El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sigue apostando al diálogo para destrabar las protestas y la crisis social y política que sacude al país desde hace un mes. Pero ante el reclamo cada vez más fuerte de medidas enérgicas para terminar con los piquetes que ahogan a La Paz y otras ciudades, el mandatario presentó una propuesta de ley para facilitar que los militares levanten los bloqueos que han agudizado la escasez de alimentos, medicamentos y combustibles.

Paz enfenta desde hace más de un mes manifestaciones y bloqueos de rutas de campesinos, obreros, mineros, transportistas y maestros que pedían primero una salida a la peor crisis económica del país en cuatro décadas, y ahora exigen su renuncia.

"Yo que él agarro mi maleta y me voy. Como bolivianos nos están matando ya. Este maldito gobierno que no tiene corazón", declaró a la AFP Elvira Laura Quispe, en un tumulto de cientos de personas que se precipitaron en el centro de La Paz para tratar de comprar pollos, un alimento básico para los bolivianos y que escasea desde comienzos de mayo en esta ciudad y otras del Occidente del país.

Acorralado por la crisis, el presidente reiteró este miércoles sus llamados al diálogo, pero también busca allanar el camino a la participación de las Fuerzas Armadas en el levantamiento de los bloqueos al llamarlo una acción "humanitaria".

El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, acorralado tras un mes de protestas. Foto: EFE

El desabastecimiento afecta sobre todo a La Paz, sede de gobierno, y la vecina El Alto, pero también se ha extendido a otras regiones. Según el gobierno, hay siete fallecidos por no recibir atención médica oportuna, debido a los cortes de ruta que les impidieron llegar al hospital.

Cientos de personas hicieron fila desde el mediodía del miércoles para comprar pollo que gestionó la alcaldía de la ciudad de La Paz. La multitud se apretujó entre gritos, mientras trabajadores municipales descargaban los pollos desde un camión para venderlos al aire libre. Los precios de carnes y algunos vegetales se duplicaron en los mercados, en un golpe para consumidores y comerciantes.

Entre el diálogo y la mano dura

Durante un acto en el que presentó a un nuevo ministro de Defensa, Ernesto Justiniano, el mandatario dijo que envió al Congreso un proyecto para reglamentar el estado de excepción, que se apresta a declarar ante la profundización de la crisis.

"Si todo está mal, todos estamos mal. Yo creo que sería justo de una vez (un estado de excepción). Ya basta de marchas", dijo en La Paz a la AFP la estilista Olga Villanueva, de 33 años.

El proyecto de ley buscará "fortalecer en este caso puntual a nuestras Fuerzas Armadas en su actuación", señaló el gobernante.

Productores agrícolas y ganaderos protestan contra los piquetes y exigen medidas al gobierno, en Cochabamba, Bolivia. Foto: REUTERS

"El estado de excepción es peor, va a haber muertos, la gente va a renegar. Muchas cosas pueden pasar. Ahorita es hora de dialogar", dijo por su parte el comerciante Agustín Calcinas, de 43 años.

El Congreso anuló la semana pasada una ley que exigía al presidente tener su aprobación para decretar un estado de excepción, que le permitiría además restringir libertades de reunión y movimiento, esenciales para las manifestaciones.

"La tarea inmediata es recuperar la normalidad. El diálogo está siempre abierto, pero quienes se niegan a dialogar no pueden paralizar el país", advirtió el nuevo ministro Justiniano, ex zar antidrogas.

El gobierno de Paz denuncia que sectores de manifestantes buscan "alterar el orden democrático" y acusa al ex presidente socialista Evo Morales (2006-2019), prófugo por un caso de presunta trata de una menor, de dirigirlos.

Surtidores vacíos, basura y bronca

En algunas zonas de La Paz se acumula la basura y en las estaciones de combustible se forman filas de vehículos. Algunos conductores de motocicletas pasan la noche en carpas para resguardarse, pues la temperatura baja a menos de cero grados en la madrugada.

Enfrentamientos entre manifestantes y policías durante un bloqueo en el campo petrolero Humberto Suárez este miércoles, en Santa Rosa, Bolivia. Foto: EFE

Los hospitales también están en crisis por la falta de insumos. El martes la Gobernación de La Paz declaró en emergencia sanitaria a sus centros médicos, lo que hace que se dé prioridad a la atención de pacientes en estados graves y emergencias.

En Cochabamba, en el centro del país, la situación es también crítica. "Este gobierno es incapaz. Son 34 días de bloqueo que no da solución. El sector productivo va muriendo", dijo a la AFP Hugo Calvo, un productor de leche.

Un pozo petrolero tomado por manifestantes en un poblado de Santa Cruz, en el oriente del país, fue recuperado este viernes por un centenar de policías. Al menos diez personas fueron arrestadas, según medios locales.

Fuente: AFP