Seis de cada diez argentinos dicen estar peor que el año pasado y crece la brecha con el discurso oficial
- Telediario Digital
- hace 47 minutos
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Un relevamiento de Opina Argentina reveló que el 60% de los consultados asegura estar peor que en 2025 y que casi la mitad no llega a fin de mes. El dato reaviva el debate sobre la distancia entre los indicadores económicos del Gobierno y la realidad cotidiana de millones de argentinos.

El presidente Javier Milei volvió a defender el rumbo económico de su gestión y aseguró que existe una “brecha enorme” entre los datos oficiales y la visión que transmiten los medios de comunicación. Lo hizo durante exposiciones en la Universidad de San Andrés y en el MALBA, donde sostuvo que “si un marciano viniese a la Argentina, no podría entender la diferencia abismal” entre la macroeconomía y lo que reflejan las noticias diarias.
Sin embargo, un relevamiento realizado por la consultora Opina Argentina durante los primeros diez días de mayo muestra un escenario muy distinto al optimismo oficial. Según el estudio, seis de cada diez argentinos consideran que el país está peor que el año pasado. Apenas un 27% cree que la situación mejoró, mientras que un 12% sostiene que está igual.
La percepción negativa viene creciendo desde mediados de 2025. En abril, el 62% afirmaba estar peor que el año anterior y en mayo la cifra se ubicó en el 60%. El dato refleja un deterioro persistente en el humor social, especialmente entre sectores medios y trabajadores que siguen sintiendo el impacto de la pérdida de poder adquisitivo.
La encuesta también expone otra realidad sensible: el 49% de los consultados aseguró que no llegó a fin de mes durante abril. Un 34% afirmó haber llegado, pero sin capacidad de ahorro, mientras que apenas el 16% dijo haber podido ahorrar algo de dinero. En otras palabras, solo una minoría percibe una mejora concreta en su economía diaria.
El dato resulta especialmente significativo en provincias y ciudades del interior, donde el consumo continúa resentido y comerciantes, pymes y economías regionales siguen advirtiendo caídas en ventas y dificultades para sostener la actividad. Mientras el Gobierno celebra indicadores macroeconómicos y desaceleración inflacionaria, gran parte de la sociedad asegura no sentir todavía esa recuperación en la vida cotidiana.
La discusión vuelve a poner sobre la mesa una vieja tensión de la política argentina: la distancia entre los números de la macroeconomía y el bolsillo real de las familias. En medio de ese debate, el desafío para el oficialismo será transformar los indicadores técnicos en una mejora tangible para una sociedad que, según las encuestas, sigue viendo más dificultades que alivio.
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