Desde la cárcel y con un celular lideraba una red de extorsión sexual: hay al menos 13 victimas en el norte cordobés

  • Telediario Digital
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Un interno alojado en una cárcel bonaerense está acusado de liderar una red de extorsión sexual que engañó a al menos 13 jóvenes. Usaban redes hackeadas y promesas de trabajo para captar víctimas y presionarlas con material íntimo.

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    Un preso que cumple condena en la cárcel de Sierra Chica, en Buenos Aires, quedó en el centro de una grave investigación por liderar una red de “pornochantaje” que impactó en el norte de Córdoba, especialmente en la zona de Deán Funes. El caso salió a la luz a fines de febrero, tras las primeras denuncias, y ya suma al menos 13 víctimas de entre 14 y 22 años.



    La maniobra, según la fiscal Analía Céspedes, consistía en engañar a jóvenes a través de redes sociales con falsas propuestas laborales vinculadas al modelaje. Para eso, los delincuentes habían hackeado la cuenta de una tienda de ropa y desde allí contactaban a las víctimas, ofreciéndoles pagos cercanos a los 100 mil pesos por sesiones fotográficas que nunca se concretaban.


    El engaño avanzaba de manera progresiva. Primero pedían fotos vestidas y luego, con distintas excusas, solicitaban imágenes cada vez más íntimas. Cuando lograban obtener material sensible, pasaban a la extorsión: exigían la grabación de videos sexuales bajo amenaza de difundir las imágenes entre familiares y contactos.

    En varios casos, la presión psicológica derivó en situaciones de abuso sexual, ya que las víctimas accedían bajo coerción. La investigación apunta a que el objetivo final era generar contenido para su comercialización en plataformas ilegales.


    Uno de los aspectos más alarmantes del caso es que el acusado, identificado como Brian Cristian Godoy, operaba desde su celda con un teléfono celular que nunca le fue retirado. Ya tenía antecedentes por abuso sexual y una causa reciente por grooming, lo que vuelve a poner en foco el control dentro de los establecimientos penitenciarios.



    La causa también reveló que, tras acceder a las cuentas de una víctima, los delincuentes replicaban el engaño con sus contactos, lo que permitió que la red se expandiera rápidamente en pocos días.


    En las últimas horas, la Justicia ordenó allanamientos tanto en la celda del penal bonaerense como en distintos puntos de la provincia de Buenos Aires, donde se sospecha que al menos dos mujeres colaboraban con la maniobra.

    El caso genera fuerte preocupación en la comunidad y reabre el debate sobre el uso de celulares en cárceles y el alcance de los delitos digitales, donde las redes sociales funcionan como puerta de entrada para este tipo de engaños. La investigación continúa y no se descarta que aparezcan más víctimas en las próximas semanas.