Menos que un acuerdo es una vía de escape. A Estados Unidos le costará concesiones y el cajoneo de muchas de sus demandas iniciales, entre ellas las maximalistas relacionadas con la conflictiva cuestión nuclear. Pero también Irán estará obligado a retroceder. Existe un movimiento que determina estas novedades. La próxima semana Donald Trump se reunirá en Beijing con el líder chino Xi Jinping. Este proto acuerdo nace con el trasfondo de esa visita.

Este miércoles el canciller chino Wang Yi recibió a su colega iraní Abbas Araghchi, para coordinar o imponerle una salida a esta crisis que estruja el sistema de acumulación del capitalismo mundial, que es donde se para la República Popular. China busca un equilibrio en el cual ambas partes no salgan derrotadas, pero observa a EE.UU. como un “agente desestabilizador” del sistema, detalla Comfort Ero, presidenta de International Crisis Group. La guerra ha reforzado esa visión. No es una cuestión ideológica, se trata de intereses objetivos.

Martin Wolf, principal analista económico del Financial Times y una de las voces más influyentes del establishment mundial, coincide al sostener que Trump es “el acelerador de un colapso que lleva hacia una era de desorden impredecible”. Le reprocha que destruye el orden multilateral y las reglas que han permitido la expansión del capitalismo global desde 1945. Es interesante como, a su vez, lo describe Francis Fukuyama, otro referente de esa vereda del poder: “Trump es el síntoma de una crisis de identidad que el sistema liberal no ha sabido resolver”. No son chinos.

La gestión de Beijing sobre Teherán, del cual es su mayor comprador de petróleo y garante de un acuerdo bilateral de 400 mil millones de dólares, reserva implicancias que se verán con el tiempo. Busca que Teherán reabra el Estrecho de Ormuz, una demanda compartida por la República Popular con las potencias occidentales y del mundo árabe. No parece probable por el momento. Con picardía Irán creó una Administración propia de ese paso al estilo de las que existen en los canales de Suez o Panamá y que usará como palanca de presión. Un regalo de la guerra.

China, además, sostiene el derecho del país persa al desarrollo nuclear. Aclaran, no bélico. Dependerá del gigante asiático no ya de EE.UU. cómo serán las cosas en adelante. Es parte de las lonjas de poder que Trump le ha recortado a su país en este tormentoso segundo gobierno.

"El error de juicio de algunos"

China Daily, el diario del PC chino, en un editorial esta semana remarcaba sobre estos desafíos que "la estabilidad en las arterias globales críticas no se puede garantizar mediante la fuerza unilateral. Requiere coherencia, moderación y la voluntad de anteponer los intereses comunes a la ganancia política inmediata. Hasta que no se asimile esta lección, el estrecho de Ormuz seguirá siendo no solo un punto estratégico clave, sino también un reflejo del error de juicio de algunos".

Una mujer sostiene la bandera nacional de Irán en la plaza Enghelab (Revolución) en Teherán. Foto EFE

Detrás del apremio norteamericano para escapar de esta crisis, la percepción es que Irán queda golpeado, pero con niveles más desafiantes que los que exhibía antes de esta aventura, persuadido de que tiene la baraja ganadora. El control de Ormuz es apenas el más complicado ejemplo. No ha cambiado el régimen como postula Trump, ni ha dejado de constituir una efectiva amenaza militar desnudando la desprotección de los aliados de EE.UU. en el universo multimillonario árabe donde la corporación Trump tiene gran parte de sus mayores negocios.

El presidente norteamericano ha descubierto en estos más de dos meses de conflicto nociones que en su momento formuló el prusiano Carl von Clausewitz en su Von Kriege. Una significativa es que la guerra tiene “una tendencia a la escalada” y el proceso acaba escapando de las manos. Esta construcción es además aún peor si se carece, como es el caso, de una estrategia de entrada y de salida, descartada desde el comienzo por una abismal subestimación del enemigo. Ha sido a extremo tal ese defecto que Trump insiste hasta hoy en el absurdo de comparar a Irán con Venezuela. En esa confusión pueden hallarse variedad de razones para este desenlace.

Dato de las debilidades evidentes esta semana todo el Ejecutivo norteamericano con el mandatario al frente, salió a desescalar el conflicto cancelando incluso su última iniciativa de supuesto auxilio a los buques atrapados en la región. “No dispararemos a menos que nos disparen primero”, dijo el canciller Marco Rubio. “No buscamos enfrentamientos”, señaló a su vez el líder del Pentágono, Pete Hegseth. Ambos dando a entender que todo dependerá de la voluntad del otro lado para que la cosas amengüen. Una apuesta difícil.

Irán es una dictadura controlada mayoritariamente por los sectores más duros del régimen, que se han fortalecido por esta guerra después de haber perdido de modo humillante las elecciones de 2024 a manos del liderazgo moderado. Ahí hay también un desafío para China y su diplomacia.

El buque petrolero/químico "Bald Man" en el puerto de Fujairah, mientras el conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán limita el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, en Fujairah, Emiratos Árabes Unidos. Foto Reuters

Estos individuos son los responsables de que los misiles sigan volando como señala David Sanger en The New York Times. La noche del jueves fue intenso y riesgoso el intercambio de bombardeos. Como el gobierno israelí de Benjamín Netanyahu, parecen estar convencidos de que pueden ganar aún más si la guerra se reanuda. Por ese vector de poder pasa de modo central el control total del país, ya sin alas moderadas. En enero lanzaron una masacre contra las marchas de protesta por la crisis economía, carestía, desempleo y devaluación de la moneda, que estrangula a los iraníes.

Desde entonces, organizaciones como la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Washington, determinaron que más de 53.000 personas fueron arrestadas en esas protestas y otros miles desde el inicio del conflicto bélico. También se ha registrado un número récord de ejecuciones de presos políticos: 21 personas fueron ahorcadas durante la guerra. Es la cifra más alta en un período tan corto en más de 30 años, señala la BBC de Londres. Nueve de los ahorcados estaban relacionados con las protestas de enero, diez fueron ejecutados por supuesta pertenencia a grupos de oposición y dos fueron acusados de espionaje. Son datos elocuentes de un rígido control social a manos de lo peor del régimen que se ha acentuado de manera vigorosa en esta crisis.

Escapar de la guerra

Trump busca retroceder por una razón sencilla y conocida. Aunque hubo avisos previos ignorados del riesgo que se asumía, la guerra ha provocado “la mayor crisis de suministro de petróleo de la historia”, alertan los analistas. La idea original en Washington de que este era un camino rápido se topó con un costo espectacular a nivel económico por el cierre del estrecho, clave para el trasiego de crudo y gas licuado además de fertilizantes. En ese sentido, las consecuencias del conflicto constituyen un tercer grave capítulo de la oleada de crisis globales que ha marcado este cuarto de siglo, con el tsunami económico y financiero de 2008 primero y luego el que provocó la pandemia de coronavirus.

Iraníes caminan junto a una fotografía del líder supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Khamenei, en una calle de Teherán, Irán. Foto EFE

Todo eso es lluvia ácida para los consumidores y votantes norteamericanos, en particular los más afectados de clase media baja que fueron quienes masivamente eligieron a Trump en las presidenciales de 2024. Esos segmentos posiblemente expongan su irritación en las elecciones de noviembre como lo hicieron contra Joe Biden por problemas similares de bolsillo.

A tono con la mirada china y de los liberales de este lado, vale preguntarse si es Estados Unidos como entidad imperial la que está causando este enorme costo a la economía global o ¿es Trump y la minoría ultranacionalista y proteccionista que lo acompaña? ¿Es una estrategia de EE.UU. romper la doctrina atlántica, amenazar a la OTAN y debilitar las fuerzas militares en Europa? o ¿Es Trump y su elenco que actúan por vanidad y venganza?

El líder republicano es una consecuencia de la historia, no un accidente. No hay que confundirse. Pero es improbable que hubiera llegado al poder de no haber existido aquella crisis del 2008 que disparó una oleada de frustración y pobreza sin precedentes y que Barack Obama resolvió solo a nivel superestructural. Las víctimas quedaron en la banquina y votaron el primer mandato de Trump. Y las mismas víctimas, el segundo que ha sido el más extraordinario de pasos en falso e indigencia estratégica. Ahora son una amenaza.

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