La guerra en Medio Oriente reconfiguró el mapa mundial del petróleo. El bloqueo al estrecho de Ormuz y las dificultades para exportar obligaron a los países del Golfo Pérsico a recortar su producción, mientras Estados Unidos y Brasil encabezaron los aumentos de oferta. El crecimiento fuera de la zona del conflicto, sin embargo, resultó insuficiente para compensar las pérdidas.

Según el informe de octubre de la consultora Economía & Energía, elaborado con datos de la Agencia Internacional de Energía y otras fuentes, la producción mundial de petróleo y derivados cayó 14,1 millones barriles diarios desde los 108,7 en febrero a 94,6 en mayo. Luego se recuperó parcialmente hasta alcanzar los 101,3 millones en septiembre.

El golpe se concentró en los productores del Golfo. Entre marzo y septiembre, su oferta se redujo en unos 9,3 millones de barriles diarios frente al mismo período de 2025. Arabia Saudita registró la mayor caída en volumen: perdió 2,8 millones de barriles diarios, un 25%. Le siguió Irak, con una reducción de 2,1 millones, equivalente al 46%.

En términos porcentuales, Qatar sufrió el mayor retroceso, del 69% en su producción de petróleo y derivados, mientras que Kuwait perdió la mitad de su oferta. Irán cayó un 27% y Emiratos Árabes Unidos, un 13%. Omán fue la excepción entre los países relevados, con un crecimiento del 8%.

Esto se explicó, en parte, a la disponibilidad de rutas alternativas. Arabia Saudita desvió crudo hacia el puerto de Yanbu, en el Mar Rojo, y Emiratos utilizó la salida de Fujairah, fuera del estrecho. Irak y Kuwait, con menos alternativas para sacar su producción, quedaron más expuestos: los flujos por Ormuz pasaron de unos 20 millones de barriles diarios antes del conflicto a 7,6 millones en agosto.

Del otro lado, Estados Unidos y Brasil registraron los mayores incrementos absolutos de producción entre enero y septiembre: unos 700.000 barriles diarios adicionales cada uno frente a 2025. América del Sur y Central creció un 13,2%, impulsada por Brasil, Guyana y Argentina.

La tensión también alcanzó a los combustibles. En agosto, las exportaciones de refinados y gas licuado de petróleo del Golfo seguían cerca de un 60% por debajo de febrero. La menor disponibilidad de gasoil, sumada a los problemas de refinación en Rusia, elevó los márgenes de las refinerías y amplificó el impacto del conflicto sobre el abastecimiento internacional.