El Hogar María Madre de Dios, reconocido en Río Cuarto por su trabajo solidario y de asistencia social, volvió a ser víctima de un robo. Esta vez, delincuentes ingresaron a la chata de su fundador, Marcelo Estefanía, sin necesidad de romper los vidrios y se llevaron elementos del vehículo. Tercer robo en la chata del hogar Se trata del tercer robo que sufre la chata. La primera vez, los delincuentes rompieron uno de los vidrios para llevarse la radio. En una segunda oportunidad, sustrajeron herramientas. Ahora, nuevamente lograron ingresar al vehículo, que permanece estacionado en la vereda debido a que la institución no dispone de un lugar cerrado donde guardarlo. “Más allá de que tenemos cámaras para controlar, vienen y te roban”, manifestó Estefanía al referirse a la situación. Las imágenes de las cámaras de seguridad permitieron registrar al presunto delincuente, aunque, según explicó el fundador del hogar, no se logra visualizarlo con claridad debido a que se encontraba cubierto. Robos dentro del comedor solidario La problemática no se limita a la chata. Desde el Hogar María Madre de Dios también señalaron que en otras oportunidades se produjeron robos dentro del comedor solidario, incluso durante el horario de trabajo de las mujeres que colaboran en la institución. Uno de los episodios ocurrió cerca del mediodía, mientras las trabajadoras se encontraban desarrollando sus tareas. La institución también lleva adelante tareas de reciclaje de materiales en desuso como una forma de generar recursos. En una de esas ocasiones, mientras las colaboradoras cargaban la chata con materiales que luego serían vendidos, una persona que había llegado al lugar para buscar comida aprovechó la situación para sustraer partes de algunas heladeras. Asistencia a unas 400 personas El Hogar María Madre de Dios recibe diariamente a alrededor de 400 personas. Muchos de los asistentes representan a sus familias y otros atraviesan situaciones de extrema vulnerabilidad, incluyendo personas en situación de calle. Estefanía señaló especialmente la presencia de jóvenes que atraviesan situaciones vinculadas con las adicciones y que, en algunos casos, terminan generando dificultades para la propia institución. Al mismo tiempo, destacó que entre quienes concurren al comedor solidario también hay numerosos adultos mayores que no logran cubrir sus necesidades básicas con sus ingresos. “Hay mucha gente grande jubilada que no le alcanza y viene a buscar la comida”, sostuvo. El trabajo del Hogar se sostiene fundamentalmente gracias al aporte y la solidaridad de empresas de Río Cuarto, que colaboran para que la institución pueda continuar brindando asistencia. Mientras el comedor busca sostener su tarea cotidiana y responder a las necesidades de cientos de personas, sus responsables deben afrontar ahora una problemática que se repite: los robos y la dificultad para proteger los elementos que utilizan para llevar adelante su labor solidaria.