Cuando el presidente Emmanuel Macron ha convocado a los servicios de inteligencia al Elíseo por primera vez desde la crisis, Rusia e Irán estarían participando activamente en los disturbios en que está sumergida Francia.
En un discurso pronunciado la semana pasada, Jean-Noël Barrot, ministro francés de Asuntos Exteriores, denunció la injerencia extranjera en el movimiento de protesta estudiantil.
"Las manifestaciones de los estudiantes de secundaria en Francia han sido explotadas por narrativas hostiles procedentes de Rusia, China, Irán y la comunidad MAGA", declaró, en referencia al movimiento estadounidense Make America Great Again (Hagamos a Estados Unidos grande de nuevo).
No existen pruebas de que potencias extranjeras hostiles hayan iniciado el movimiento de protesta. Sin embargo, la emisora pública France Culture informó: "Fuentes policiales y de inteligencia territorial señalan que la movilización de los alborotadores fue incitada, intensificada e instrumentalizada por blogueros e influencers respaldados —o cuyos contenidos fueron viralizados— por potencias extranjeras. Se menciona a Irán, Rusia y Argelia".
Un minbus calcinado en las calles de París. Foto: Kiran Ridley/ AFP
Algunos investigadores sostienen que China está llevando a cabo una campaña similar. Por su parte, funcionarios y medios de comunicación afines a los gobiernos de Irán, Rusia, China y Argelia han rechazado tales acusaciones.
Macron y la cautela con Irán
Macron lo sabe, pero no quiere involucrar a Irán por el momento. El presidente francés no está dispuesto a hacer pública esta injerencia extranjera, al menos en lo que respecta a Irán. Impidió que su ministro de Asuntos Exteriores revelara un informe oficial sobre las campañas de desinformación en línea del régimen iraní, por temor a molestar a Teherán, cuando Francia se ofrece como parte de la coalición pacífica para garantizar la apertura del estrecho de Ormuz.
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Según el sitio web La Lettre, Barrot recibió un informe de la Secretaría General de Defensa y Seguridad Nacional sobre las "acciones de desinformación y ciberataques" por parte de Irán.
Según el informe, antes de los Juegos Olímpicos de París 2024, Teherán estuvo detrás de publicaciones en redes sociales que pedían un boicot contra el equipo israelí. Un año después, cuentas vinculadas a Irán fomentaron un movimiento de protesta en Francia. En los últimos días, cuentas similares han difundido información sobre enfrentamientos entre la policía y los manifestantes.
Barrot quería hacer público el informe, según informó La Lettre. Pero Macron se negó, ya que el Elíseo buscaba mantener una "equidistancia" entre Teherán y Washington durante el conflicto.
Utilizar los disturbios
Irán y Rusia figuran entre los Estados que buscan agravar y aprovechar los disturbios en Francia, como parte de sus esfuerzos por debilitar a las democracias occidentales, según señalan diversos investigadores.
El restaurante La Barrique con su ingreso tapiado, en París. Foto: AP
El movimiento de protesta comenzó el mes pasado, cuando estudiantes de secundaria en un liceo de Créteil, en los suburbios de París, denunciaron que el sistema educativo carece de financiación suficiente y que discrimina a los jóvenes pertenecientes a minorías étnicas. Las manifestaciones se extendieron rápidamente, a medida que los participantes difundían sus reivindicaciones y planes de acción a través de las redes sociales.
La manifestación de los estudiantes, sus padres, los profesores y los sindicatos en la Plaza de la República fue pacífica y llegó sin incidentes a la plaza de Clichy el sábado pasado.
Pero los cortejos no autorizados y los Black Blocs, que se creen infiltrados por los rusos y son grupos encapuchados anticapitalistas, generaron escenas de guerrilla urbana durante 8 horas, en abierto combate con las fuerzas de seguridad. La policía fue desbordada.
Luego aparecieron los “casseurs” o vándalos de los suburbios, que saquearon el barrio XI, el X, el XV y el VIII en París. Se llevaron teléfonos celulares, tabletas, computadoras, televisores, ropa deportiva y asaltaron las boutiques de lujo como Chanel, Céline, Vuitton y Christian Dior. Son auspiciados por Irán, que alienta entre ellos la causa palestina y el uso de la bandera palestina, que es legítima en Francia porque el gobierno reconoció a Palestina como estado.
Más marchas y huelga general
En numerosas publicaciones y en las redes, se mencionaba el 17 de octubre como el día en que el Estado francés temblaría ante unas protestas de una magnitud sin precedentes. Las predicciones se cumplieron: activistas de extrema izquierda se unieron el sábado a grupos de jóvenes de los suburbios, en una espiral de violencia, saqueos y destrucción por todo el país.
Pintadas y grafitis trsa una noche de caos en París. Foto: AP
Ante la previsión de nuevas protestas para el próximo sábado, se ha impuesto el toque de queda en zonas de París y otras ciudades francesas. Hay una nueva marcha el 30 de octubre y la CGT ha convocado a la huelga general el 5 de noviembre.
El ministro del Interior, Laurent Nuñez, ha prometido desplegar soldados del operativo antiterrorista Sentinelle y unidades policiales de élite para garantizar la "seguridad estática" el próximo sábado. Los negocios saqueados no reponen los vidrios, sino que los cubren de madera hasta que termine la insurrección.
La opinión de los académicos
David Colon, profesor de historia en Sciences Po —el prestigioso instituto de estudios políticos de París— y autor de Infodémie, una obra centrada en la lucha contra la desinformación, afirmó que Rusia, Irán y Argelia han participado en la "amplificación y exacerbación de las tensiones".
Señaló que Irán ha tenido un éxito particular, en parte debido a su infiltración en grupos de extrema izquierda.
Un hombre limpia pintadas tras las protestas en Francia. Foto: AP
Emmanuel Razavi, periodista y autor franco-iraní, coincidió al afirmar: "Los servicios secretos iraníes nunca inician movimientos sociales. Su forma de actuar consiste en inmiscuirse en un movimiento, si consideran que este sirve a sus propios intereses".
Explicó que los agentes iraníes llevan mucho tiempo manteniendo vínculos con grupos de extrema izquierda en Francia, a los que han incitado a poner de relieve la causa palestina. Añadió que no es casualidad que se hayan visto banderas palestinas durante las protestas de este otoño.
Razavi indicó que también se sospecha que agentes iraníes han pagado a jóvenes desempleados para sembrar el caos en París.
"No les pagan mucho, apenas unos cientos de euros", afirmó. Añadió que quienes están a sueldo de Irán constituyen solo una pequeña minoría de los alborotadores que estuvieron presentes en París el 17 de octubre.
"La Fuerza Quds, la unidad de inteligencia militar de élite de Irán, también opera en línea mediante trolls y el reclutamiento de personas influyentes en redes sociales y plataformas como Telegram", explicó Razavi.
David Colon destacó el caso de un influencer franco-iraní que, este otoño, fue condenado a una pena de diez meses de prisión con suspensión de condena por incitación al terrorismo, y que actualmente publica contenido sobre la violencia policial en Francia.
Según Colon, este influencer tiene gran destreza para "instrumentalizar los algoritmos" de las redes sociales, logrando así una alta visibilidad para sus publicaciones.
Moscú aprovecha las divisiones sociales
Los investigadores señalan que Rusia también ha intentado aprovechar las divisiones sociales en Francia que han quedado al descubierto a raíz de las protestas, promoviendo, en particular, contenidos sobre supuestos casos de violencia policial y racismo.
Moscú ya se enfrenta a acusaciones de intentar influir en la campaña para las elecciones presidenciales francesas del próximo año, a través de entidades como Storm-1516, un grupo de propaganda presuntamente vinculado a los servicios secretos rusos. Al parecer, este grupo ha difundido noticias falsas en línea sobre candidatos proeuropeos y proucranianos.
Se sospecha, por ejemplo, que una operación de influencia alineada con el Kremlin ha difundido diez narrativas falsas sobre las protestas.
Colon también sospecha que el Kremlin contaba con agitadores sobre el terreno el sábado para contribuir a exacerbar los ánimos de los manifestantes.
"No puedo garantizar formalmente que hubiera agentes rusos presentes. Pero me sorprendería mucho que la inteligencia rusa no hubiera aprovechado la oportunidad que brindaba esta manifestación, la cual había sido anunciada con mucha antelación", afirmó.
No obstante, señaló que los intentos rusos de influir en el movimiento de protesta tuvieron "escaso impacto", ya que, en gran medida, no lograron infiltrarse en los grupos de extrema izquierda en Francia.
Los Black Blocs prorrusos
Los rusos han infiltrado los Black Blocs, el movimiento que nació en Alemania Oriental como anticapitalista cuando se unieron ambas Alemanias y ellos sufrieron una crisis habitacional. Se sumaron a todas las cumbres del G7 y provocaron graves disturbios en Seattle, Génova y Hamburgo en 2017. Luego participaron en las marchas de los Chalecos Amarillos y ahora son protagonistas en las protestas francesas.
Tienen entrenamiento de comandos, conocimientos de combate urbano y se enfrentan abiertamente a la policía antidisturbios, que fue superada el sábado en París. Ejercen una inmensa violencia y no interactúan con los vándalos ni con los estudiantes.
En la Plaza de la República se mezclaban Black Blocs franceses con serbios, alemanes, rusos e italianos. Ellos son los que generaron el mayor combate contra la policía, con sus pasamontañas negros ocultando su cara. Muchos no hablaban francés; se comunicaban en inglés entre ellos.
Según David Colon, a los regímenes totalitarios no les interesa tanto subvertir procesos electorales para colocar a sus aliados en el poder, sino más bien provocar el "colapso de las democracias". Y, para ellos, lo ocurrido el sábado fue un éxito rotundo. "No digo que ellos lo provocaran, pero sí que lo instrumentalizaron y aprovecharon".
Una de las secuelas en Francia es que caiga el gobierno del primer ministro Sébastien Lecornu y Reagrupamiento Nacional habla de un adelantamiento de las elecciones presidenciales, que son en abril. Emmanuel Macron no puede ser reelegido.
Convocan al diálogo político
El primer ministro Lecornu envió el martes una carta a los distintos partidos para explicar su iniciativa, en un contexto de cruce de acusaciones entre el Ejecutivo y La Francia Insumisa (LFI), quienes se culpan mutuamente de las escenas de caos observadas este fin de semana.
El primer ministro Sebastien Lecornu. Foto: Reuter
Jean-Luc Mélenchon lo dijo claramente. El martes por la noche indicó que La Francia Insumisa (LFI) sí asistirá a la reunión de partidos políticos convocada por el primer ministro para este jueves en Matignon, tras los actos de violencia del fin de semana. Pero advirtió que su formación se encargará de arruinar el encuentro.
"Vamos a ir, pero te vamos a amargar la reunión", afirmó el candidato presidencial de la formación insumisa durante una charla ante sus simpatizantes.
"Nos han invitado a una reunión muy extraña", ironizó Jean-Luc Mélenchon, antes de analizar la misiva de Sébastien Lecornu de forma elíptica, intercalando citas y comentarios burlones. "La República se sostiene gracias a la convicción compartida de que ningún desacuerdo, ninguna ira y ninguna ambición política pueden justificar el recurso a la violencia", escribe, entre otras cosas, el primer ministro en su carta.
"¿Quieres que firmemos un certificado? ¿Es eso lo que buscas? ¿De verdad crees que lo haremos? ¡Por supuesto que no!", exclamó el aspirante al Elíseo en respuesta a esta frase.
El primer ministro indicó que "la seguridad de la campaña presidencial" formaría parte del orden del día de la reunión. "Nosotros no venimos a discutir con él sobre los riesgos de las elecciones presidenciales. Porque los riesgos de las elecciones presidenciales se los podemos adelantar: no son los grupúsculos de la ultraizquierda. Es el señor Netanyahu quien influye en las elecciones en Marsella, Toulouse, Roubaix y París", afirmó el candidato de La Francia Insumisa (LFI).
Durante las elecciones municipales de 2026, varios candidatos de Francia Insumisa fueron "objeto de operaciones de injerencia" por parte de una empresa vinculada a un exmiembro de los servicios de inteligencia israelíes, según las autoridades francesas.
Jean-Luc Mélenchon no precisó quién representará a LFI en Matignon este jueves. Reagrupación Nacional (RN), Marine Le Pen y Jordan Bardella indicaron que no asistirán y que enviarán a otros representantes en su lugar.
Por tercera noche se volverá a aplicar el toque de queda entre este miércoles y el jueves en París, Marsella, Lyon y Burdeos, entre las 11 de la noche y las 6 de la mañana.
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