Algunos sintieron que el suelo temblaba y vieron una “tormenta negra” Los científicos que han estudiado las imágenes satelitales indicaron que el lecho rocoso situado debajo de un glaciar en lo alto de la región del Himalaya se vino abajo, llevándose consigo parte del glaciar. El desprendimiento de rocas fue tan extremo que alcanzó una magnitud 5,2 en una medición sísmica. Las rocas y el agua del deshielo aumentaron el caudal de los ríos en los valles de abajo, causando un torrente de agua que arrastró edificios, puentes y tierra en Tíbet y Nepal.

El agente de aduanas Karbir Gaire es uno de los sobrevivientes en Timure, el pueblo nepalí más cercano a la frontera con China, donde vivían unas 1.500 personas.

Gaire llegó a su oficina alrededor de las 8 de la mañana del miércoles y estaba ocupado trabajando en su computadora cuando sintió por primera vez que el suelo temblaba.

“Justo después del temblor, noté una tormenta negra que venía hacia nosotros”, recordó desde Katmandú, donde está de vuelta con su familia. “Todos empezamos a correr de inmediato y, en cuestión de segundos, estábamos subiendo la colina al lado opuesto de nuestro edificio de oficinas. Creo que esos 10 segundos más o menos nos salvaron a algunos”.

Gaire no recuerda exactamente cuántas personas había en la oficina cuando ocurrió el desastre, pero sus 15 compañeros han desaparecido. “Fue como una escena de una película de Hollywood. Yo no lo llamo una inundación, fue un tsunami”.

Familias en todo el mundo esperan noticias de sus seres queridos La junta de turismo de Nepal apuntó que entre los desaparecidos hay más de 500 extranjeros.

Unos 90 estadounidenses seguían en paradero desconocido. El presidente de Estados Unido, Donald Trump, dijo que era terrible ver las inundaciones y, en declaraciones a reporteros en el Despacho Oval, aseguró que ofreció “cualquier cosa que necesiten” a los líderes nepalíes.

Rajan Tamang, dueño de un restaurante en la ciudad de Nueva York, dijo que se enteró por familiares en Katmandú que su madre y su hermana estaban entre los fallecidos, mientras que muchos otros parientes y amigos seguían desaparecidos.

“Mi familia apenas se estaba despertando, y ni siquiera recibieron ninguna información, y de repente llegó esta inundación. Algunos están desaparecidos, algunos perdieron la vida y sólo unos pocos están vivos”, dijo a The Associated Press después de una vigilia en Nueva York.

Algunos de los desaparecidos podrían haber estado participando en una peregrinación al monte Kailash, en Tíbet, un sitio sagrado para hindúes, budistas y otras confesiones.

Vishnuram Ramaswamy, que trabaja en una empresa en Puducherry, en el sur de India, dijo que la última vez que habló con su madre y sus dos hermanas, que estaban en esa peregrinación, fue el miércoles por la mañana. Era un viaje muy esperado, algo que su madre siempre quiso hacer, contó.

“Mi madre dijo que iban camino de la zona fronteriza y que cuando llegaran al hotel y nos llamarían”, explicó. Aunque está en contacto con funcionarios del gobierno y con la agencia de viajes, no ha tenido noticias.

“Esa fue la última vez que hablamos con ellas. Desde entonces no ha sido posible localizarlas”, dijo.