Robert Francis Prevost llega al país del pontífice que tomó todas las decisiones para hacerlo su sucesor, el Papa Francisco. Ambos se caracterizaron por una profunda continuidad pastoral y personal, pero también por una distinta complementariedad de estilo y de método, estiman los observadores y quiénes participaron de los momentos finales de la vida de Jorge Mario Bergoglio.
Tras superar su reciente cirugía, el Papa León XIV mantuvo la gira por Uruguay, Argentina y Perú como estaba programado.
Francisco había jugado un papel determinante en el acceso del futuro León XIV a la cumbre de la Iglesia universal. Lo consideraba el sucesor ideal para aplicar sus reformas fundamentales. No se equivocó.
Francisco conocía bien la labor del joven en América Latina, sobre todo su espíritu misionero de pastor “con el olor de las ovejas”, pero también su óptima preparación jurídica y canónica. Sobre todo, conocía su trayectoria en la orden agustiniana que dirigió, antes de asumir el obispado de Chiclayo en Perú. Y fue convocado por el pontífice argentino a Roma como su “ministro” para los obispos, ciclo que culminó con su creación como cardenal, paso que lo llevó al Colegio de Cardenales y el pontificado.
Una última y reciente noticia, que no fue del todo difundida, la protagonizó León XIV cuando prohibió la celebración de la misa tradicional del millar de fieles, quiénes detuvo cuando estaban por entrar en procesión. Entre los tradicionalistas había un grupo llegado desde la Argentina. Este gesto marcó el final del acuerdo que el cardenal Prevost hizo con el cardenal estadounidense Raymond Burke en la Casa de Santa Marta, de Roma, donde ambos se alojaban. Fue durante el Consistorio que concluyó con la elección de León XIV. Burke negoció y obtuvo el consentimiento de Prevost para que, si salía elegido, permitiera la misa tradicionalista que el Papa Francisco había prohibido. El inminente Papa aceptó y los conservadores votaron en su favor para elegirlo. No se sabe si hubo otros acuerdos.
Pero el “sí“ no fue renovado y León XIV, sorprendiendo a los ultraconservadores, no reiteró el permiso. Francisco recibió una satisfacción post mortem. Esta historia tiene su importancia para el futuro. León XIV se perfila abiertamente como un Papa reformista, en continuidad con las ideas de Bergoglio.
Los biógrafos de León XIX coinciden en su origen multicultural: nacido en Chicago el 14 de setiembre de 1955, con padre de origen francés y madre, de origen española y criolla de la Louisiana, Prevost encarna una compleja síntesis que lo ha predispuesto al diálogo intercultural.
De su formación y vocaciones se puede recordar su título en Ciencias Matemáticas, obtenido en la Universidad de Villanova en 1974, para entrar después en el noviciado de la Orden de San Agustín. Ordenado sacerdote en Roma en 1982, avanzó en sus estudios y se doctoró en Derecho Canónico en la Pontificia Universidad San Tomás de Aquino, conocida como el Angelicum, en 1987.
Un trazo muy importante de su vida es la espiritualidad agustiniana. Su formación es la clave de lectura de su visión eclesial. Y su motivo espiritual (“Aquel que es uno, somos uno”), extraído de los comentarios a los salmos de San Agustin, refleja la obsesión agustiniana por la búsqueda de la unidad y de la comunión.
Enviado en misión a Perú por sus superiores de Estados Unidos, el actual Papa, hizo una larga experiencia misionera sudamericana entre 1985 y 2013, formándose en Derecho Canónico y vicario judicial en Trujillo. La larga inmersión en la realidad peruana es una garantía de su doble ciudadanía, estadounidense y peruana, y de su profundo vínculo con la América Latina.
Otro aspecto muy importante es su gestión como Prior General de los Agustinos. Entre 2001 y 2013 guió en dos mandatos seguidos, con base en Roma, a la orden de San Agustín, lo que aumentó su prestigio y le dio una visión global de los grandes desafíos de la Iglesia moderna. Fue una experiencia notable de gestión y mediación comunitaria.
Elegido Papa, su nombre se inspiró en León XIII, el Papa de la Rerum Novarum, que hizo dar un gran salto a la Iglesia de fines del siglo XIX en la doctrina social, al asumir los derechos de los trabajadores y afrontar el impacto de la innovación.
Desde su gestión, el Papa León XIV se esforzó por dar un nuevo empuje para destacar la centralidad del Concilio Vaticano II como la estrella polar de su camino eclesiástico y doctrinario. El fundamento teológico en la visión de la unidad teológica se apoya en la teología de San Agustin, para quién la Iglesia es por definición “el Cuerpo de Cristo”, llamado a la comunión de las mentes y los corazones. Y la clave es comunión.
El pontífice sostiene el método del diálogo y del escuchar. Se apela a “construir puentes con el dialogo y el encuentro, uniéndonos a todos para ser un solo pueblo”. El Papa representa una síntesis viviente de dos mundos con frecuencia en tensión.
D iversas figuras femeninas, tanto en la vida de la Iglesia como en su vida personal y de su camino pastoral, han ejercido influencia en su pensamiento y su modelo de gobierno. En primer lugar está la figura de su madre Mildred Agnes Martínez Prevost. Era una bibliotecaria y educadora en Chicago, trasmitió a su hijo la atención por la instrucción, el rigor intelectual y una profunda sensibilidad por las minorías, la injusticia racial y la integración intercultural.
Prevost también desarrollo un fuerte rechazo del clericalismo y tiene la convicción de que las mujeres son la verdadera columna vertebral de la pastoral de base. Ccondenó la violencia sobre las mujeres.
Ya como ex Prefecto del Dicasterio para los obispos, León XIV promovió figuras femeninas calificadas en los papeles importantes de la Curia Romana. Y mantuvo esa línea como Papa.
Como pontífice ya realizó viajes por Africa, Europa y otros destinos. Ha recorrido buena parte de Italia como líder espiritual del país donde reside desde hace siglos la Iglesia Católica. La acción del nuevo Papa demostró que su perspectiva en la atención de la periferia y la justicia social realizan en buena medida las ideas que aplicó el Papa Francisco. León XIV ha relanzado con fuerzas iniciativas claves promovidas por Jorge Mario Bergoglio, como el Pacto Educativo Global, destacando la importancia de una educación acogedora contra la “cultura de las prestaciones”.
El lenguaje directo y a veces informal de Francisco había generado debates y resistencias internas, dicen los especialistas. León XIV adopta un tono más mesurado e inclusivo. Su aproximación agustiniana busca superar las fracturas entre las corrientes progresistas y conservadoras de la Iglesia, sin ser una inversión de ruta ni una reacción al pontificado de Francisco. Este fue el Papa que abrió las puertas y Leon XIV es el pontífice llamado “a estructurar los proyectos y edificar en la comunión”.
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