La regularización extraordinaria de extranjeros sin papeles que el gobierno de Pedro Sánchez apuró entre abril y junio de este año desbordó las previsiones oficiales y está demorando el principal beneficio que buscaba: que los miles de inmigrantes que viven en España sin permiso puedan residir legalmente en el país y puedan conseguir un trabajo en blanco.
La medida, que el gobierno español consideraba que beneficiaría a medio millón de personas, casi triplicó la cifra de aspirantes: las solicitudes recibidas fueron 1.174.978.
El 30 de septiembre se cumple el plazo que la ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, se fijó para que todas las solicitudes presentadas concedieran o rechazaran el permiso legal.
“La idea es que las solicitudes sean reconocidas en un tiempo limitado de no más de tres meses para que eso sea una realidad”, decía Saiz sobre el tiempo que debería llevar el procesamiento de los pedidos de regularización.
La regularización extraordinaria de extranjeros desbordó las previsiones oficiales. Foto: EFE
“Pero ese plazo está suspendido”, dice a Clarín Pablo Vignati, el argentino que dirige una consultora para trámites de extranjería y migración.
“En las admisiones a trámite ya se aclara por escrito que ese plazo de tres meses no se va a cumplir”, aclara Vignati, quien también está al frente de la Casa Argentina en Valencia José de San Martín.
En redes sociales, el gobierno de Pedro Sánchez se ocupa en insistir en que “con la admisión a trámite y mientras se aguarda la resolución definitiva, se puede residir y trabajar temporalmente en todo el territorio español.”
Sin embargo no son pocos los extranjeros que se quejan porque, aunque cuentan con esa constancia, no consiguen que los empleadores los tomen: “Las empresas no están contratando con el admitido a trámite -lamentan-. Desde el Ministerio debe salir una comunicación al sector empresarial sobre este tema, porque en la práctica muy pocos lo entienden y contratan”.
En su consultora, Vignati tramitó cerca de 420 solicitudes de las cuales sólo el 5 por ciento fue completamente procesado y obtuvo una resolución favorable.
“De acuerdo a las cifras que manejamos, siete de cada diez ya tienen la admisión a trámite y, por lo tanto, ya están en condiciones de trabajar hasta que se resuelva el proceso”, afirma.
“Hay un 30 por ciento de gente que todavía no recibió nada -subraya-. Seguramente para mediados del mes que viene tendrán todos la admisión.”
Qué es la regularización extraordinaria
Entre el 16 de abril y el 30 de junio, quienes estuvieran en condiciones de acreditar que residían en España desde antes del 31 de julio de 2025 estaban habilitados para adherirse a esta regularización extraordinaria.
Inmigrantes gestionan trámites en Barcelona. Foto: EFE
Para probar la permanencia en el país era suficiente contar con el sello de ingreso a España en el pasaporte -aún si estaba vencido-, la tarjeta de embarque del vuelo que los trajo, el abono del transporte público (la SUBE española), un certificado médico o el recibo de una transferencia bancaria.
Aquellas personas que no fueran solicitantes de asilo debían presentar, además, documentación de al menos una de estas tres opciones: un contrato de trabajo, si lo hubieran tenido; ser padres de hijos menores a cargo o mayores con discapacidad, o acreditar, por medio de certificados válidos, alguna situación de vulnerabilidad.
El requisito fundamental era no contar con antecedentes penales en el país de origen.
Latinoamericanos
Dos de cada tres extranjeros que presentaron los papeles para ser regularizados son inmigrantes sudamericanos y de América Central, señaló el ministerio en julio.
Los colombianos lideran la lista: representan el 25,9 por ciento de las peticiones, seguidos por Marruecos, Venezuela, Perú y Honduras.
En esta regularización extraordinaria, nuestro país ocupa el décimo lugar: unos 27.024 argentinos que actualmente viven en España sin papeles solicitaron el permiso de residencia.
Expedientes tramitados
Consultado por Clarín, el Ministerio que dirige Saiz afirma: “A finales de julio, más del 70 por ciento de solicitudes estaban admitidas a trámite. La tramitación sigue avanzando con normalidad”.
Según el último comunicado oficial, fechado el 2 de julio, del más de un millón de formularios presentados, “609.737 ya han sido tramitados”.
“No nos contratan”
Desde Regularización Ya, la plataforma que nuclea a las organizaciones de migrantes que lograron que esta regularización extraordinaria sea posible, la argentina Victoria Columba se queja: “Es vergonzoso. Sin la TIE (tarjeta de identidad de extranjero) no te contratan. Es un problema. El Ministerio de Trabajo no está diciendo nada y los sindicatos se quedan callados”.
“Y cuando finalmente llega la resolución favorable, la gente se encuentra con otro problema que es conseguir cita para que les tomen las huellas dactilares, les saquen la foto y les den la TIE. Hay demoras de más de un mes”, lamenta Columba.
Nataly Bravo dejó Mar del Plata y se instaló en Valencia hace un año y nueve meses.
Durante el tiempo que lleva en España tuvo más de cuatro trabajos, siempre en negro.
Presentó sus papeles para la regularización y ya tiene su NIE (número de identidad de extranjero) y su número de la seguridad social.
“Con esto me podrían hacer un contrato de trabajo pero me piden la resolución favorable de mi expediente de regularización -cuenta a Clarín-. Ayer me hicieron una entrevista de trabajo para hacerme una prueba de dos días de 12 horas y darme de alta pero me pedían la tarjeta de residencia que todavía no tengo.”
Lorena vivió una experiencia similar. Se formó en Argentina como asistente gerontológica, pero desde que llegó a España trabajó en tareas de limpieza.
Recién cuando consiguió los papeles, hace unos días, fue contratada por la empresa que asiste a adultos mayores.
“Mi hijo, que vivió y estudió en Australia, buscaba trabajo en McDonalds, pero le pedían el permiso definitivo. La semana pasada le llegó”, celebra.
“Conseguí el número de seguridad social en julio. Pero sin novedades sobre el permiso definitivo por ahora”, señala la entrerriana Nadia Goncebat, que vive en Madrid con Jacques, su novio mexicano-francés.
“Dicen que este mes tendrían todas las resoluciones pero lo dudo. Ya hay personas con resultado favorable pero no es mi caso ni el de ninguno de mis amigos”, dice, algo ansiosa.
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