Polémica por la carne de burro: harán una degustación gratuita en una parrilla

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Se vende a $7.500 el kilo en Trelew y habrá una degustación abierta. Detrás del fenómeno, productores advierten que es una alternativa ante la caída de la actividad ovina y las limitaciones para el ganado vacuno.


La comercialización de carne de burro en Chubut empieza a consolidarse como algo más que una curiosidad. En Trelew ya se vende a unos $7.500 el kilo y este jueves habrá una degustación abierta al público, pero detrás de la novedad hay un dato clave:

productores de la región la consideran una salida concreta frente a la crisis ganadera.


En diálogo con Telediario Federal, Orestes Jara, productor de la zona, explicó que el avance de esta carne tiene una raíz estructural. “Los campos de la Patagonia toda la vida se dedicaron al ganado ovino, pero por los depredadores las ovejas se fueron terminando”, advirtió.


En ese contexto, sostuvo que el burro aparece como una alternativa viable para sostener la producción en territorios cada vez más complicados.


Según Jara, la transformación no es menor: “Los campos están cada vez más despoblados. Ya no quedan animales ovinos”, señaló, y remarcó que el problema no es solo productivo sino también económico.


La baja rentabilidad, el impacto de la fauna silvestre y las condiciones climáticas adversas empujan a los productores a reconvertirse para no abandonar la actividad.

En esa línea, explicó que el burro tiene ventajas concretas frente a otras opciones: es un animal rústico, de bajo costo y adaptable a terrenos donde el ganado vacuno directamente no funciona.


“La mayoría quiere poner vacas, pero los campos no son aptos. El burro se cría muy bien acá”, detalló, marcando una diferencia clave con la lógica productiva de la región pampeana.


A ese escenario se suma la estrategia para instalar el consumo. Este jueves a las 21, en la parrilla Don Pedro de Trelew, se realizará una degustación gratuita con preparaciones como asado, empanadas y chorizos, en un intento por romper la principal barrera que enfrenta el producto: la cultural.


El fenómeno, lejos de ser aislado, refleja una tendencia más profunda. En un país donde el consumo de carne vacuna cae y las economías regionales buscan reinventarse, la Patagonia vuelve a marcar el pulso de la adaptación. La incógnita ahora es si el mercado acompañará o si el rechazo cultural seguirá siendo un límite difícil de superar.