La industria textil en crisis: más de 20 mil despidos y un escenario que preocupa

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El sector textil atraviesa uno de sus peores momentos: caída de la actividad, apertura de importaciones y miles de puestos de trabajo en riesgo configuran un panorama crítico para la industria nacional.


La industria textil argentina enfrenta una crisis profunda que ya impacta de lleno en el empleo y la producción. Según datos del sector, más de 20 mil trabajadores perdieron su puesto en los últimos meses, en un contexto de fuerte caída de la actividad y creciente presión de productos importados.


El escenario no solo refleja una baja en los niveles de producción, sino también una desventaja estructural frente a las grandes potencias. Mientras otros países cuentan con acceso a tecnología, financiamiento y escala productiva, en Argentina los costos y las condiciones dificultan competir en igualdad. A esto se suma el ingreso de mercadería del exterior a precios considerablemente bajos, que desplaza a la producción local.

Desde la Federación de Industrias Textiles Argentinas advierten que el sector —que incluye confección, cuero y calzado— registra una contracción superior a la de la industria en general. La capacidad instalada opera muy por debajo de su potencial, mientras crecen los cierres de fábricas y la pérdida de empleo.



El impacto social es uno de los puntos más sensibles. Detrás de cada número hay familias que quedan sin ingresos en un contexto económico complejo. Muchos trabajadores con años de trayectoria en el sector se encuentran hoy sin alternativas claras, en un mercado laboral cada vez más precarizado.


La apertura de importaciones aparece como uno de los ejes del debate. Mientras desde el Gobierno se plantea como una herramienta para ampliar la oferta y mejorar precios, desde el sector advierten que, sin políticas que equilibren la competencia, la industria local queda en una posición desfavorable.


Con más de la mitad del año por delante, el interrogante sigue abierto: qué medidas se tomarán para sostener la producción nacional y qué respuesta habrá para miles de trabajadores afectados. La crisis textil no solo expone un problema económico, sino también un desafío estructural que pone en juego el futuro de una industria clave en el país.