Ley de Glaciares: aprobaron la reforma de madrugada y ya hablan de judicialización

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La Cámara de Diputados aprobó la reforma de la Ley de Glaciares con 137 votos a favor. El debate expuso una fuerte grieta entre desarrollo minero, federalismo y el cuidado de un recurso clave como el agua.


La Cámara de Diputados aprobó en la madrugada de este jueves la reforma de la Ley de Glaciares, en una sesión atravesada por tensiones políticas, cruces discursivos y advertencias sobre el impacto ambiental. Con 137 votos afirmativos, 111 negativos y 3 abstenciones, el oficialismo logró sancionar una norma que redefine el alcance de las áreas protegidas y habilita nuevas actividades en zonas periglaciares.

Además de La Libertad Avanza, votaron afirmativamente el PRO, la UCR, Innovación Federal, Elijo Catamarca, Producción y Trabajo (San Juan), Karina Banfi (Adelante Buenos Aires), José Luis Garrido (Por Santa Cruz), Nicolás Massot (Encuentro Federal) y un grupo de seis diputados de Provincias Unidas (Gisela Scaglia, José Nuñez, Sergio Capozzi, Jorge Rizzotti, Alejandra Torres y Jorge Ávila). Inclusive, el oficialismo se dio el lujo de captar votos de dos diputados de Unión por la Patria: los sanjuaninos Cristian Andino y Jorge Chica. El tratamiento, que se extendió hasta las 2.30 de la madrugada, dejó en evidencia no solo diferencias técnicas, sino también una disputa de fondo sobre el modelo productivo y el rol de las provincias en la gestión de los recursos naturales.


En ese marco, el debate combinó argumentos técnicos con fuertes posicionamientos políticos. Desde el oficialismo defendieron la iniciativa como una herramienta para ordenar el uso del territorio y potenciar el desarrollo. El diputado Nicolás Mayoraz (LLA) rechazó cuestionamientos y planteó que es “falso que las provincias no estén capacitadas”, marcando una defensa del federalismo frente a lo que consideran una mirada centralista.



Esa postura fue reforzada por legisladores de provincias mineras. José Peluc (LLA San Juan) sostuvo que “los sanjuaninos cuidamos el agua, porque para nosotros el agua es oro”, en un intento por equilibrar el discurso entre producción y protección ambiental. En la misma línea, el oficialismo insistió en que la reforma no pone en riesgo el recurso hídrico, un argumento que ya había sido planteado por el secretario de Minería, Luis Lucero, al afirmar que “decir que Argentina se va a quedar sin agua es mentira” y que esas advertencias buscan “generar miedo”.

Sin embargo, del otro lado del recinto las críticas fueron contundentes y apuntaron tanto al contenido de la ley como al proceso de debate. La diputada Sabrina Selva (UP) remarcó que incluso los glaciares más pequeños cumplen un rol vital: “Ese puntito que casi no se ve alimenta cuencas que dan de beber a millones de personas”, advirtiendo sobre la magnitud del impacto que podría tener la flexibilización de las zonas protegidas.

A su vez, MARIA INES ZIGARÁN, (Prov. Unidas) cuestionó el enfoque federal del proyecto y sostuvo que “no fortalece el federalismo, fragmenta el presupuesto mínimo”, al tiempo que advirtió que las provincias podrían quedar expuestas a mayores presiones económicas y políticas al momento de decidir sobre sus recursos.


El tono del debate escaló con intervenciones más duras, como la de Juan Grabois (UP), quien calificó la iniciativa como “una ley envenenada” y advirtió que avanzar sobre estas áreas “es como poner cianuro en el tanque de agua”, reflejando el nivel de confrontación que atravesó toda la sesión.


Más allá de las posiciones, el trasfondo dejó al descubierto una discusión estructural en la Argentina: cómo equilibrar el desarrollo de actividades extractivas con la preservación de recursos estratégicos como el agua. En un contexto de sequía y crisis climática, la redefinición de estas reglas impacta de lleno en las economías regionales y en el acceso al recurso en distintas provincias.

Con la ley ya sancionada, el foco se traslada ahora a su implementación y a los posibles planteos judiciales que ya comenzaron a anticiparse. El debate, lejos de cerrarse, abre una nueva etapa donde el conflicto entre ambiente, producción y federalismo seguirá en el centro de la escena. Mirá las principales reacciones durante la sesión: