Estados Unidos lanza un proceso de seis meses para evaluar su presencia militar en Europa y decidir si la reduce, como el presidente Donald Trump ha dicho en varias ocasiones. El anuncio lo hizo este jueves en la sede de la OTAN en Bruselas el secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, quien dijo que no se trata de vaciar Europa de tropas estadounidenses.
“Será una evaluación real. Estará diseñada para garantizar que la OTAN avance con rapidez e irreversiblemente hacia un liderazgo europeo, asumiendo la responsabilidad principal en la defensa de Europa”, dijo Hegseth según un cable de agencia citado por Radio France International. El anuncio llega justo después de que a principios de mayo Estados Unidos oficializara la retirada de 5.000 hombres de sus bases alemanas.
La idea es la misma que repiten muchos gobiernos europeos desde hace meses. Europa debe asumir la responsabilidad de la seguridad en el continente europeo, y Estados Unidos será únicamente un garante lejano, más pendiente de otras regiones del mundo, sobre todo del área Asia-Pacífico, donde su rivalidad con China, creen los diplomáticos y analistas estadounidenses, marcará el planeta en lo que resta de siglo.
El papel de Estados Unidos en la seguridad europea se limitará, advierte Washington en la OTAN desde hace meses, a servir como único garante gracias al paraguas nuclear.
Los altos mando de la OTAN escuchan a Hegseth. Foto: AP
Si ese es el objetivo a largo plazo, los europeos esperan ahora ver hasta dónde está dispuesto a retirarse Estados Unidos, porque en Europa tiene más 40 instalaciones de diferente tamaño (una decena de bases grandes) y unos 65.000 soldados, que pueden llegar a ser cerca de 80.000 en función de las rotaciones.
Al final de la Guerra Fría llegó a tener más de 250.000 hombres estacionados en Europa. Ahora mismo más de 30.000, aproximadamente la mitad, está en Alemania. Italia, Reino Unido y España son los otros países con presencia considerable y varias bases.
Hegseth dijo a sus homólogos en Bruselas que la evaluación también se hace para garantizar que “el acceso, las bases y el sobrevuelo de Estados Unidos estén claramente definidos y asegurados”. Ya lo están, pero lo están de tal forma que los gobiernos europeos pueden, como hicieron en esta guerra contra Irán algunos como el italiano y el español, negar el uso de esas bases, que legalmente son bases conjuntas, no estadounidenses.
Trump, el propio Hegseth y sobre todo el secretario de Estado Marco Rubio se preguntaron en público en varias ocasiones para qué servía la OTAN si cuando Estados Unidos necesitaba sus bases en Europa no podía usarlas.
Mark Rutte (izq.) junto a Pete Hegseth. Foto: AP
La OTAN, según sus documentos fundacionales, está para proteger el espacio europeo y norteamericano de ataques externos, no para aventuras militares de sus Estados miembros en otras partes del mundo.
El uso de las bases en Europa se regula a partir de acuerdos bilaterales entre Estados Unidos y cada país involucrado, no hay un marco común en la OTAN. A pesar de eso, Hegseth dijo en la OTAN, ante la mirada de los ministros de Defensa de gobiernos que negaron el uso de las bases, que esa decisión fue un acto “vergonzoso. Estos aliados pusieron en riesgo a los hijos e hijas de Estados Unidos, a nuestros hijos e hijas. No hay excusa para eso”.
Cuando España e Italia anunciaron que negaban el uso de las bases conjuntas para los ataques en Irán, Trump amenazó con cerrar las bases en esos países para moverlas hacia otros como Polonia o Rumanía, supuestamente más amables con las decisiones de Washington. Analistas estadounidenses aseguraron poco después que reubicar la base naval de Rota, en el sur de España, era estratégicamente inviable.
La reunión de este jueves también sirvió para hablar de dinero. Estados Unidos está empeñado en que los 31 otros estados miembros de la OTAN cumplan lo que prometieron hace casi un año en una cumbre en La Haya: gastar en 2035 el 5% de su PBI en Defensa. España no aceptó ese número y asegura desde entonces que el 2,0% que ya gastó en 2025 es suficiente.
Fuentes diplomáticas españolas contaron a Clarín que hace un año, cuando se negociaba esa cumbre, el Gobierno español habló con el italiano a sabiendas de que Italia no podía llegar al 5,0% por su situación fiscal y podrían hacer frente común. Los italianos, como muchos otros, dijeron entonces que prometerían el 5,0% sabiendo que no lo cumplirían.
Los últimos datos oficiales de la OTAN, del pasado abril, colocan a España en el 2,0%, a Alemania en el 2,0%, a Italia en el 2,01% y a Francia en el 2,05%. El Reino Unido en el 2,40%. Todos lejos del 5,0%. Ese objetivo sólo parece políticamente viable en países que ya estaban aumentando el gasto militar antes de la presión de Donald Trump. Son los más cercanos a Rusia, como las tres repúblicas bálticas, Finlandia o Polonia.
Hegseth dijo en Bruselas que a partir de ahora el gasto de la cuota estadounidense para los costos de funcionamiento de la OTAN (básicamente administrativos porque como entidad no tiene armamento), unos 790 millones de dólares este año, estará “condicionado” a que los aliados gasten más en defensa.
Todavia no hay comentarios aprobados.