Demostrando que se está recuperando muy bien de la intervención quirúrgica que sufrió el martes 13 para extraerle un nódulo canceroso del pulmón derecho, el Papa reanudó la audiencia general de los miércoles dándose un impresionante baño de multitud recorriendo la Plaza de San Pedro con 32 mil fieles que lo ovacionaban continuamente.

El Papa se mostraba radiante y contento, saludando y hasta cambiaba algunas palabras con los fieles que lo saludaban, especialmente cuando León XIV detenía brevemente el papamóvil para saludar a los bebés que le alcanzaban sus ayudantes que caminaban junto al vehículo.

El Papa les decía un breve saludo y les hacía una cruz en la frente, despidiéndolos con una caricia en la cabeza. Siempre sonriendo repitió el gesto más de treinta o cuarenta veces, lo que le permitió un contacto amplio con los feligreses que lo saludaban a los gritos y hasta cambiaban algunas frases, entregándole regalos y mensajes que el pontífice y sus ayudantes recogían y guardaban en el papamóvil. La larga vuelta a la plaza fue sin dudas el momento culminante de la Audiencia General.

La larga vuelta a la plaza fue sin dudas el momento culminante de la Audiencia General. Foto; Reuters

El tiempo no era bueno, pero la leve lluvia cesó antes de iniciar el pontífice su giro entre la gente, antes del comienzo de su discurso.

El Papa Robert Prevost había reaparecido en público para recitar el Ángelus el domingo, desde el balcón del Palacio Apostólico.

Durante la semana el Papa trabajó e hizo los ejercicios pulmonares que realiza a diario. Anunció también que descansaría en el Vaticano en lugar de viajar los alrededor de 60 kilómetros hacia el sur que separan la Santa Sede de la sede pontificia estival de Castel Gandolfo, donde acostumbra transcurrir parte del lunes hasta el atardecer del martes, alternando trabajo y reposo.

Sus palabras

Concluida la gira en el papamóvil entre la multitud en la plaza de San Pedro, el Papa agradeció a los fieles “por su sostén con vuestras oraciones. Renovamos nuestra confianza en la bondad y la misericordia de Dios”, introduciendo después una meditación sobre el tema "Constitución Gaudium et spes: el empeño por la familia en la sociedad de hoy".

El Papa recibe obsequios en San Pedro. Foto: AP

Tras ilustrar iluminado la realidad del matrimonio a la luz del amor de Cristo, el pontífice dijo que el matrimonio no se limita a la atracción erótica, que integra también el amor conyugal, involucra toda la voluntad de los esposos reavivando los afectos del ánimo y expresando sentimientos y gestos de ternura.

“La fecundidad del amor conyugal, por otra parte, se expresa en la procreación de hijos, el don más excelente del matrimonio, transmitiendo y educando la vida humana que nunca debe ser descartada”.

Destacó más adelante que “la valorización de la comunión amorosa y la fecundidad procreativa en el matrimonio lleva al Concilio a excluir que pueda haber contradicción entre la ley divina y aquellas que favorecen el auténtico amor conyugal”.

León XIV destacó que todos son reclamados a sus responsabilidades sociales, especialmente en el ámbito político y cultural, al deber de colaborar eficientemente en la promoción del matrimonio y la familia.

En el final de su mensaje dijo: “Este empeño es más que nunca urgente. La Iglesia lo sabe bien, como demuestran las solicitudes pastorales por parte de los Papas que se han sucedido. La Sagrada Familia de Nazaret nos ilumine en el camino y proteja a las familias del mundo entero”.