"Nos hemos cansando de hacer obras para estar, donde no esta nadie"
- Telediario Digital
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El intendente de Morteros advirtió por el impacto de la crisis económica en el interior productivo. Caída del consumo, menos coparticipación y mayor demanda en salud y servicios ponen al límite a los municipios.

La crisis económica ya se siente con fuerza en el interior productivo. El problema no es solo fiscal.
Desde Morteros, una de las regiones más dinámicas de Córdoba, el intendente Sebastián Demarchi advirtió que los municipios enfrentan un escenario cada vez más complejo, marcado por la caída del consumo, la baja en la coparticipación y el aumento sostenido de la demanda social.
En diálogo con Telediario Federal, el jefe comunal fue contundente: “Los números no cierran”.
Según explicó, la primera quincena de marzo ya mostró una caída en los ingresos coparticipables directamente vinculada al menor nivel de consumo, una variable clave en la recaudación nacional que luego impacta en provincias y municipios.
Demarchi remarcó que los gobiernos locales son la “primera puerta” a la que acuden los vecinos en momentos de crisis, lo que obliga a sostener servicios incluso sin financiamiento. “Prestamos salud, educación y asistencia sin recibir recursos suficientes. Si no lo hacemos, dejamos solos a los vecinos”, planteó.
Uno de los datos más sensibles es el aumento de la demanda en salud pública. En Morteros, el hospital municipal registró un incremento del 40% en la atención durante el último año. A esto se suma la interrupción de fondos nacionales, como el programa Sumar, lo que profundiza la presión sobre las arcas locales.
En paralelo, el impacto también se siente en la economía regional. La lechería, principal motor productivo de la zona, atraviesa un momento crítico: aumento de costos, precios que no acompañan y caída del consumo interno. “El número no cierra para el productor”, advirtió el intendente, marcando una situación que se replica en otras regiones del país.
Desde una mirada federal, el diagnóstico es claro: mientras los indicadores macro intentan mostrar estabilidad, en el interior la realidad es otra.
Municipios que sostienen servicios esenciales, economías regionales golpeadas y una estructura que depende cada vez más de recursos propios en un contexto de caída de ingresos. El interrogante que se abre es cuánto tiempo podrán sostener este esquema sin una recomposición del financiamiento.
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