El auge de la inteligencia artificial ya no solo redefine la industria tecnológica de San Francisco. Ahora también provoca un fenómeno que impacta de lleno en el mercado inmobiliario. La creciente concentración de empresas del sector y la llegada de trabajadores con altos ingresos dispararon la demanda de viviendas, hasta el punto de que cientos de propiedades se venden por cifras que superan ampliamente el precio solicitado.
Un informe de la firma inmobiliaria Compass refleja la magnitud del cambio. Durante el primer semestre de 2026, más de 140 viviendas de la ciudad se vendieron por al menos un millón de dólares por encima de su precio de publicación. Solo en junio se registraron 44 operaciones de ese tipo, un nivel sin precedentes para el mercado local.
La diferencia con los años anteriores resulta contundente. Entre enero y julio de 2025 apenas ocho viviendas alcanzaron ese nivel de sobreoferta, mientras que durante los primeros seis meses de 2024 solo seis propiedades lograron venderse por más de un millón de dólares sobre el precio inicial.
El economista jefe de Compass, Mike Simonsen, describió la situación como una verdadera locura. Según explicó a The Guardian, el fenómeno tiene una relación directa con el crecimiento de la inteligencia artificial, la contratación de personal altamente calificado y la llegada de nuevos residentes vinculados a este sector.
A ese escenario se suma la expectativa por las futuras ofertas públicas de acciones de algunas de las compañías más importantes del sector. Empresas como OpenAI y Anthropic, ambas con sede en San Francisco, avanzan con planes para cotizar en la bolsa estadounidense con valoraciones cercanas al billón de dólares. El mercado espera que esas operaciones generen una nueva camada de millonarios y multimillonarios, lo que podría aumentar todavía más la presión sobre el mercado inmobiliario.
Más de 140 viviendas de la ciudad se vendieron por al menos un millón de dólares. Foto: Foto: Freepik.
El impacto ya aparece en los precios. De acuerdo con Compass, el valor medio de las viviendas unifamiliares aumentó alrededor de un 17% respecto del año pasado. El precio promedio pasó de 1,7 millones de dólares a 2,2 millones de dólares en apenas un año.
Al mismo tiempo, la oferta de viviendas sufrió una fuerte caída. El inventario disponible se redujo cerca de un 45%, lo que intensificó la competencia entre compradores. Como consecuencia, las propiedades permanecen muy poco tiempo en el mercado: el promedio actual es de apenas 18 días, el ritmo de ventas más rápido registrado en los últimos cinco años.
El efecto de la IA y el trabajo remoto
El escenario representa un cambio significativo para San Francisco. Hace apenas unos años, la ciudad atravesó un período de desaceleración inmobiliaria debido a la salida de residentes, el trabajo remoto y las preocupaciones relacionadas con la inseguridad y la crisis de personas sin hogar. Ahora, la expansión del sector tecnológico modificó otra vez el panorama.
El valor medio de las viviendas unifamiliares aumentó alrededor de un 17% respecto del año pasado. Foto: Foto: Freepik.
El informe también advierte que la recuperación no alcanza a todos los barrios por igual. La mayor parte de la demanda se concentra en zonas cercanas a los principales polos tecnológicos y en los mercados residenciales de lujo de Peninsula y Marin, donde las guerras de ofertas se volvieron habituales.
Compass sostiene que el crecimiento de la inteligencia artificial generó una competencia agresiva por un número cada vez más reducido de viviendas disponibles. Ese desequilibrio también impulsó un nuevo aumento de los alquileres y profundizó la diferencia entre los distintos segmentos del mercado, cada vez más definidos por el nivel de ingresos y la cercanía a los centros de empleo vinculados con la IA.
San Francisco ya posee el precio medio de vivienda más alto de Estados Unidos, según otro análisis inmobiliario citado en el informe. Además, Simonsen destacó un dato llamativo: otros grandes polos tecnológicos del país todavía no muestran un fenómeno similar, lo que convierte a la ciudad californiana en el principal ejemplo del impacto que la inteligencia artificial puede tener sobre el mercado inmobiliario.
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