Lo escracharon por “simular” una discapacidad, pero la verdad cambió todo
- Telediario Digital
- hace 29 minutos
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Un video grabado en Río Tercero generó una ola de críticas en redes. Sin embargo, especialistas y su entorno confirmaron que el hombre padece Parkinson y explicaron por qué su forma de caminar puede variar.
Todo empezó con un video. La escena, registrada en la puerta de un cajero del Banco Nación en Río Tercero, mostraba a un hombre con andador y dificultades para caminar.

Segundos después, en la misma secuencia, parecía moverse con mayor fluidez. Para muchos, la conclusión fue inmediata: “simulaba una discapacidad”. El escrache fue masivo.
Las imágenes circularon con fuerza en redes sociales y acumularon miles de reproducciones, comentarios y acusaciones. En medio de ese clima, el caso se mezcló incluso con discusiones más amplias sobre recortes y beneficios para personas con discapacidad.

Pero lo que parecía evidente en pantalla no era lo que realmente ocurría.
Con el correr de las horas, la historia dio un giro. Su familia y un kinesiólogo que lo atendió durante años confirmaron que el hombre tiene enfermedad de Parkinson.
“Es una manifestación típica del proceso que atraviesa”, explicó el profesional, al tiempo que detalló que este tipo de pacientes puede presentar cambios bruscos en la marcha.
Según especialistas, estas situaciones responden a fenómenos neurológicos conocidos. Uno de ellos es el llamado “freezing” o congelamiento de la marcha, que suele aparecer en espacios reducidos, con mucha gente o después de permanecer detenido durante un tiempo. En cambio, en lugares abiertos, el paciente puede recuperar movilidad de forma momentánea.

La neurocirujana Patricia Quevedo, del Hospital San Roque, fue clara: “Las enfermedades neurológicas no son lineales. Hay que tener precaución al opinar con liviandad porque se puede generar mucho daño”. Además, remarcó que el uso de andadores o bastones no es opcional, sino clave para evitar caídas.
El caso expone algo más profundo: la velocidad con la que se juzga en redes y el impacto que puede tener una interpretación errónea. Lo que para algunos fue “una avivada”, para la medicina es una condición compleja que requiere comprensión.
Mientras tanto, la familia del hombre lamenta la viralización y el daño generado. La escena ya no es solo un video: es también un llamado de atención sobre cómo miramos, opinamos y compartimos. Porque, a veces, lo que parece no es.
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