El director de la CIA, John Ratcliffe, advirtió al presidente Donald Trump y a otros altos funcionarios que las pruebas recopiladas por las agencias de inteligencia estadounidenses generan serias dudas sobre la voluntad de Irán a hacer las concesiones nucleares que Estados Unidos busca en un acuerdo final, según reveló el sitio Axios.

Tres fuentes al tanto del caso señalaron que Ratcliffe no es el único escéptico sobre la posible actitud iraní. En discusiones internas, el secretario de Estado Marco Rubio y el secretario de Defensa Pete Hegseth expresaron preocupaciones y plantearon dudas sobre el memorando de entendimiento anunciado el domingo, aunque el vicepresidente JD Vance y los enviados estadounidenses Steve Witkoff y Jared Kushner lo defendieron.

Se espera que Vance, Witkoff y Kushner se reúnan este viernes en Ginebra, Suiza, con el líder del Parlamento iraní, Mohammed Gabher Ghalbak, y el canciller del régimen Abbas Araghchi, junto con mediadores de Pakistán y Qatar, para rubricar el acuerdo y discutir la fase siguiente que debería resolverse en un período de 60 días de alto el fuego extendido.

Un gran cartel muestra a los fallecidos ayatollas Ruhollah Khomeini y Ali Khamenei, en una calle de Teherán. Foto: EFE

Dudas sobre los detalles del acuerdo

Los 14 puntos del memorándum de entendimiento aún no se han publicado. Irán supuestamente se comprometió a no perseguir nunca un arma nuclear, según ha dicho Estados Unidos, pero no se dijo nada sobre cuál será el destino del uranio y de la tecnología para enriquecerlo, dos temas clave que se negociarán más adelante.

Trump, que está muy apurado por poner fin a una guerra que se ha extendido mucho más de lo que imaginaba y que es cada vez más impopular en Estados Unidos, espera que los iraníes cumplan al menos con su promesa de no tener armas nucleares. Sin embargo, a pesar del optimismo del presidente, tres funcionarios dijeron a Axios el lunes que la comunidad de inteligencia no está convencida de la disposición de Irán a hacer concesiones serias.

Estas dudas fueron planeadas a Trump en una serie de reuniones de alto nivel entre el presidente y sus principales asesores, poco antes de que el domingo se anunciara que se había logrado un acuerdo que sería rubricado el viernes.

Según contaron fuentes a Axios, durante esas reuniones, Trump y su equipo discutieron información recopilada por varias agencias de inteligencia estadounidenses que demostraban que la forma en que los funcionarios iraníes discutían el acuerdo entre ellos era inconsistente con lo que decían a los mediadores y a Estados Unidos.

Donald Trump, este martes, en Evian, Francia, donde se lleva a cabo la cumbre del G7. Foto: AP

Ratcliffe y Rubio dijeron que, basándose en esa información, dudaban que los iraníes aceptaran tomar las decisiones nucleares que Estados Unidos buscaba. "La inteligencia refleja que las intenciones iraníes no están en línea con sus compromisos del acuerdo", dijo una fuente.

Consultado al respecto, un funcionario de la Casa Blanca dijo que “el presidente Trump escucha todas las opiniones sobre cualquier asunto, pero todo el mundo entiende que él es el que toma la decisión final".

"Este memorándum cumple con todas las líneas rojas que la administración ha articulado durante mucho tiempo al garantizar que Irán nunca podrá poseer un arma nuclear, no pueda mantener su uranio altamente enriquecido y no pueda retener el suministro energético mundial como rehén", dijo el funcionario, y añadió que Trump solo aceptaría un acuerdo final "bueno".

Objetivos poco claros

Los objetivos de Estados Unidos en esta guerra nunca fueron demasiado claros. Trump habló sucesivamente de eliminación de arsenal nuclear, cambio de régimen, de “rendición completa e incondicional”, de reapertura del Estrecho de Ormuz y varias otras metas, pero desde que se firmó el alto el fuego en abril ya se menciona solo de un acuerdo nuclear duradero como la mayor prioridad en las negociaciones, más allá del libre flujo del petróleo.

Un duro editorial de The New York Times señala que “el marco anunciado sugiere que Trump ha conseguido pocos de los términos que insistía en obtener. Es un revés humillante para él y para la nación que lidera”.

Si, como la inteligencia de EE.UU. le advierte al presidente, Irán no accede a ciertas concesiones sobre su capacidad nuclear, Trump fracasaría en el objetivo principal de la guerra y podría reanudar la ofensiva militar.

Mientras tanto, Irán presenta el acuerdo preliminar como un triunfo. Políticos, generales y clérigos iraníes de diversas facciones políticas describieron el acuerdo como una victoria que demostró la resistencia de Teherán frente a un enemigo mucho más poderoso.

Entienden que a pesar de que el país perdió a una gran cantidad de sus principales figuras políticas y militares, sufrió un golpe en su stock de misiles balísticos y quedó con una economía disminuida por un bloqueo naval, han puesto condiciones a la principal potencia del mundo. "Irán ha dado un paso importante hacia la victoria final", escribió Ghalibaf el lunes en sus redes sociales.

En el contexto de esas conversaciones, Irán reitera su compromiso pasado de nunca adquirir ni fabricar un arma nuclear. Las fuentes dijeron a Axios que el Memorando de Entendimiento indica que Estados Unidos e Irán además se comprometen a "resolver la disposición del material enriquecido almacenado" y a "discutir la cuestión del enriquecimiento futuro y otros asuntos mutuamente acordados relacionados con las necesidades nucleares de Irán, basándose en un marco satisfactorio acordado en el acuerdo final."

O sea que las negociaciones duras recién comienzan y están en un punto similar a la situación antes de la guerra.