En una decisión que podría tener delicados efectos en la crisis política que conmueve a Bolivia, el Congreso nacional abrió la puerta para que el presidente Rodrigo Paz pueda declarar un estado de excepción ante los bloqueos que paralizan al país, lo que le permitiría apelar a los militares y restringir algunas libertades para frenar las masivas protestas en su contra.
Con más de dos tercios de votos a favor, los diputados siguieron los pasos del Senado y eliminaron el martes a la noche una norma que limitaba desde 2020 la capacidad del presidente de declarar estados de excepción. Esta derogación, impulsada por el oficialista Partido Demócrata Cristiano, fue exonerada del proceso común para ser tramitada en solo una semana.
El presidente carece de mayoría propia en el Parlamento y debe apelar a alianzas circunstanciales para gobierno luego de haber llegado al poder hace seis meses. Desde inicios de este mayo, Rodrigo Paz enfrenta cortes de rutas, bloqueos en calles ciudadanas y protestas de campesinos, obreros y transportistas para exigir medidas contra la crisis económica.
Algunos grupos exigen también su renuncia, en especial aquellos instigados por el ex presidente Evo Morales, actualmente prófugo de la justicia que lo juzga por trata de personas y abuso de una menor con la que tuvo un hijo cuando dirigía el Estado boliviano (2006-2019). El líder cocalero está refugiado en su feudo del Chapare, protegido por los suyos que resisten cualquier intento de la policía por cumplir el arresto pedido por la justicia boliviana. Morales niega los cargos y acusa al gobierno de Paz de persecución política.
Rodrigo Paz dijo que apuesta al diálogo para terminar la crisis. Pero aclaró que la Constitución permite otros escenarios. Foto Reuters
En una entrevista exclusiva con Clarín, Rodrigo Paz dijo que apuesta al diálogo para terminar la crisis. Pero aclaró que la Constitución permite otros escenarios. “Tiene márgenes muy claros sobre mandatos específicos para escenarios como estos”, afirmó a este diario.
Eso fue antes del voto en el Congreso que lo habilitó a declarar un estado de excepción. Ayer miércoles, el presidente advirtió a los manifestantes que la crisis “está llegando al límite”.
“El país necesita orden y esto está llegando al límite (...) El tiempo se acaba. Convocamos al diálogo”, dijo el mandatario de centro derecha, en un acto público en La Paz. “El que quiera destruir la patria se las va a ver con este presidente y con toda la fuerza de la Constitución”, advirtió, en alusión a los estados de excepción. “A los policías, a las Fuerzas Armadas: siéntanse seguros de que su pueblo los está respaldando”, agregó.
La Paz, sede del gobierno, y la vecina ciudad de El Alto, son el epicentro de las protestas y bloqueos. Foto Reuters
La Paz, sede del gobierno, y la vecina ciudad de El Alto, son el epicentro de las protestas y bloqueos, que han causado escasez de alimentos, medicinas y combustible. Según el presidente, los efectos en la economía llegan a los 600 millones de dólares de pérdidas.
El estado de excepción limitaría las libertades de movilidad y reunión, vitales para protestar. Además, el mandatario podría sacar a los militares a las calles para apoyar a la policía en la contención de las marchas. Los críticos de esta revocación alertan ante el riesgo de violaciones a los derechos humanos. Los defensores, en cambio, estiman que permitirá solucionar la situación en La Paz, que sufre un grave desabastecimiento por los bloqueos.
Cuando asumió la presidencia interina en 2019 la derechista Jeanine Añez, el Congreso, entonces aún controlado por el Movimiento al Socialismo de Morales, buscó atar de manos al gobierno en la represión de las protestas. Bajo esa ley, los estados de excepción debían ser aprobados por los parlamentarios, que además podían modificarlos para evitar posibles abusos de poder. El gobierno de Paz asegura que las protestas buscan "alterar el orden democrático" y acusa al prófugo Morales de impulsarlas.
Consultado sobre el líder cocalero, el presidente Paz lo calificó "un enfermo embrutecido por el poder". "Ese es el rol, así de claro. Es un hombre que está embrutecido por el poder y hará todo lo posible para, más allá de muertos, más allá de la confrontación, más allá de destrozar a Bolivia, derrocar este proceso democrático", sentenció.
Fuente: AFP, AP y Clarín
PB
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