Es miércoles y la Paz amanece con un silencio inusual. En las calles heladas, bajo un sol que tímidamente asoma entre las nubes, no se ve el enjambre de camionetas que aquí se usan como transporte público y suelen llenar las calles y avenidas desde la zona sur hasta el centro de la ciudad.
La razón: los choferes lanzaron un paro indefinido después de semanas de luchar para conseguir combustible y de varios días parados en colas interminables frente a estaciones de servicio cerradas. La falta de nafta o diésel se nota y crece la bronca no solo de los choferes, sino de todos los habitantes que quedaron a pie.
Bloqueos y crisis económica
Pero, además, los bloqueos de rutas en reclamo de la renuncia del presidente Rodrigo Paz, que llevan casi un mes y paralizaron el tránsito de camiones en varias rutas del país, ya generan graves pérdidas económicas.
Manifestantes en una protesta contra Rodrigo Paz. Foto: Reuter
En La Paz y otras ciudades, conseguir algunos alimentos se convirtió en una odisea, y cuando se encuentran, cuestan carísimos. A la vez, productores, empresarios y comerciantes registran pérdidas millonarias y no se vislumbra una pronta salida a la crisis.
Mientras el gobierno de centro apuesta a dialogar con los grupos que protestan en diferentes puntos del país —especialmente en La Paz y en la vecina ciudad de El Alto—, aquí el clima ya es más de resignación y bronca contenida.
Las protestas que derivaron en violencia varios días desde la semana pasada en las calles de La Paz parecen empezar a diluirse, y ahora la mayor preocupación es por el costo económico y social que provocará este conflicto sin un final a la vista en el corto plazo.
Protestas y desabastecimiento
Este martes, uno de los sindicatos de transporte de La Paz cortó el tránsito en la central avenida 16 de Julio (El Prado) para reclamar al gobierno soluciones urgentes al desabastecimiento de combustible.
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Decenas de personas caminaban por las calles vacías de vehículos, mientras los autos y los pocos minibuses que circulan buscaban vías alternativas. Los vendedores ambulantes y comercios intentan sobrevivir, aunque temen que las marchas ahuyenten a sus clientes.
"Hace ya casi un mes no hay combustible. Los surtidores se han secado. Queremos soluciones de una vez", dijo a Clarín Marco Ramos, socio del Sindicato Litoral de Transportistas Públicos, que cortaban el Prado a la altura de la plaza del Obelisco (una pequeña plazoleta que casi se confunde con las amplias veredas de la avenida).
"Nosotros vivimos al día, no recibimos un salario ni ningún subsidio del Estado. Si no trabajamos, no podemos llevar comida a nuestras casas", se quejó Ramos. Sus compañeros, que sostenían una bandera del sindicato, asentían. Más tarde, la Federación Departamental de Choferes lanzó un paro indefinido con movilizaciones en protesta por los incumplimientos de compromisos del gobierno.
Fracaso del operativo y negociaciones
"Cholitas" en una marcha contra el gobierno en La Paz. Foto: Aizar Raldes/ AFP
Luego del fracaso del operativo militar y policial que lanzó el gobierno el sábado para despejar las rutas —que terminó en enfrentamientos en algunos puntos y hasta con un muerto—, el presidente volvió a llamar al diálogo a los sectores movilizados.
Aunque reiteró que no negociará con los más radicales y vinculados al ex presidente Evo Morales. Pero, pese a las rondas de negociaciones de los últimos días, el resultado no parece inmediato. Los grupos de trabajadores y campesinos que votaron por él el año pasado se sienten traicionados y acusan al presidente de haber tomado un rumbo económico neoliberal.
Muchos aquí sienten que la situación puede extenderse. Y la persistencia de los bloqueos enciende las alarmas en el sector ganadero del oriente del país, que tiene parados contenedores con carne de exportación y temen incumplir con los cronogramas de entrega.
"Los camiones con el producto que se exporta están varados a medio camino. ¿Eso qué significa? Que se corta la cadena de suministro, se corta la seriedad del país", lamentó Álex Justiniano, presidente de la Federación de Ganaderos de Santa Cruz (Fegasacruz), en declaraciones citadas por el diario El Día. El dirigente agregó que hay unas 500 toneladas inmovilizadas y que el sector pierde por los bloqueos alrededor de 1,5 millones de dólares por día.
Impacto en otros sectores
Manifestantes confrontan con la policía en La Paz. Foto: Reuters
Los cortes de ruta también preocupan al sector de horticultores y fruticultores, que tiene unos 5.000 afiliados. Nué Morón, presidente de Asohfrut, reveló que un 80 % de la producción de hortalizas se destina a Cochabamba, según citaron medios de Santa Cruz. Ante la imposibilidad de mandar los productos a esa región, están saturando el mercado Abasto de Santa Cruz a bajo precio.
En La Paz, varios puestos de venta de pollo en mercados están cerrados o tienen sus heladeras semivacías. Y donde sí se consigue pollo —un alimento básico aquí—, los precios se han disparado. Lo mismo ocurre con las carnicerías.
"Está llegando poco y carísimo. Estamos pagando el kilo de carne 75 bolivianos, y antes del bloqueo era 45", cuenta a Clarín Emilio Baltazar, desde su carnicería en el gran mercado Rodríguez, en el centro de La Paz. "Durante una semana no he podido abrir porque no he recibido nada. Recién este fin de semana pude abrir. Pero se vende poco. La gente pregunta precios y se va", dice.
Las quejas se repiten en otros puestos de carne, pollo, frutas y verduras. Un maple de 30 huevos, que hasta hace un mes se conseguía en La Paz por 40 o 50 bolivianos (entre 5,70 y 7,15 dólares), ahora cuesta no menos de 70 bolivianos.
Situación en Santa Cruz y Cochabamba
En Santa Cruz, en cambio, en el oriente agroindustrial y exportador, motor económico del país, la situación es la opuesta: la sobreoferta hizo caer los precios. Pero no todas son buenas noticias, ya que gran parte de la producción se está perdiendo porque no puede llegar a destino.
Desde Cochabamba, los productores textiles reportan pérdidas de unos 100.000 dólares por día y la caída de unos 200 contratos, ya que no pueden entregar el producto por falta de transporte.
Pérdidas económicas y alertas
El ministro de Economía y Finanzas Públicas, José Gabriel Espinoza, advirtió este lunes sobre el fuerte impacto económico de los bloqueos y aseguró que Bolivia acumula más de 550 millones de dólares en exportaciones paralizadas.
"Hoy día las exportaciones que van hacia el Pacífico están prácticamente paradas. Estamos hablando de cerca de 60 millones de dólares por día que no estamos generando como país en términos de exportaciones. Ya llevamos acumulados más de 550 millones de dólares en producto no exportado", sostuvo el ministro durante un acto oficial en Sucre.
Ya a fines de la semana pasada, la Cámara Nacional de Industrias (CNI) alertó que las pérdidas superaban los 600 millones de dólares en el sector y que existe el riesgo de que más empresas alimenticias frenen sus operaciones, lo que implica también el peligro de pérdida de fuentes laborales.
La policía reportaba este martes más de 150 piquetes en todo el país, la mayoría en la zona de Occidente, en especial La Paz, Oruro y Cochabamba. El presidente Rodrigo Paz promete una pronta solución. Entre la bronca y la resignación, los paceños tratan de retomar su ritmo habitual.
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