Debe haber pocos tipos tan despreciables como José Luis Torrente, el expolicía corrupto, xenófobo, mugriento y misógino, pero igual hay gente que lo quiere mucho, lo idolatra y que llena las salas para verlo. Santiago Segura construyó el personaje hace casi tres décadas cuando debutó también en la dirección de largometraje con Torrente, el brazo tonto de la ley (1998), a base de incorrección política, humor grueso, flatulencias y demagogia, y fue un éxito.
Claro, cuando la suerte empezó a menguar, la saga de Torrente se detuvo en 2014, en la quinta película. Pero ahora vuelve con nuevos bríos.
Quizá porque Torrente se especializa en destruir los estereotipos españoles -y algunos latinoamericanos, otros universales- es que Torrente presidente puede arrancar risas hasta en los que no son sus fans o lleguen a un cine por primera vez para verlo.
Un éxito sin precedentes
De hecho, lo que está sucediendo desde hace unas semanas en España con Torrente presidente no tiene parangón en el cine de los últimos años. Un éxito arrollador.
Cuco (Gabino Diego), otro de los que regresa, al lado de Torrente.
Fotos Méliès
¿Y cuál es el secreto?
Ahora, también reírse de los políticos, además de, con su proverbial conducta desquiciada, aprovechadora y racista, ir marcando todos y cada uno de los tabúes de la sociedad actual.
Nos encontramos con un Torrente más flaco (obra de problemas de salud en la vida real de Segura, que escribió, produjo, actuó y dirigió el filme), pero que no perdió un gramo de mordacidad.
El humor grueso sigue siendo la marca del personaje.
Torrente quiere ser presidente por un partido de ultraderecha
Oportunista como siempre, un par de miembros de un partido de ultraderecha (Nox, en vez de Vox, fundado por Santiago Abascal) lo descubren en el bar. Torrente tiene una oratoria que cautiva a propios y ajenos, y deciden arrastrarlo a un mitín político, donde el presidente del partido (Jacobo Carrascal...) quiere llegar al Palacio de la Moncloa como presidente.
Se podrán imaginar el resto.
Lo que seguro no se les pasará por la cabeza que un par de figurones de Hollywood, ya sesentones largos y cancelados, tiene más que un cameo.
Aunque se vista de seda... Torrente es un vendaval de barbaridades.
Hasta aparece Javier Milei
Y, también, que se haga una parodia del mismísimo Javier Milei -en la ficción, el presidente argentino apoya a la bestia de Torrente, lo mismo que Donald Trump; si hasta aparece Mariano Rajoy, expresidente español, que fue destituido del cargo, interpretándose a sí mismo-.
Para los fans hay apariciones de muchos personajes conocidos, como Cuco, que interpreta Gabino Diego-, otros de alguna que otra película, y si no lo hacen en persona, lo harán a través de un teléfono celular.
¿Por qué Torrente, el personaje, se gana con facilidad al electorado? Porque no tiene filtros, dice lo que piensa y al lado de otros energúmenos hasta parece una mejor opción...
El humor es directo, sin vueltas ni sutilezas, pero tal vez menos guarro que en las primeras películas. O será que nos acostumbramos, y ya sus palabras no resultan tan provocativas.
“Torrente presidente”
Buena
Comedia. España, 2026. 102’. De: Santiago Segura. Con: Santiago Segura, Gabino Diego, Ramón Langa, Carlos Herrera. Salas: Cinemark Abasto, Palermo y Unicenter, Cinépolis Recoleta, Avellaneda y Rosario, Showcase Norcenter y Haedo.
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