Una localidad de Córdoba empezó a colocar portones en las calles para frenar la isneguridad

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Actualizado: hace 12 minutos

La Municipalidad de Villa Allende puso en marcha la colocación de portones en calles secundarias como parte de su esquema de “corredores seguros”. La medida, que se aplicará entre las 22 y las 6, vuelve a encender el debate entre quienes la defienden como respuesta al delito y quienes denuncian que restringe la circulación y encierra a los barrios.

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    La Municipalidad de Villa Allende comenzó a instalar los primeros portones para cerrar calles durante la noche en el marco de su programa de seguridad urbana. La implementación arrancó en sectores como Lomas Sur y forma parte de un esquema de “corredores seguros” que busca restringir la circulación vehicular en determinadas cuadras entre las 22 y las 6. La medida, que desde hace meses divide a la ciudad, ya salió del plano del debate y empezó a verse en la calle.


    El plan no apareció de un día para el otro. La discusión atravesó buena parte de 2025, cuando el Concejo Deliberante aprobó el programa municipal de prevención y seguridad vecinal. Después llegaron los amparos de vecinos, las presentaciones judiciales y una fuerte controversia pública por el impacto de la iniciativa sobre la libre circulación. A fines de diciembre, la Justicia rechazó esos recursos y habilitó al municipio a seguir adelante con el cerramiento nocturno de calles secundarias.



    Desde el municipio sostienen que la medida se aplica en los sectores donde hubo acuerdo mayoritario de los frentistas y que no se trata de un cierre total de los barrios, sino de una reorganización de accesos con monitoreo. Según lo informado oficialmente, el esquema se complementa con corredores vigilados, cámaras en la vía pública y lectoras de patentes.

    Además, el secretario de Gobierno, Felipe Crespo, había señalado que las primeras zonas elegidas fueron aquellas más expuestas a hechos de inseguridad, sobre todo por su cercanía con Córdoba capital.

    Pero del otro lado, el rechazo no se apagó. Vecinos autoconvocados cuestionan que los portones no garantizan una baja del delito, advierten que la medida puede alterar la vida cotidiana y denuncian que los barrios quedan convertidos en espacios cada vez más cerrados. Incluso remarcaron que miles de firmas en contra no fueron contempladas con el mismo peso que el registro municipal de oposición, y llevaron el conflicto hasta instancias superiores de la Justicia.



    Con los trabajos ya iniciados, la polémica entra ahora en una nueva etapa. Ya no se discute solo el proyecto, sino sus efectos reales.

    En Villa Allende, los portones ya dejaron de ser una promesa de campaña o un expediente judicial: ahora son una decisión concreta que vuelve a poner en tensión seguridad, derechos y ciudad.