YPF analiza nuevos aumentos en naftas y gasoil tras 45 días de precios contenidos

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YPF y el resto de las petroleras definirán esta semana si aplican nuevos aumentos en naftas y gasoil. La decisión llega tras el fin del esquema de contención de precios que buscó evitar un traslado directo de la suba internacional del petróleo.


YPF definirá esta semana junto al resto de las petroleras si aplica una nueva suba en el precio de los combustibles, luego de 45 días de contención en los surtidores. La medida había sido presentada como un “buffer” para amortiguar el impacto de la escalada internacional del petróleo y evitar un traslado inmediato al bolsillo de los consumidores.



El esquema fue anunciado a comienzos de abril por el CEO y presidente de YPF, Horacio Marín, quien sostuvo que la compañía no trasladaría durante ese período las variaciones del Brent.

“Esto nos permitirá mantener aproximadamente estables los precios en el surtidor”, había señalado al explicar el mecanismo.


La pausa, sin embargo, llega a su fin y el sector deberá definir cómo absorbe el diferencial acumulado. Desde el inicio del conflicto entre Estados Unidos e Irán, los combustibles ya aumentaron un 23%, empujados por la suba del crudo internacional. Aunque en los últimos días el Brent y el WTI retrocedieron entre 10% y 12%, las cotizaciones siguen en torno a los 100 dólares por barril.



El impacto no será igual para todos. En las provincias, donde las distancias son más largas, el transporte depende casi por completo del combustible y muchas economías regionales trabajan con márgenes ajustados, cada aumento golpea dos veces: en el costo de producción y en el precio final de los alimentos, insumos y servicios.


Según datos de la Secretaría de Energía, Argentina cuenta con 5.387 bocas de expendio de combustibles líquidos y GNC. YPF lidera el mapa con 1.660 estaciones, mientras que Buenos Aires concentra 1.894 bocas, muy por encima del resto del país. Esa distribución vuelve a mostrar una vieja tensión federal: las decisiones se toman en el centro, pero el costo se multiplica en el interior.



Ahora la expectativa estará puesta en la magnitud del aumento y en la reacción de consumidores, transportistas, comerciantes y sectores productivos. Si el traslado se concreta, el combustible volverá a convertirse en un factor de presión sobre la inflación y sobre una economía cotidiana que ya viene ajustada.