El papa León XIV dio una notita de color en el marco de su visita a Francia. Según se pudo ver en diversos videos y en imágenes que circularon por las redes sociales, el pontífice visitó la cabina del avión Airbus A321 de Air France que lo trasladó el lunes desde Lourdes (suroeste) hasta Metz (noreste), desde donde bendijo a los pilotos de dos cazas que lo escoltaban.

Durante el vuelo, el pontífice estuvo alrededor de 30 minutos en la cabina y conversó con la tripulación encabezada por la comandante Clémence Coussonneau, de 50 años. Posteriormente intercambió unas palabras con los pilotos de los dos cazas Rafale, a quienes León XIV les impartió su bendición.

Los dos aviones de la Fuerza Aérea francesa volaron a unos 50 metros del Airbus A321, que aterrizó en el aeropuerto de Metz-Nancy-Lorraine durante la mañana local.

El Papa también saludó al resto de los miembros de la tripulación, que también lo habían llevado de París a Lourdes el sábado, antes de continuar su visita a Francia, que terminó a última hora de la tarde de este lunes en Metz, desde donde voló con otra tripulación a Roma.

Metz fue el escenario de una intensa batalla durante la II Guerra Mundial, además de ser lugar de frontera y estar vinculado a la vida de Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la Unión Europea. El Papa dio allí un discurso ante el presidente Emmanuel Macron y su esposa Brigitte, y varios líderes de otras religiones, en el que afirmó que "invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación".

Un millón de franceses, de todas las religiones, se movilizaron para escuchar al Papa en la Place de la Concorde y otros miles en Lourdes y en Metz, donde celebró la misa "por la Salvaguarda de la Paz y la Justicia".

El papa León XIV visitará la Argentina en noviembre y llegará al país el domingo 8 en un avión de Aerolíneas Argentinas, proveniente de Montevideo. Visitará la Ciudad de Buenos Aires, la ciudad bonaerense de Luján e irá Córdoba. Su viaje terminará el miércoles 11, día que partirá hacia Perú, también en un vuelo organizado por la aerolínea de bandera argentina.

"Me llevó 2 segundos aceptar", dijo la comandante de vuelo que llevó al Papa por Francia

La comandante francesa Clémence Coussonneau, de 50 años, aceptó en "uno o dos segundos" pilotar el avión Airbus A321 que transportó al papa León XIV durante sus desplazamientos por Francia, según explicó en un encuentro en línea con periodistas de varios medios.

El jefe de pilotos de Air France la llamó a finales de julio para preguntarle si quería participar en la misión. "Al principio estaba muy sorprendida y después muy orgullosa", dijo Coussonneau, comandante de Airbus A321 y con 21 años de experiencia en la compañía.

Coussonneau estuvo al mando del vuelo París-Orly-Lourdes del sábado y repitió el trayecto Lourdes-Metz el lunes, día que se dio la visita del Papa a la cabina de la aeronave.

La compañía francesa destinó un Airbus A321 a la operación, cuyo nombre fue cambiado temporalmente a 'Cité du Vatican' (Ciudad del Vaticano), con una configuración especial para transportar al papa, su delegación y periodistas acreditados.

Además, la empresa movilizó a más de 100 empleados para preparar y ejecutar los vuelos, en una preparación que comenzó a finales de junio e implicó a distintos departamentos de Air France para garantizar la seguridad y la puntualidad de la operación, según explicó Céline Klein, responsable de operaciones de la empresa, también presente en la rueda de prensa.

La misión también incluyó coordinación con el protocolo del Vaticano y consultas con profesionales que habían participado en anteriores vuelos papales. Coussonneau habló con un compañero que había transportado al papa Benedicto XVI en 2008 para conocer su experiencia. Para ella, la presión era cumplir los horarios previstos y se congratuló de que "todo se desarrolló exactamente como queríamos", apuntó.

Además de Coussonneau, compartieron su experiencia el copiloto Eryk Margueritte y el jefe de cabina Alexandre Pineau.

Margueritte contó que poco después de subir al avión, León XIV sorprendió a los pilotos al dirigirse directamente a la cabina. "La serenidad y esa forma de paz profunda que transmitió el Santo Padre en unas pocas decenas de segundos me marcaron realmente", dijo.

Durante el vuelo, de aproximadamente una hora, Pinaeu le sirvió una caja de comida tipo "tea time" con pasteles y canapés. Bebió agua y después tomó un jugo de manzana. El jefe de cabina habló con él en inglés, aunque "su francés era bastante bueno", dijo.

Todos coincidieron en que la misión que les fue encomendada es un acontecimiento único en su carrera. "Somos conscientes del honor de vivir un acontecimiento así, que es único en una carrera", subrayó Margueritte.

Con información de EFE.

D.D.