“Nos enteramos por los medios”: El dolor de la familia tras la libertad de Agustín Camargo

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Carla y César Mañez cuestionaron el fallo del Tribunal Superior de Justicia que anuló la condena por abuso sexual y absolvó a Agustín Camargo por el beneficio de la duda. Expresaron temor por la seguridad de su hija y adelantaron que buscarán nuevas medidas judiciales.




La decisión del Tribunal Superior de Justicia de Córdoba de dejar sin efecto la condena contra Agustín Camargo por abuso sexual volvió a poner el caso en el centro de la escena judicial y pública. Tras conocerse la resolución, Carla y César Mañez, padres de Lucía, hablaron públicamente y manifestaron dolor, desconcierto y preocupación por el impacto que el fallo tuvo sobre su hija.


Según relataron, se enteraron de la liberación antes por los medios que por una notificación formal. Durante la entrevista sostuvieron que no esperaban una resolución de ese tipo luego de que existiera una condena previa de seis años y seis meses.


También remarcaron que, según les explicó su abogado, el fundamento jurídico estuvo vinculado al principio que obliga a resolver a favor del acusado cuando persisten dudas suficientes para sostener una condena.



Los padres señalaron que uno de los aspectos mencionados durante la revisión del caso habría estado relacionado con dificultades en el recuerdo de algunos momentos del hecho denunciado, algo que atribuyeron al estado en que se encontraba Lucía aquella noche. Insistieron en que, desde su mirada, existieron elementos que respaldaban la acusación y recordaron que el expediente había avanzado hasta obtener una sentencia condenatoria en Río Cuarto.


Durante el testimonio también volvieron sobre otro episodio posterior al juicio original. Recordaron que, horas después de conocerse aquella condena, se produjo un hecho en el domicilio familiar que derivó en otra intervención judicial. En ese contexto expresaron temor por la situación actual y confirmaron que solicitaron a través de su representación legal medidas de resguardo y protección para Lucía.


A siete años del inicio del caso, la familia describió un fuerte desgaste emocional y psicológico. “Hay un antes y un después”, resumieron al hablar del estado actual de la joven y del impacto que tuvo el proceso judicial sobre todo el entorno familiar. También señalaron que evalúan continuar con nuevas instancias de revisión judicial, aunque reconocieron que podrían demandar varios años más.


La resolución del TSJ reabre además el debate sobre los estándares probatorios en delitos sexuales y el equilibrio entre la presunción de inocencia y la protección de las víctimas dentro del proceso penal. Mientras tanto, la familia insiste en que seguirá impulsando acciones legales y reclamando garantías de seguridad.