El Índice de Precios de Consumo (IPC) de Estados Unidos se disparó en mayo hasta un 4,2% interanual, el nivel más alto desde abril de 2023 y a tono con los pronósticos del mercado, que preveían la continuación de una tendencia al alza impulsada por el encarecimiento de la energía debido a la guerra en Irán. El mes anterior, el índice había sido de 3,8% interanual.

La inflación subyacente, que excluye los volátiles índices de energía y los alimentos aumentó al 2,9 %, una décima más que en abril, informó este miércoles el Buró de Estadísticas Laborales (BLS).

El dato representa un dolor de cabeza para la Reserva Federal (Fed, el banco central estadouniidense) y un posible desafío político para el gobierno de Donald Trump a medida que se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato, donde los republicanos podrían perder su ajustada mayoría en el Senado.

Los precios de la nafta subieron en mayo debido al cierre por parte de Irán del estrecho de Ormuz, lo que ha estrangulado cerca de una quinta parte del suministro mundial de petróleo. Los precios en las estaciones de servicio aumentaron, en promedio, de alrededor de 4,04 dólares a mediados de abril a 4,49 dólares a mediados de mayo, según la Administración de Información Energética.

Desde entonces han retrocedido a un promedio de 4,16 dólares a nivel nacional, según la misma fuente, lo que podría traducirse en una inflación más moderada en junio.

Un supermercado en Nueva York, donde han aumentado los precios de casi todos los productos. Foto: EFE

Problema para Donald Trump

El aumento de la inflación ha generado un descontento entre muchos estadounidenses respecto a la economía, ya que el costo del combustible, los alimentos y otros productos de primera necesidad está afectando gravemente la situación financiera de muchos ciudadanos.

El diésel más caro ha elevado los costos de envío, y empresas como UPS y FedEx han añadido recargos por combustible en los últimos dos meses. Eso probablemente empuje al alza los precios de los alimentos, que saltaron 0,7% en abril y son 2,9% más altos que hace un año.

La inflación se había moderado antes de que Trump impusiera aranceles generalizados en abril de 2025, lo que elevó el precio de muchos productos.

Desde entonces, los precios se han disparado tras el aumento de los precios del petróleo y el gas a raíz de la guerra con Irán, convirtiendo la asequibilidad en un tema político clave. La principal incógnita ahora es si la inflación disminuirá al terminar la guerra si bajan los precios del petróleo y el gas, o si persistirá incluso después del conflicto.

Posible suba de tasas

La inflación ha cambiado el debate entre los responsables de política de la Reserva Federal, quienes habían señalado a comienzos de año que se inclinaban por recortar su tasa clave dos veces más este año.

Ahora, más funcionarios están diciendo que esperan que el próximo movimiento de la Reserva Federal probablemente sea un aumento, en lugar de un recorte. Cuando la Reserva Federal eleva su tasa clave, por lo general con el tiempo eso conduce a mayores costos de endeudamiento para hipotecas, préstamos para automóviles y préstamos empresariales.

Los inversionistas de Wall Street esperan que la Reserva Federal suba las tasas en diciembre, según los precios de futuros seguidos por CME Fedwatch.

Pese a la mayor inflación, el mercado laboral parece estar mejorando, con la contratación aumentando a un nivel saludable en mayo, y la economía aún está creciendo. Estas señales positivas sugieren que el banco central estadounidense no necesita recortar las tasas para estimular el crecimiento y la contratación. También indican que la tasa del banco no es tan alta como para estar lastrando la economía. Aun así, algunos funcionarios quieren que las tasas enfríen un poco el crecimiento, porque eso puede reducir la inflación.

Donald Trump saluda a Kevin Warsh, el nuevo jefe de la Reserva Federal, el 22 de mayo. Foto: BLOOMBERG

Las tasas de interés de los bonos del Tesoro a dos y 10 años han aumentado desde que el informe de empleo del viernes mostró que la contratación se aceleró en mayo, una señal de que los inversionistas vaticinan alta inflación y que ello requiera con el tiempo alzas de las tasas de interés.

La inflación ha puesto al nuevo presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, en una situación difícil. El año pasado abogó por recortes de tasas y Trump lo eligió para reemplazar a Jerome Powell, después de que Trump criticara sin descanso a Powell por no reducir las tasas con mayor rapidez. Sin embargo, por ahora Trump y funcionarios de la Casa Blanca sostienen principalmente que las tasas de interés no necesitan aumentar, en lugar de exigir nuevos recortes.

Algunos economistas aún consideran que los aranceles están elevando ciertos costos, en particular los de la ropa, que subió 0,6% en abril y es 4,2% más cara que hace un año. El combustible más caro también pudo haber provocado tarifas aéreas más altas el mes pasado, lo que elevaría la inflación subyacente.

Fuente: AP