Del récord a la preocupación: alertan por una fuerte caída en la producción de trigo

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A pocos meses de una cosecha histórica, las bolsas proyectan menos siembra y una producción hasta 23% menor para la próxima campaña. La industria molinera ya analiza importar trigo desde Paraguay por problemas de abastecimiento y calidad.


El trigo argentino pasó en pocos meses de celebrar una cosecha récord a encender señales de alerta. Mientras la última campaña alcanzó las 28 millones de toneladas, ahora las principales bolsas del país proyectan una fuerte caída en la superficie sembrada y una producción significativamente menor para el próximo ciclo.


La Bolsa de Comercio de Rosario estimó una reducción de 500 mil hectáreas en la siembra de este invierno. En paralelo, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires calculó una superficie de 6,5 millones de hectáreas, un 3% menos que el año pasado, con una producción estimada de 21,3 millones de toneladas. La cifra representa una caída cercana al 23,4% respecto de la campaña récord anterior.


Desde el sector explican que el escenario está condicionado por el aumento de costos, la relación insumo-producto y la incertidumbre económica. “La próxima campaña transmite un sabor a poco contra el año pasado, pero sigue siendo la tercera más grande de la historia”, señaló el economista Ramiro Costa.


La preocupación también llegó a los molinos. A cinco meses de la cosecha récord, la industria reconoce dificultades para conseguir trigo de calidad en el mercado interno y ya comenzó a gestionar importaciones desde Paraguay. “Si no tenemos la materia prima necesaria, la vamos a buscar donde esté”, afirmó Diego Cifarelli, titular de la Federación Argentina de la Industria Molinera.


El dato genera ruido en un país históricamente exportador de trigo y vuelve a poner sobre la mesa la fragilidad de las economías regionales y del esquema productivo argentino. Mientras el mundo demanda más cereal y varios países productores enfrentan bajas en sus cosechas, Argentina podría perder parte de una oportunidad clave para generar dólares y sostener actividad en el interior productivo.


El desafío ahora será ver si las condiciones económicas y climáticas logran revertir las proyecciones negativas o si el país entra en un escenario inesperado: menos trigo, menos exportaciones y molinos buscando cereal fuera de las fronteras.