La crisis política que vive Bolivia amenaza con derivar en un enfrentamiento entre la población de las ciudades y del campo, tras casi un mes de bloqueos de carreteras que afectan la provisión de alimentos, medicamentos y combustibles sobre todo en el área andina y que ya han dejado al menos nueve muertos, en medio de varios episodios en los que la gente ha intentado desbloquear las rutas.

Los analistas Pedro Portugal y Gabriela Canedo advirtieron, en declaraciones a EFE, sobre el riesgo de los choques por una fractura casi atávica por razones étnicas y culturales, pero también por una supuesta inacción ante el conflicto del Gobierno Rodrigo Paz, cuya renuncia piden los sectores movilizados.

"El Gobierno no está haciendo absolutamente nada, es como si estuviese esperando que la población que le apoya se enfrente a los bloqueadores y se resuelva esta cuestión en un enfrentamiento entre civiles, en vez de que sea una intervención estatal", dijo Portugal, especialista en temas indígenas.

En varias regiones hubo incidentes y amagos de enfrentamiento entre pobladores del campo y las zonas urbanas a favor y en contra de los bloqueos, pero los analistas observan en esos episodios indicios de una polarización que puede escalar a choques civiles, como ha ocurrido otras veces en Bolivia.

Portugal consideró importante recordar que Paz llegó al poder con el apoyo de "sectores populares e indígenas" que votaron en sus comunidades por consigna, no tanto por él, sino por su vicepresidente, Edmand Lara, por su "extracción plebeya".

Policías militares montan guardia frente al palacio de gobierno mientras se desarrollan protestas antigubernamentales en La Paz, Bolivia. Foto AP

La Federación de Campesinos Tupac Katari reclama a Paz por la supuesta "traición" que supuso haber aprobado primero medidas a favor de empresarios del oriente boliviano, antes de pactar con los sectores de la zona andina que le votaron y también por su distanciamiento de Lara, quien se declaró opositor al Gobierno.

A juicio del analista, la "ruptura" explica los bloqueos de los campesinos, que también tienen como fondo histórico la conflictiva relación de los indígenas con el Estado debido a la persistencia de la pobreza y por su exigencia de ser parte del mismo, "pero no en una posición subordinada, sino protagónica".

Los bloqueos de carreteras son una medida histórica de lucha de esos sectores desde 1781, cuando una rebelión indígena liderada por Tupac Katari castigó a La Paz durante varios meses, impidiendo el paso de alimentos para la población española, criolla y mestiza.

La consecuencia de las protestas actuales son al menos nueve fallecidos, de los que seis son personas que no pudieron recibir atención médica oportuna por los bloqueos, además del desabastecimiento de alimentos y medicamentos.

"El fantasma del 2019"

Para la socióloga Canedo, el conflicto muestra la persistencia del "fantasma del 2019", en alusión a la crisis vivida ese año cuando el entonces presidente Evo Morales (2006-2019) renunció denunciando un supuesto golpe de Estado, ante una ola de protestas sociales por denuncias de un fraude a su favor en las fallidas elecciones generales, luego anuladas.

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, habla durante la toma de posesión del nuevo ministro de Defensa, Ernesto Justiniano. Foto EFE

La crisis provocó 37 muertos, varios de ellos afines a Morales, en lugares como el barrio de Senkata, en el Alto, y la localidad de Sacaba, (centro), en enfrentamientos civiles y tras intervenciones militares.

"Hemos tenido una pausa de seis años y ahora, con el cambio de Gobierno hace seis meses, tenemos nuevamente esto y el fantasma del 2019 y sabemos las consecuencias", apuntó Canedo.

En la actual crisis, agregó, hay una "efervescencia de los discursos racistas" que están detonando las "heridas históricas", pero se trata de un problema estructural que sale a flote provocando más polarización.

"Los problemas pueden ser económico sociales, pero lo que se toca son las identidades étnicas", sostuvo.

Más allá de la discriminación mutua entre habitantes del campo y la ciudad, el contexto muestra una mayoría "que sufre las peores condiciones sociales y económicas" ante "una minoría que sí goza de privilegios", agregó.

A su juicio, si el Estado no equilibra las condiciones de igualdad para sectores vulnerables, existe el riesgo de que la sociedad se dirija a "un ajuste de cuentas" con "resentimiento, revancha y odio".

Agencia EFE

PB