Inundaciones arrasan la producción: se perdió el 90% de las verduras en una región clave

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Las intensas lluvias dejaron bajo el agua unas 1200 hectáreas en el Gran Santa Fe y provocaron la pérdida de casi toda la producción. Productores advierten faltantes y aumentos en verdulerías, con impacto directo en el consumo diario.


Las lluvias de las últimas semanas golpearon de lleno al cordón frutihortícola del Gran Santa Fe y dejaron un escenario crítico: se perdió el 90% de la producción de verduras y hortalizas. El fenómeno afectó a unas 1200 hectáreas y compromete el abastecimiento en el corto plazo, con subas de precios que ya empiezan a sentirse en los comercios.


El impacto alcanza a unos 300 pequeños productores que no pueden ingresar a sus quintas por el exceso de agua y la falta de condiciones en los caminos. Los cultivos más afectados son los de hoja verde, como lechuga, además de brócoli y coliflor, muchos de ellos recién implantados. En ferias y verdulerías ya se observa menor disponibilidad de productos frescos.


Desde el sector advierten que el problema no es solo productivo, sino también estructural. “Es una cadena que repercute en el bolsillo de todos”, señalaron desde la Sociedad de Quinteros, al tiempo que cuestionaron el estado de los desagües, la falta de mantenimiento y el funcionamiento tardío de las bombas extractoras, factores que agravaron las inundaciones.


El efecto económico ya es concreto: el precio de la lechuga se duplicó en pocos días y se espera que otros productos sigan el mismo camino. Ante la escasez, será necesario traer mercadería desde otras provincias, lo que incrementa costos logísticos y presiona aún más sobre los precios finales.


El caso vuelve a exponer la fragilidad de las economías regionales frente a eventos climáticos y la falta de infraestructura adecuada. Mientras en los grandes centros urbanos el impacto se traduce en precios más altos, en el interior productivo la consecuencia es más profunda: productores sin ingresos y con incertidumbre sobre cómo sostener la actividad, especialmente en la antesala del invierno.


De cara a las próximas semanas, el panorama es incierto. Con menor oferta y costos en alza, el mercado podría tensionarse aún más. En paralelo, crecen los reclamos por obras hídricas y asistencia estatal para evitar que un evento climático vuelva a convertirse en una crisis económica para las regiones productivas.