Un decano que debiera ser auditado
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Por Guillermo Geremía
“No me animo a darte una respuesta, si se cumplen o no se cumplen las auditorias porque no me consta desde lo personal. Pero a quien se le ocurre no rendir, los ingresos y los gastos de fondos que son públicos”. La afirmación, cargada de ‘lugares comunes’ que han estigmatizado a la UNIVERSIDAD PÚBLICA desde la asunción del gobierno de Javier Milei, no proviene de un ciudadano común, ni tampoco de un recién ingresante al mundo de la educación superior. Son las palabras públicas del decano de una las cinco unidades académicas de la Universidad Nacional de Río Cuarto.

“O sea, si alguien dice, vamos a hacer una auditoría de fondos públicos, no entiendo, quien puede decir que no o por qué razón que no…no bueno porque está la autonomía...pero espera, que son fondos públicos. Esta plata es de la gente, circunstancialmente está dentro de la universidad para ser aprovechada con fines educativos, pero es dinero que es de la gente. Entonces tenemos la obligación moral de decir cómo se gasta el dinero, no entiendo otra cosa de eso”. Textual demagogia académica, mezclada con ignorancia sobre los procesos institucionales vigentes, sazonada con oportunismo ideológico intencionado. Guillermo Mana, Decano de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNRC no se privó de torpeza alguna en sus declaraciones periodísticas a Radio Río Cuarto.
Mana fue protagonista de la detonación de dos polémicas posiciones en contra de la institución de la que forma parte desde hace más de 20 años como docente en la Licenciatura de Economía y hoy como máxima autoridad de la Facultad respectiva. Primero rompió la conferencia de prensa en donde la Rectora y los otros decanos, juntos con gremios y representantes estudiantiles, invitaban a la 4ta. Marcha Federal Universitaria para reclamarle a Milei que cumpla con la Ley de Financiamiento que está pendiente de aplicación por el Gobierno Nacional y se niega a respetar lo decidido por el Congreso y confirmado por el Poder Judicial y a la espera de un fallo que se dilata por parte de Corte Suprema de Justicia.

En la cita comunicacional que buscaba sumar voluntades en la manifestación, el economista rompió filas y cuestionó que los docentes y no docentes hicieran paro por sus notorios retrocesos salariales. El economista le dio “alimento a las fieras” que atacan a lo público en general y al mundo universitario en particular siguiendo el dogma selectivo de “Las fuerzas del cielo”. Mana coronó su jugada ausentándose a la manifestación pública y mandando al Vicedecano de la Facultad a hacer acto de presencia. Rol que ya está acostumbrado a asumir la segunda autoridad de Economía, en el día a día.
Con 16.279 estudiantes efectivos, la UNRC registra estadísticas por encima de la media nacional respecto de la eficacia de su dinámica de funcionamiento académico. “El dato que me sorprendió gratamente fue el de la eficiencia en el cursado, que para fines de 2025 es de 75,7% en toda la Universidad, lo que habla del nivel que tiene nuestra institución”, aseguró el Subsecretario Académico, Sebastián Ruiz, en declaraciones al programa radial ASÍ SON LAS COSAS.
“A nivel nacional estamos más de 10 puntos arriba en la permanencia en los primeros años de cursado”, afirmó en funcionario del rectorado de Rovera. Los datos son una respuesta que desarma lo que viene promoviendo Mana: que haya carreras más cortas y con educación a distancia para remediar la pérdida de rendimiento académico de los estudiantes universitarios. Hasta el tiro, de la imposibilidad de que los estudiantes trabajen y cursen, le salió por la culata. Casi el 40 por ciento lo hace y hasta por 29 horas semanales. Segundo proceder de Judas letrado para el economista.
En la entrevista realizada por el periodista Gabriel Martella, los datos sistematizados por la universidad fueron soslayados. Quien fuera en la última gestión radical en la Municipalidad, el hombre fuerte del entonces Intendente Juan Jure se encargó de llevar el debate hacia otro territorio y obligó a los actores del mundo universitario a salir a responderle. Inevitablemente el eje de discusión cambió y se terminó hablando de supuestas auditorias no realizadas antes que de la buena performance estadística compiladas por “este sistema que nos ayudará a hacer una análisis de trayectorias académicas y comparar datos desde el año 1972”, aseguró el Subsecretario Ruiz, apropósito de lo que subestimó Mana con su inoportunidad expresiva.

Desplazó con su descuidada o intencionada aparición, la comunicación pública de la valiosa información lograda sistematizar en más de medio siglo de existencia de la institución. Demasiada casualidad para ser solamente otro “paso en falso” de una las 7 autoridades más importantes que tiene la universidad.
“No sólo a la Presidencia llegan topos que quieren destruir al Estado, algunos de esos topos llegan a la Universidades y hasta son Decanos”, sentenció en su estado de WathsApp Rodrigo Tello, flamante Secretario General de la Asociación de Trabajadores No Docentes de la UNRC. El gremialista ya lo había enfrentado en la conferencia de prensa por la marcha cuando Mana desacreditó a los gremios por las protestas con aulas vacías. Pero no fue el único en salir al ruedo dialéctico para defender a la universidad atacada por una astilla -que se suponía era- del mismo palo.

“No se trata de negar los debates necesarios. La universidad pública debe revisar sus prácticas, mejorar sus procedimientos, discutir sus planes de estudio, agilizar sus circuitos administrativos, fortalecer sus mecanismos de transparencia y responder con inteligencia a los desafíos de su tiempo. Pero una cosa es impulsar transformaciones desde el compromiso con la universidad pública, y otra muy distinta es alimentar, aun involuntariamente, discursos que ponen bajo sospecha a todo el sistema universitario”, afirmaron en un comunicado las autoridades de la Facultad de Ingeniería de la UNRC en obvia alusión a la aparición pública del Decano Mana. “Por eso, cuando en el debate público se habla de transparencia, auditorías, rendición de cuentas y uso de los fondos públicos, resulta indispensable hacerlo con información rigurosa y con plena conciencia de la responsabilidad institucional que implica cada intervención”, expresaron en el escrito los Ingenieros Pablo M. de la Barrera y Sebastián N. Robledo, Decano y Vice –respectivamente- de dicha unidad académica.
Las manifestaciones de Mana sobre las auditorias, o están cargadas de un sesgo ideológico que intencionadamente niega la realidad o son producto de una ignorancia inadmisible para una autoridad universitaria. “Entiendo que Mana se refirió a otro punto y que él no desconoce nuestra labor”, afirmó públicamente el responsable de los procesos de auditoría internos con control externo establecidos por la UNRC. “El año pasado realizamos una auditoría en la Facultad de Ciencias Económicas. No podría creer que él (por Mana) no conoce lo que ocurre dentro de la universidad”, manifestó el Contador Alejandro Funes, a cargo de las auditorías internas en el Campus desde el año 1996, en declaraciones a 102.9 La Gospel. Funes cumple funciones también como docente de la Facultad en donde Mana es Decano y está políticamente alineado con el economista en la interna universitaria.
Mana no puede desconocer que con fecha 15 de diciembre de 2025 la Rectora Rovera por resolución 1095 aprobó “el Plan Anual de Trabajo (PAT) de la Auditoría interna de esta Universidad Nacional para el año 2026” y “que una vez emitido el presente acto resolutivo de aprobación del referido Plan de Trabajo, el mismo será remitido vía mail a la Sindicatura General de la Nación para su conocimiento” (ver foto resolución). El PAT fue publicado en el Boletín Oficial número 1 de 2026. Del 4 de febrero de 2026. Lo primero que tiene que leer cualquier autoridad universitaria cuando regresa de sus vacaciones.

La inesperada ignorancia del Decano, por la cual ameritaría ser auditado por la forma que desempeña su propio rol, motivó que en la red interna de comunicación del campus aparecieran actores, del pasado reciente del rectorado, para aclarar cómo funciona el sistema de controles internos y externos tanto de la organización administrativa como del manejo de los recursos.
“El Plan Anual de Auditoría, elaborado por la Auditoría Interna, presidida en la UNRC por un docente de la Facultad de Económicas, es aprobado anualmente por Resolución Rectoral. Ese Plan Anual es puesto a consideración de la SIGEN, Sindicatura General de la Nación, que ejerce la coordinación de las Unidades de Auditoría Interna de las Universidades. Incluso aprueban la propuesta de las personas que ejercerán la auditoría interna, teniendo incluso un comité que evalúa los postulantes a auditores internos. Son el órgano de control interno del Poder Ejecutivo Nacional. Incluso el comité de seguimiento de la SIGEN ha venido a nuestra Universidad en numerosas oportunidades a hacernos la devolución de las auditorías internas, y en extensas reuniones con todas las áreas auditadas solicitarnos a veces plazos, a veces ampliaciones, a veces explicaciones, y como resultado asumir compromisos a cumplir en materia organizativa. Apunta a auditar procesos, no el uso de fondos, en eso quieren confundir a la gente”, explicó Enrique Bergamo, ex Secretario General de la UNRC durante la gestión anterior de Roberto Rovere.

El médico veterinario agregó que hay otro segundo mecanismo de control. “Por otro lado, la AGN, Auditoría General de la Nación, con rango Constitucional (art. 85), ejerce el control externo, asiste técnicamente al Congreso, que justamente es el que debe aprobar la Ley de presupuesto, por ende el presupuesto de las universidades. A la AGN corresponde auditarnos en el uso de los recursos públicos, su destino y buen uso. De ahí el interés del gobierno en que no nos audite la AGN, porque su presidente es designado por la mayoría opositora del Congreso, sumado a tres diputados y tres senadores”.
No obstante el Contador Funes, auditor interno de la UNRC asegura que “El Estado Nacional puede hacer auditorías porque son fondos públicos, las hace en algunas universidades. Este año, la UNRC no está incluida en el plan de auditorías porque no tenemos riesgo de fraude u otro tipo de delito”, asegura. También está el camino de la denuncia judicial si se detectan irregularidades como en la causa del uso privado de los laboratorios de Ciencias Exactas en donde hay docentes e investigadores procesados por la Justicia Federal. La idea de que en la vida universitaria cada uno hace lo que quiere es una estigmatización intencionada o una generalización que hace que la socialización de culpas entre todos diluya las responsabilidades de los verdaderos incumplidores.
El protagonismo público de Mana activó las críticas hacia su propio compromiso con el rol que ocupa. En el Campus es un secreto a voces del laxo cumplimiento de su tarea como Decano. Debiera cumplir al menos 40 hora semanales presenciales en la Facultad y sus críticos aseguran que “se lo ve poco y nada” por la Facultad. Tal vez sus proyectos como desarrollista inmobiliario o la elaboración del plan educativo para que Estudiantes de Río Cuarto, club del cual es reconocido simpatizante, tenga su propio colegio le quiten tiempo para ocuparse del cargo por el cual mensualmente percibe unos $6.5 millones, sin los descuentos.
El alineamiento de Guillermo Mana con el gobierno de Javier Milei es un acto de coherencia con su pasado. Proveniente de las ideas liberales encontró cobijo en “ese” radicalismo que entregó el partido para que Mauricio Macri fuera Presidente. Fue gestor de Juntos por el cambio en la ciudad durante la última Intendencia radical y trajo al Banco Ciudad de Buenos Aires e instaló sus oficinas en el hall del Palacio de Mójica. Fue tomador serial de deuda con LETRAS de la tesorería municipal y terminó rematando instalaciones de edificios públicos para pagar a los prestamistas a donde mandaban a cobrar los cheques de servicios prestados por la Municipalidad.
En estos días podría tener razones de millones pesos para plantarse críticamente frente a las políticas de Milei. Desde hace meses está paralizada la obra del nuevo edificio de la Facultad de Ciencias Económicas. El constructor Marinelli retiró sus máquinas del Campus por la acumulación de deudas. Hoy le deben 5 certificados de obras y 7 redeterminaciones por lo cual, quien fuera Presidente del Concejo Deliberante por el radicalismo, solicitó la rescisión del contrato de una obra que a precios de hoy supera los $ 1.500 millones. El financiamiento estaba garantizado por la Corporación Andina de Fomento (Banco de Desarrollo de America Latina y el Caribe) y presupuestada por el Gobierno de Alberto Fernández. Ni Marinelli, ni Mana se manifestaron críticamente en público por esta situación derivada de la paralización de la obra que le permitiría tener al Decano y los docentes de Económicas nuevas oficinas y cubículos.

Las autoridades de la Facultad de Ingeniería acudieron a una de las tantas advertencias de Arturo Jauretche para defender a nuestra universidad y criticar sin nombrarlo a Guillermo Mana, “si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende. La frase conserva una vigencia incómoda. No porque debamos usarla para descalificar personas, sino porque nos recuerda algo central: muchas veces los procesos de debilitamiento de lo público no avanzan sólo por ataques externos, sino también por palabras, gestos o silencios producidos desde adentro, cuando quienes deberían defender una institución terminan confirmando, por ligereza o confusión, los argumentos de quienes buscan desacreditarla”.

Así son las cosas.
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